¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. PARTES DE CONFERENCIAS, SEMINARIOS, TALLERES, DIPLOMADOS, MAESTRÍAS, IMPARTIDOS POR EL IMAGÓLOGO, PAISÓLOGO, FILÓLOGO Y LINGÜISTA CUBANO FERNANDO ANTONIO RUANO FAXAS

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PARTE II. COMUNICACIÓN, COMMUNICATION, ОБЩЕНИЕ, KOMMUNIKATION, COMMUNICATION, 通信 , İLETİŞİM , اتصال

TOXICIDAD SOCIAL, SOCIAL TOXICITY

PARTE II. ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA, es parte de mi libro registrado con los siguientes datos: Fernando Antonio Ruano Faxas. El lenguaje corporal humano. Un enfoque imagológico en base a criterios verbales y no verbales, con 808 páginas, disponible a través de http://openlibrary.org/b/OL21783353M/El_lenguaje_corporal_humano._Un_enfoque_imagológico_en_base_a_criterios_verbales_y_no_verbales.

 
 

 
 

ESTE TEXTO CONTINÚA DE LA PARTE I: http://knol.google.com/k/por-qu%C3%A9-la-gente-no-se-acepta-y-se-rechaza-con-tanta-frecuencia-y-si-se-acepta#edit

 
 
 
 
[...] Tratar este tema de los triunfadores y los perdedores, de los “agraciados” y los “desgraciados”, de los “suertudos” y los “sinsuertes”, tiene sus dificultades, no es fácil, el mundo es muy grande, y las culturas tantas como las estrellas [...] como he planteado en http://knol.google.com/k/percepci%C3%B3n-instintos-y-estereotipos# [...] No todo lo que parece es, no todo lo que brilla es oro, hay cosas que parecen sinónimas, pero no lo son, o son sinónimas, pero no tanto. Para eso existe la SINONIMIA ABSOLUTA y la SINONIMIA RELATIVA http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/las-realias-y-su-importancia-en-la/19j6x763f3uf8/181# [...]
 
 

 
 

 
 

 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
[...] Sabemos muy bien que de la percepción http://knol.google.com/k/percepci%C3%B3n-instintos-y-estereotipos que se tenga de nosotros dependerá nuestro bienestar y tranquilidad social, laboral y amoroso-sexual o nuestros malestares sociales, laborales y amoroso-sexuales [...] ¿¡Qué en todo esto cuenta la inteligencia, o más bien las inteligencias http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/qu%C3%A9-te-consideras-inteligente-pero-de/19j6x763f3uf8/166# !? Sí, totalmente de acuerdo, pero el asunto es mucho, muchísimo más complejo. Todos nos hemos preguntado alguna vez o muchas veces “¿por qué no soy aceptado entre la gente?”, “¿por qué no tengo pegue entre los demás?”, “¿por qué los demás sí impactan positivamente y yo nunca?”, “¿por qué nunca puedo lograr lo que quiero?”, ”¿por qué nunca la puedo hacer?”, “¿por qué soy un cero a la izquierda en el amor y en el sexo?”, ”¿por qué no me toman en cuenta en mi trabajo?”, ”¿por qué en mi familia soy el patito feo?”, ”¿por qué la familia de mi esposa o la familia de mi esposo no me acepta o no me quiere?”, “¿por qué no soy aceptado o aceptada en este país a donde vine, por más que le eche ganas?” (migrantes de todo tipo: http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/migrantes-o-espaldasmojadas-o-wet-back/19j6x763f3uf8/134# ), ”¿por qué en las fiestas la gente ni me mira?”, ”¿por qué siempre soy el último o la última de la lista?”, “¿por qué no aceptan a mis hijos?”, y otras mil preguntas más de este tipo. Y este asunto se torna más complejo y triste, más penoso, más difícil, cuando vemos que hasta familias enteras, grupos humanos enteros, países enteros, estados enteros, religiones enteras, grupos religiosos o sectarios enteros, partidos enteros, gobiernos enteros, subcontinentes enteros, continentes enteros, toda una raza, todo un idioma, son percepcionados en determinados momentos y determinados lugares de una manera negativa, es decir que se consideran nefastos, tétricos, agresivos, amenazantes y tóxicos [...] y en el ámbito laboral vemos como toda una industria, una empresa, un negocio o un departamento o grupo o parte de la empresa son abiertamente o encubiertamente rechazados, y entonces nos preguntamos “¿¡pero qué pasó!?”, ”¿por qué y cómo suceden estas cosas?” [...] Y es que justamente en casos como éstos la percepción, los estereotipos, los instintos, etc., desempeñan una función trascendental [...] Pero veamos algunos detalles al respecto [...]    
 

 
¡Qué bueno que, por lo menos, nosotros los latinoamericanos, los iberoamericanos, los “latinos”: http://knol.google.com/k/por-qué-nos-llaman-latinos-quiénes-son-los-latinos-y-cuál-es-su-origen-y-el# , los “hispanos”, ya sabemos que fueron los egipcios los primeros en manejar a la perfección la traición en su sociedad y en sus relaciones internacionales! (Jeambar y Roucaute, 1997: 47-48): nos ganaron los egipcios, porque de lo contrario habríamos asegurado que fuimos nosotros los latinos, los americanos, los primeros grandes traidores de la historia. ¡Y por supuesto que incluyo aquí, en la “latinidad traidora”, a España y a Italia también, y en primerísimo lugar!, como demuestran la realidad diaria y absolutamente todos los medios masivos de comunicación del mundo. Y tampoco dejo afuera a Francia… ¡Es tanta la traición en este Hemisferio, aquí en América…! Aquí ya es tanta la traición que cuando no tenemos a quien traicionar, nos miramos al espejo y ahí va la autotraición…! Sencillamente, nos mentimos a nosotros mismos, nos autoengañamos, y eso es autotraición, se mire por donde se mire. La diferencia es que los egipcios empleaban también, junto a la traición burda, protocolos “elevados” de la traición. Aquí en América, sólo conocemos la parte “burda”. Eso de “protocolos elevados” parece que no se da en esta área, no se nos da, y no solamente en cuestiones de traición.

 

¿¡Credibilidad en la política de América!? ¡Pero ni de chiste! ¿¡Creer en “los que mandan”[264] en América!? ¡Pero ni de chiste! (Imaz, 1964). ¿¡Creer en “eso” que llaman “democracia” (?) en América!? ¡Pero ni de chiste! (Meyer, 2007). ¿Qué usted no recuerda cómo es que se seleccionan a los dirigentes y políticos de América? Si no recuerda, vea el siguiente video: Time for Some Campaignin o Tiempo de Hacer Campaña, disponible en Time for Some Campaignin http://www.youtube.com/watch?v=adc3MSS5Ydc . Hace mucho tiempo ya que la mentira es componente idiosincrático de la historia político-gubernamental-administrativa en toda América, empezando por Estados Unidos –de la misma manera que, a su vez, la mentira es un rasgo bastante común, por el motivo que sea, de los latinoamericanos–. Aquí no me refiero exclusivamente a la mentira que se dice con las palabras, sino también a la mentira que se dice con los gestos, con gestos que desmienten lo que se dice con palabras (James, 2002: 72-73). Con frecuencia podemos detectar a través del rostro, de los gestos, de las muecas, las mentiras que se están pensando, que todavía no se han dicho, que se van a decir. Sucede a veces que los gestos que desmienten al discurso verbal son constantes, tanto en personas en particular como en grupos humanos en general, lo que quiere decir, entre otras cosas que tanto la persona como el grupo están afectados por la inseguridad, por el temor, por la dismorfobia, por la baja autoestima y por otras patologías y síndromes. Queda claro que no es normal que en un mundo civilizado, que en un mundo globalizado, una persona, grupo o pueblo constantemente esté reflejando una tal disociación entre discurso verbal y discurso corporal: palabras por un lado y gestos por otro lado, ¡nada que ver las unas con los otros!; las palabras dicen una cosa y los gestos dicen otra… Entre palabras y gestos tiene que haber, en situaciones discursivas normales, una armonía discursiva, una congruencia. Si no es así, entonces algo anda mal, o, de plano, todo el discurso es un verdadero fraude. 

 

Para tratar a la “mentira” como un fenómeno comunicativo verbo-corporal –se dice mentiras con el lenguaje verbal y con el lenguaje corporal, con las palabras y con los gestos– generalizado y de alto impacto, lo primero que hice –como filólogo e imagólogo con más de treinta años en esta actividad– fue considerar las características socio-culturales y socio-lingüísticas del grupo que miente. En este caso, que estamos hablando de América, lo primero que salta a la vista de cualquiera, por poco observador que sea, es la variedad del continente: razas, etnias, economías, políticas, religiones, tradiciones, folclores, gastronomías, lenguas, dialectos…, se mezclan en un arco iris de mil colores. ¡Eso queda claro!

 

El hombre americano tiene, en promedio y por encima de todas sus diferencias, como denominador común a la religión judeo-cristiana –además de las archiconocidas y archipracticadas, en todas las épocas y en todas las esferas sociales, santerías amerindias y africanas–, en situación de sincretismo religioso, claro está, como sincrético también es el mismo Cristianismo, el mismo Catolicismo, si tomamos en cuenta que el Cristianismo nació en Israel, que Jesús era judío, y que Israel está en Asia, por lo que Jesús, entonces, es de origen asiático:[265]
 
 

Las substituciones de unas religiones por otras, los procesos de mestizajes religiosos, las transculturaciones religiosas, los sincretismos…, generalmente van de la mano de “imposiciones”, de “obligaciones”, de “la fuerza del amo sobre el vasallo”, de “la fuerza del conquistador sobre el conquistado”… Todo esto, siempre va acompañado, además, de malos recuerdos, de penas, de tristezas, de temores, de incertidumbres, de confusiones, de falsedades, de traiciones, y de un odio terrible. Cuando te obligan a hacer lo que no quieres, “algo” pasa; y no precisamente ese “algo” es bueno. Por otro lado, no creo que haya ninguna persona con media educación, es decir que no sea ignorante, que imagine –si es que todavía no se ha dado cuenta de la realidad– que una religión que aspire a la universalidad, que quiera ser universal, que quiera tener el control de todos y cada uno de los seres a como dé lugar, pueda no ser violenta, pueda ser tolerante. ¡Imposible! Y ya hemos excavado en las historias de las religiones lo suficiente como para conocer –por lo menos las personas que saben leer, particularmente los políglotas, los “no analfabetos”, e inclusive los que siendo analfabetos saben “entender”– sus misterios y sus reales objetivos y aspiraciones (Saramago, 2004). ¡Esto es pan comido! Una religión con estas características es, como ha mostrado y sigue mostrando la historia, la actualidad, violenta e intolerante. Una cosa son las religiones integradoras, es decir que “aceptan a los demás”, y otra cosa son las religiones excluidoras, es decir que “no aceptan a los demás”, salvo que se conviertan… (Todorov, 1999: 106-136) [...]

 

Que no se nos olvide que en cuestión de religión y religiones “los secretos” aumentan mucho más en aquellos grupos que “simulando” tener “una sola religión” es evidente, inclusive ante los ojos de los más ignorantes e indiferentes, que profesan “cultos alternativos”. ¡Y justamente ésta es una característica histórica en América!, debido, ante todo, a la presencia y mezcla de grupos étnicos y socioculturales diferentes: amerindios, europeos, asiáticos, africanos…, con religiones muy diferentes, con sincretismos religiosos varios –y, claro está, también sincretismos lingüísticos, gestuales, protocolares… (Ruano, 2003e).

 

Nosotros los americanos, con tradiciones católicas, cristianas, protestantes, leemos la Biblia, en cualquiera de sus versiones e idiomas, desde temprana edad. Nosotros los americanos asistimos a los cultos religiosos y ahí, muy temprano, comenzamos a amar y también a temer a Dios, a respetar sus palabras; por eso, “se supone”, no debemos hacer las cosas que a Él no le gustan, las cosas que Él nos tiene prohibidas, para que no nos castigue, en la vida y en la muerte. La palabra sagrada, de la Biblia, la conocemos muy temprano, en la niñez, ya sea a través del discurso oral de las demás personas, principalmente en nuestras comunidades latinas a través de los rabinos, de los pastores, de los imanes, de los sacerdotes, de los guías religiosos y espirituales de muchas sectas, logias, comunidades y religiones amerindias y africanas, como la santería, etc., o a través de nuestra propia lectura: ¿qué es el Catecismo, por ejemplo? Justamente por esto nos llama la atención el alcance perturbador, disociante y tóxico de la mentira en nuestras sociedades en la actualidad, porque en la Biblia este tema se trata de manera radical, tajantemente, con implicaciones fuertes, hasta de muerte. ¿Es que acaso no respetamos las palabras recogidas en nuestros textos sagrados? ¿Es que acaso no se supone que somos religiosos? ¿Cuál es el verdadero objetivo de nuestra asistencia, con todo y familia, con todo e hijos, a las iglesias, a los templos? ¿Cuál es la imagen, el ejemplo, que se supone que queremos con nuestra “devota” asistencia a los centros de cultos religiosos judeo-cristianos?

 

La “mentira”, y sus implicaciones, se recoge en la Biblia con mucha frecuencia:

 

7 Huye de la mentira. No harás morir al inocente y al justo; porque yo aborrezco al impío (Éxodo, 23).

 

11 No hurtaréis. No mentiréis, y ninguno engañará a su prójimo (Levítico, 19).

 

3 que mientras haya aliento en mí, y me conserve Dios la respiración, 4 no han de pronunciar mis labios cosa injusta, ni saldrá de mi boca dolo ni mentira (Job, 27).

 

7 Tú aborrecerás a todos los que obran la iniquidad: tú perderás a todos aquellos que hablan mentira. Al hombre sanguinario y fraudulento, el Señor lo abominará (Salmos, 5).

 

16 Seis son las cosas que abomina el Señor, y otra además le es detestable. 17 Los ojos altaneros, la lengua mentirosa, las manos que derraman la sangre inocente, 18 el corazón que maquina perversos designios, los pies ligeros para correr al mal, 19 el testigo falso que forja embustes, y el que siembra discordias entre hermanos (Proverbios, 6).

 

4 La mano desidiosa produce la mendicidad; pero la mano activa acumula riquezas. Quien se apoya en mentiras, ese tal se alimenta de viento, y corre neciamente tras las aves que vuelan (Proverbios, 10).

 

22 Abomina el Señor los labios mentirosos; los que obran fielmente, esos le son gratos (Proverbios, 22).

 

5 Detesta el justo la mentira o calumnia; mas el impío, que infama, será infamado (Proverbios, 13).

 

5 No quedará impune el testigo falso, y no escapará del castigo quien habla la mentira (Proverbios, 19).

 

9 El testigo falso no quedará sin castigo, y perecerá el que habla la mentira (Proverbios, 19).

 

17 A primera vista grato es al hombre el pan de mentira; mas hincando el diente, se llena la boca de arena, o de chinitas (Proverbios, 20).

 

6 Quien allega tesoros a fuerza de mentir con su lengua, es un tonto e insensato, y caerá en los lazos de la muerte (Proverbios, 21).

 

7 Dos cosas te he pedido, oh Señor; no me las niegues en lo que me resta de vida. 8 Aleja de mí la vanidad y las palabras mentirosas. No me des ni pobreza ni riquezas; dame solamente lo necesario para vivir; 9 no sea que viéndome sobrado, me vea tentado a renegar de ti, y diga lleno de arrogancia; ¿Quién es el Señor? o bien que, acosado de la necesidad, me ponga a robar, y a perjurar el Nombre de mi Dios (Proverbios, 30).

 

11 Guardaos pues la murmuración, la cual de nada aprovecha, o daña mucho, y refrenad la lengua de toda detracción; porque ni una palabra dicha a escondidas se irá por el aire; y la boca mentirosa da muerte al alma (Sabiduría, 1).

 

13 No inventes mentiras contra tu hermano; ni lo hagas tampoco contra tu amigo. 14 Guárdate de proferir mentira alguna; porque el acostumbrarse a eso es muy malo (Eclesiástico, 7).

 

26 Es una tacha infame la mentira en el hombre; ella está de continuo en la boca de los mal criados. 27 Menos malo es el ladrón, que el hombre que miente a todas horas; bien que ambos a dos tendrán por herencia la perdición. 28 Deshonradas y viles son las costumbres de los mentirosos; siempre llevan consigo su propia confusión (Eclesiástico, 20).

 

44 Vosotros sois hijos del diablo, y así queréis satisfacer los deseos de vuestro padre: él fue homicida desde el principio, y creado justo no permaneció en la verdad; y así no hay verdad en él; cuando dice mentira, habla como quien es, por ser de suyo mentiroso, y padre de la mentira (San Juan, 8).

 

En esta siguiente parte aparece el castigo que les espera a “las parejas que mienten de mutuo acuerdo”. En América, como muestran las informaciones diarias en todo tipo de medio masivo de comunicación, es común que “ciertas parejas” con poder, que algunas parejas presidenciales, mientan en total acuerdo, ¡pero en grande! También se debe considerar aquí a los efectos del castigo al “pareja”, es decir a los policías y vigilantes del tráfico vial extorsionadores que piden “la mordida”. Hablando de “parejas”, tal y como están las cosas y a partir de los tremendos escándalos de homosexualidad y pederastia en la Iglesia católica, también hablaríamos de las “parejitas” afectivo-sexuales –reconocidas y secretas, activas y pasivas– entre los sacerdotes, pastores y guías religiosos. Bueno, en este caso, parece que a estos pecadores les espera una muerte repentina, por mentirosos, más no por parejas:

 

1 Un hombre llamado Ananías, con su mujer Safira, vendió también un campo. 2 Y, de acuerdo con ella, retuvo parte del precio; y trayendo el resto, lo puso a los pies de los  Apóstoles. 3 Mas Pedro le dijo: Ananías, ¿cómo ha tentado Satanás tu corazón, para que mintieses al Espíritu Santo, reteniendo parte del precio de ese campo? 4 ¿Quién te quitaba el conservarlo? Y aunque lo hubieses vendido, ¿no estaba su precio a tu disposición? ¿Pues a qué fin has urdido en tu corazón esta trampa? No mentiste a hombres, sino a Dios. 5 Al oír Ananías estas palabras, cayó en tierra y expiró. Con lo cual todos los que tal suceso supieron, quedaron en gran manera atemorizados. 6 En la hora misma vinieron unos mozos, y lo sacaron y llevaron a enterrar.

 

7 No bien pasaron tres horas, cuando su mujer entró, ignorante de lo acaecido. 8 Le dijo Pedro: Dime, mujer, ¿es así que vendisteis el campo por tanto? Sí, respondió ella, por eso precio lo vendimos. Entonces Pedro le dijo: ¿Por qué os habéis concertado para tentar al Espíritu del Señor? He aquí a la puerta los que enterraron a tu marido; y ellos mismos te llevarán a enterrar. 10 Al momento cayó a sus pies, y expiró. Entrando luego los mozos, la encontraron muerta, y sacándola, la enterraron al lado de su marido. 11 Lo que causó gran temor en toda la Iglesia, y en todos los que tal suceso oyeron (Hechos de los Apóstoles, 5).

 

9 No mintáis los unos a los otros, en suma, desnudaos del hombre viejo con sus acciones, 10 y vestíos del nuevo, de aquél que por el conocimiento de la fe se renueva según la imagen del Señor que lo creó (Colonenses, 3).

 

14 Mas si tenéis un celo amargo, y el espíritu de discordia en vuestros corazones; no hay para qué gloriaros, y levantar mentiras contra la verdad (Santiago, 3).

 

21 No os he escrito como a ignorantes de la verdad, sino como a los que la conocen y la saben: porque ninguna mentira procede de la verdad que es Jesucristo (San Juan, 2).

 

En esta parte no es fácil saber cuánto castigo les espera a “ciertos personajes” de nuestra América, que son “toda una joyita”, unos “verdaderos estuchitos de monerías”, que, como el taco mexicano, ya vienen “con todo y todo”:

 

8 Mas en orden a los cobardes, e incrédulos, y execrables o desalmados, y homicidas, y deshonestos, y hechiceros, e idólatras, y a todos los embusteros, su suerte será en el lago que arde con fuego, y azufre: que es la muerte segunda y eterna (Apocalipsis, 21).

 

Aprovechando lo de “el lago que arde con fuego”, otra vez recordamos la canción de Celia Cruz: “¡Qué le den candela, qué le den castigo, qué lo metan en una olla y que se cocine en su vino…! ¡Qué le den candela, qué le den castigo, qué lo cuelguen de una cometa y que luego corten el hilo…! ¡Azúcar, azúcar…!”

 

¿Es que acaso olvidamos los Diez Mandamientos y la historia de Jonás? (Ruano y Rendón, 2006):

 

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.

2. No tomarás el Nombre de Dios en vano.

3. Santificarás las fiestas.

4. Honrarás a tu padre y a tu madre.

5. No matarás.

6. No cometerás actos impuros.

7. No robarás.

8. No dirás falso testimonio ni mentirás.

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

10.  No codiciarás los bienes ajenos (Éxodo, 20).

 

Como hemos visto, los mentirosos habituales de todo el aparato político-gubernamental-administrativo de América parece que pasaron de noche el Catecismo y los estudios bíblicos. Claro que también podríamos preguntarnos aquí: 1. ¿Quiénes les enseñaron a los mentirosos y pillastres empedernidos de América la palabra del Señor? Esperemos que no haya sido ninguno de los curas mentiroso, corruptos y pederastas de los que tanto se habla todos los días en América y en el mundo entero; 2. ¿Fue “El maestro Quiñones”, el que no sabía leer y daba lecciones?; 3. ¿Fue “El maestro Ciruela”, el que no sabía leer y puso escuela”? En fin, ya que el daño está hecho, esperemos que el “maístro” no haya sido alguien del primer caso, ¡por aquello de los “daños mayores” y la afectación al pudor!

 

¿Entonces, qué es y cómo funciona la mentira?

 

La mentira es cualquier información comunicada que no es cierta, existen diferentes grados y tipos de mentiras [...] Forman parte del repertorio emocional y en todos quienes la emplean el principio es el mismo: distorsionar la realidad y dotarla de validez aparente. Sin embargo, hay que tomar en cuenta la intención, el grado de conciencia de lo que se está diciendo o haciendo y los efectos de la acción sobre terceros [imaginemos entonces la envergadura de una mentira dicha a todo un pueblo] [...]

 

[...] Desenmascarar algunas mentiras, aunque sean inofensivas, puede traducirse en humillación para alguien.

 

La comunicación no verbal desempeña un papel muy importante cuando enviamos y recibimos mensajes falsos [...] Las personas no siempre son sensibles para detectar el engaño [...] Tenemos estereotipos de los mentirosos; suponemos que utilizan movimientos oculares y hablan rápido, y suponemos que las personas sinceras, como nos miran directamente a los ojos, transmiten el mensaje con énfasis e incluyen detalles adecuados. Sin embargo, los buenos mentirosos [y tenemos 4 grandes tipos de mentiroso] usan estos estereotipos en contra de nosotros para crear una falsa impresión [...]

 

[...] Entre las respuestas que percibimos como deshonestas se incluyen: sonreír, temblor de la voz, nerviosismo, pausas largas, respuestas rápidas, demasiado cortas o largas o demasiado elaboradas [...] (Ostrosky, 2000).

 

No haga de la “mentira” una característica de su personalidad. “Más rápido se atrapa a un mentiroso que a un cojo”. Recuerde que los mentirosos se clasifican en 4 grandes tipos (James, 2002):

 

·        Mentiroso ocasional. Miente de vez en cuando para evitar situaciones desagradables o porque no quiere reconocer que se ha equivocado.

 

·        Mentiroso habitual. Miente con mucha frecuencia. Debido a que tiene práctica en el mentir, casi no se le pueden notar sus mentiras ni a través de sus palabras, ni de su voz  ni  de sus gestos.

 

·        Mentiroso empedernido. Miente con tanta frecuencia que ya no es consciente de sus mentiras. Dice lo que primero se le ocurre. Como no prepara sus mentiras, éstas suelen ser obvias. Se identifican fácilmente sus contradicciones. En Latinoamérica es muy común este tipo de mentiroso.

 

·        Mentiroso profesional. Es el más difícil de identificar. No miente de manera indiscriminada, como el mentiroso empedernido. Este tipo de mentiroso prepara muy bien las mentiras y sabe perfectamente qué va a decir en cada caso concreto. Las mentiras bien calculadas y preparadas no se revelan a través del lenguaje verbal ni del lenguaje corporal. El único modo de detectar estas mentiras es contrastar las afirmaciones del mentiroso con otras fuentes totalmente independientes [...]

 

En México vivimos en un universo donde nada garantiza la primacía de la verdad en relación con la mentira; mentimos sin cesar; mentimos porque no hay razón alguna para decir la verdad. Esta “magia” que gusta tanto a los forasteros ricos, esta pérdida de la noción de los límites entre lo verdadero y lo falso, la encontramos no sólo en los cuadros, en los alebrijes, sino en la vida real, en la prensa, en la justicia. Si los surrealistas, si los forasteros ricos no estuvieran protegidos por su dinero y su calidad de extranjeros, si fueran víctimas de nuestras mentiras legales, mediáticas, sociales, no las llamarían “magia”, ni les gustaría tanto [...]

 

[...] la mentira es una técnica mágica, un falso control sobre la realidad. El hombre domina su destino transformando su medio y transformándose a la vez; en lugar de este dominio, el mentiroso se complace en una realidad ficticia; su mentira se vuelve el equivalente de las alucinaciones de aquel que delira. La mentira es una ilusión de poder, a falta de poder real.

 

[...] Llamar a un gato “gato”, es perfecto en zoología. En política, puede tener consecuencias desastrosas. ¿Acaso estoy diciendo que la excepción política permite la mentira? No; estoy hablando de la imposibilidad de erigir la prohibición de la mentira como principio incondicional [...]

 

El deber de decir la verdad aparece como la piedra angular de todo el edificio social. Sin él, no hay intercambio posible: ningún contrato, ninguna compra-venta, ningún matrimonio o herencia, ninguna vida en común. Pero, ¿qué es mentir? [...] mentir consiste en decir lo contrario de lo que se piensa, no lo contrario de lo que es [...]

 

[...] La mentira vuelve imposible la condición social  por excelencia que es el contrato, instala lo arbitrario en las relaciones sociales [...] la mentira destruye la legalidad y excluye el derecho [...]  (Antaki, 2000).

 

Los mexicanos mienten por fantasía, por desesperación o para superar su vida sórdida [...]

 

Nuestras formas jurídicas y morales [...] mutilan con frecuencia nuestro ser, nos impiden expresarnos y niegan satisfacción a nuestros apetitos vitales [...]

 

[...] ¿hasta qué punto el mentiroso de veras miente, de veras se propone engañar?; ¿no es él la primera víctima de sus engaños y no es a sí mismo a quien engaña? El mentiroso se miente a sí mismo: tiene miedo de sí.

 

[...] La simulación [...] es una de nuestras formas de conducta habitual. Mentimos por placer y fantasía, sí, como todos los pueblos imaginativos, pero también para ocultarnos y ponernos al abrigo de intrusos. La mentira posee una importancia decisiva en nuestra vida cotidiana, en la política, el amor, la amistad. Con ella no pretendemos nada más engañar a los demás, sino a nosotros mismos. De ahí su fertilidad y lo que distingue a nuestras mentiras de las “¿groseras invenciones de otros pueblos?”[266] La mentira es un juego trágico, en el que arriesgamos parte de nuestro ser. Por eso es estéril su denuncia.

 

El simulador pretende ser lo que no es. Su actividad reclama una constante improvisación, un ir hacia adelante siempre, entre arenas movedizas. A cada minuto hay que rehacer, recrear, modificar el personaje que fingimos, hasta que llega un momento en que realidad y apariencia, mentira y verdad, se confunden. De tejido de invenciones para deslumbrar al prójimo, la simulación se trueca en una forma superior, por artística, de la realidad. Nuestras mentiras reflejan, simultáneamente, nuestras carencias y nuestros apetitos, lo que no somos y lo que deseamos ser. Simulando, nos acercamos a nuestro modelo y a veces el gesticulador, como ha visto con honduras Usigli, se funde con sus gestos, los hace auténticos. La muerte del profesor Rubio lo convierte en lo que deseaba ser: el general Rubio, un revolucionario sincero y un hombre capaz de impulsar y purificar a la revolución estancada. En la obra de Usigli el profesor Rubio se inventa a sí mismo y se transforma en general; su mentira es tan verdadera que Navarro, el corrompido, no tiene más remedio que volver a matar en él a su antiguo jefe, el general Rubio. Mata en él la verdad de la Revolución.

 

Si por el camino de la mentira podemos llegar a la autenticidad, un exceso de sinceridad puede conducirnos a formas refinadas de la mentira [...]

 

La simulación es una actividad parecida a la de los actores y puede expresarse en tantas formas como personajes fingimos. Pero el actor, si lo es de veras, se entrega a su personaje y lo encarna plenamente, aunque después, terminada la representación, lo abandone como su piel la serpiente. El simulador jamás se entrega y se olvida de sí, pues dejaría de simular si se fundiera con su imagen. Al mismo tiempo, esa ficción se convierte en una parte inseparable –y espuria– de su ser: está condenado a representar toda su vida, porque entre su personaje y él se ha establecido una complicidad que nada puede romper, excepto la muerte o el sacrificio. La mentira se instala en su ser y se convierte en el fondo último de su personalidad.

 

Simular es inventar o, mejor, aparentar y así eludir nuestra condición. La disimulación exige mayor sutileza: el que disimula no representa, sino que quiere hacerse invisible, pasar desapercibido, sin renunciar a su ser. El mexicano excede en el disimulo de sus pasiones y de sí mismo. Temeroso de la mirada ajena, se contrae, se reduce, se vuelve sombra y fantasma, eco. No camina, se desliza; no propone, insinúa; no replica, rezonga; no se queja, sonríe; hasta cuando canta –si no estalla y se abre el pecho– lo hace entre dientes y a media voz, disimulando su cantar:

 

Y es tanta la tiranía

de esta disimulación

que aunque de raros anhelos

se me hincha el corazón,

tengo miradas de reto

y voz de resignación.

 

Quizá el disimulo nació durante la Colonia. Indios y mestizos tenían, como en el poema de Reyes, que cantar quedo, pues “entre dientes mal se oyen palabras de rebelión”. El mundo colonial ha desaparecido, pero no el temor, la desconfianza y el recelo. Y ahora no solamente disimulamos nuestra cólera sino nuestra ternura. Cuando pide disculpas, la gente del campo suele decir: “Disimule usted, señor”. Y disimulamos. Nos disimulamos con tal ahínco que casi no existimos.

 

En sus formas radicales el disimulo llega al mimetismo. El indio se funde con el paisaje, se confunde con la barda blanca en que se apoya por la tarde, con la tierra obscura en que se tiende a mediodía, con el silencio que lo rodea. Se disimula tanto su humana singularidad que acaba por abolirla y se vuelve piedra, pirú, muro, silencio: espacio [...]

 

[...] El mexicano tiene tanto horror a las apariencias, como amor le profesan sus demagogos y dirigentes. Por eso se disimula su propio existir hasta confundirse con los objetos que lo rodean. Y así, por miedo a las apariencias, se vuelve sólo Apariencia. Aparenta ser otra cosa e incluso prefiere la apariencia de la muerte o del no ser antes que abrir su intimidad y cambiar. La disimulación mimética, en fin, es una de tantas manifestaciones de nuestro hermetismo. Si el gesticulador acude al disfraz, los demás queremos pasar desapercibidos. En ambos casos ocultamos nuestro ser. Y a veces lo negamos. Recuerdo que una tarde, como oyera un leve ruido en el cuarto vecino al mío, pregunté en voz alta: “¿Quién anda por ahí?” Y la voz de una criada recién llegada de su pueblo contestó: “No es nadie, señor, soy yo”.

 

No sólo nos disimulamos a nosotros mismos y nos hacemos transparentes y fantasmales: también disimulamos la existencia de nuestros semejantes [...] Los disimulamos de manera más definitiva y radical: los ninguneamos. El ninguneo es una operación que consiste en hacer de Alguien, Ninguno. La nada de pronto se individualiza, se hace cuerpo y ojos, se hace Ninguno.

 

Don Nadie, padre español de Ninguno, posee don, vientre, honra, cuenta en el banco y habla con voz fuerte y segura. Don Nadie llena al mundo con su vacía y vocinglera presencia. Está en todas partes y en todos los sitios tiene amigos. Es banquero, embajador, hombre de empresa. Se pasea por todos los salones, lo condecoran en Jamaica, en Estocolmo y en Londres. Don Nadie es funcionario o influyente y tiene una agresiva y engreída manera de no ser. Ninguno es silencioso y tímido, resignado. Es sensible e inteligente. Sonríe siempre. Espera siempre. Y cada vez que quiere hablar, tropieza con un muro de silencio; si saluda encuentra una espalda glacial; si suplica, llora o grita, sus gestos y gritos se pierden en el vacío que don Nadie crea con su vozarrón. Ninguno no se atreve a no ser: oscila, intenta una vez y otra vez ser Alguien. Al fin, entre vanos gestos, se pierde en el limbo de donde surgió.

 

Sería un error pensar que los demás le impiden existir. Simplemente disimulan su existencia, obran como si no existiera. Lo nulifican, lo anulan, lo ningunean. Es inútil que Ninguno hable, publique libros, pinte cuadros, se ponga de cabeza. Ninguno es la ausencia de nuestras miradas, la pausa de nuestra conversación, la reticencia de nuestro silencio. Es el nombre que olvidamos siempre por una extraña fatalidad, el eterno ausente, el invitado que no invitamos, el hueco que no llenamos. Es una omisión. Y sin embargo, Ninguno está presente siempre. Es nuestro secreto, nuestro crimen y nuestro remordimiento. Por eso el Ninguneador también se ningunea; él es la omisión de Alguien. Y si todos somos Ninguno, no existe ninguno de nosotros. El círculo se cierra y la sombra de Ninguno se extiende sobre México, asfixia al Gesticulador y lo cubre todo. En nuestro territorio, más fuerte que las pirámides y los sacrificios, que las iglesias, los motines y los cantos populares, vuelve a imperar el silencio, anterior a la historia [...]

 

La desconfianza, el disimulo, la reserva cortés que cierra el paso al extraño, la ironía, todas, en fin, las oscilaciones psíquicas con que al eludir la mirada ajena nos eludimos a nosotros mismos, son rasgos de gente dominada, que teme y que finge frente al señor. Es revelador que nuestra intimidad jamás aflore de manera natural, sin el acicate de la fiesta, el alcohol o la muerte. Esclavos, ciervos y razas sometidas se presentan siempre recubiertos por una máscara, sonriente o adusta. Y únicamente a solas, en los grandes momentos, se atreven a manifestarse tal como son. Todas sus relaciones están envenenadas por el miedo y por el recelo. Miedo al señor, recelo ante sus iguales. Cada uno observa al otro, porque cada compañero puede ser también un traidor. Para salir de sí mismo el ciervo necesita saltar barreras, embriagarse, olvidar su condición. Vivir a solas, sin testigos. Solamente en la soledad se atreve a ser.

 

La indudable analogía que se observa entre ciertas de nuestras actitudes y las de los grupos sometidos al poder de un amo, una casta o un Estado extraño, podría resolverse en esta afirmación: el carácter de los mexicanos es u producto de las circunstancias sociales imperantes en nuestro país; la historia de México, que es la historia de esas circunstancias, contiene la respuesta a todas las preguntas. La situación del pueblo durante el período colonial sería así la raíz de nuestra actitud cerrada e inestable. Nuestra historia como nación independiente contribuiría también a perpetuar y hacer más neta esta psicología servil, puesto que no hemos logrado suprimir la miseria popular ni las exasperantes diferencias sociales, a pesar de siglo y medio de luchas y experiencias constitucionales. El empleo de la violencia como recurso dialéctico, los abusos de autoridad de los poderosos –vicio que no ha desaparecido todavía– y finalmente el escepticismo y la resignación del pueblo, hoy más visible que nunca debido a las sucesivas desilusiones postrevolucionarias, completarían esta explicación histórica [...]

 

La enfermedad que roe a nuestras sociedades es constitucional y congénita [...] Es una enfermedad que ha resistido a todos los diagnósticos [...] Extraño padecimiento que nos condena a desarrollarnos y a prosperar sin cesar para así multiplicar nuestras contradicciones, enconar nuestras llagas y exacerbar nuestra inclinación a la destrucción. La filosofía del progreso muestra al fin su verdadero rostro: un rostro en blanco, sin facciones. Ahora sabemos que el reino del progreso no es de este mundo [...]

 

Las crisis políticas son crisis morales [...] Cuando una sociedad se corrompe, lo primero que se gangrena es el lenguaje [...]

 

En el campo hay inquietud y descontento; en muchos lugares esa inquietud es ya exasperación y en otros el descontento se traduce con frecuencia en actos de violencia desesperada [...] medio México semidesnudo, analfabeto y mal comido contempla desde hace años los progresos del otro medio [...] (Paz, 2000).

 

El lenguaje formal y oscuro probablemente sea el arma principal de autodefensa del mexicano. Usando palabras y frases [con sus respectivos gestos, por supuesto] que, aparentemente, carecen de sentido, puede proteger sus emociones, evitar el riesgo de comprometerse e incluso prodigar alabanzas sin sentirse servil. El concepto es sencillo: el lenguaje tiene vida propia, casi como si las palabras, y no las personas, se comunicaran entre sí. Incluso las pinturas prehispánicas ilustraban la conversación por medio de globos que revoloteaban en suspenso frente a los oradores. Las promesas huecas y las mentiras francas salen fácilmente, puesto que las palabras no tienen valor intrínseco propio. La franqueza o la sinceridad excesivas se consideran groseras e incluso las discusiones importantes deben ir precedidas de charlas sobre la familia o chismes políticos. El lenguaje sirve de campo neutral donde las personas pueden relacionarse sin peligro de confrontación.

 

En la vida pública, la independencia de las palabras es crucial, toda vez que los altos funcionarios esperan verse adulados. Los talentos atribuidos a cada Presidente –mientras está en el poder– rayan en lo ridículo. Sin embargo, no se espera que la manada de acólitos que rodea a cada jefe justifique su servilismo después de que el funcionario deje el poder; simplemente transfiere su adulación al siguiente jefe. La retórica usada por los funcionarios para discutir las cuestiones públicas es causa de más estupefacción. Cualquier político aspirante puede lanzarse a la oratoria al instante, con la intención de llenar el aire con palabras y frases bellas, en lugar de explicativas. Como el uso de un lenguaje directo implicaría un compromiso, gran parte de los discursos oficiales son conceptuales, y defienden principios y valores que la mayoría de los gobiernos ignoran en la práctica. Las plataformas electorales se construyen en torno a frases grandilocuentes sostenidas por ilusiones. Innumerables mensajes –desde pontificaciones nacionalistas de figuras históricas hasta admoniciones morales directas– se pintan en los muros, como si tuvieran la facultad de influir en el pensamiento del mexicano común y corriente.

 

Cuando se debe transmitir un mensaje político real, generalmente está disfrazado con una clave secreta que incluso quienes hablan español fluidamente, pero no son de México, deben luchar por descifrar [aunque la mayoría de los mexicanos nativos de este país y residentes en él, inclusive con educación superior, tampoco pueden descifrar, y los cercanos al discursante, de su mismo grupo, interpretan y decodifican de las maneras más disímiles, rayando en ciertos casos en la ridiculez, el cantinfleo, la burla y el humor negro: “lo que el presidente quiso decir...”]. Los Presidentes pueden referirse a “emisarios del pasado” o “espejos externos”. El dirigente del partido gobernante, en cierta ocasión, atacó virulentamente a “quienes desde camarillas oscuras establecen alianzas vergonzantes que el pueblo rechaza”, referencia que sólo un puñado de políticos pudo entender. (Se refería a una reunión entre políticos conservadores de la oposición y diplomáticos de Estados Unidos.) A veces, las palabras elegidas incluso pueden contradecir el significado pretendido, haciendo que los no iniciados lleguen a la conclusión equivocada. En otras ocasiones, una fuerte negación –“No hay crisis”– sirve para confirmar el reconocimiento oficial del problema. Los periódicos del país, por regla general, contribuyen poco al esclarecimiento: usualmente evitan los peligros del análisis y los reportajes a fondo, publicando interminables entrevistas, mientras que, con frecuencia, hay que descifrar las columnas políticas más pertinentes para poderlos entender.

 

La cautela es la norma. Cuando se invita a funcionarios mexicanos a hablar en el extranjero, por más incisivas que sean las preguntas que se les hagan, jamás conducirán a la aceptación de fracasos del sistema. Incluso los historiadores, los politólogos y los mismos sociólogos mexicanos son renuentes a ser francos en público, y algunos evitan presentarse en un podio con políticos de la oposición interesados en poner en vergüenza al régimen. Debido a los riesgos que entraña el definirse, los tratados académicos más importantes sobre México los han escrito extranjeros. Empero, todo este ritual sirve para un propósito político importante: proporciona una cortina de humo tras la cual se puede ejercer el poder real, al tiempo que se conserva la ilusión de un debate político. Y, aunque cada Presidente puede determinar el tinte ideológico de su gobierno, la inmutable retórica le presta continuidad al sistema, aunque sólo sea porque perpetúa sus mitos.

 

El lenguaje de la vida pública refleja, en esencia, el lenguaje que emplean los mexicanos en sus relaciones cotidianas. Es un lenguaje formal que puede ocultar infinidad de sutilezas. Algunas frases ornadas son usadas de manera inconsciente [...] Los significados se ocultan entre líneas, en pausas, énfasis o entonación, incluso en sonidos o gestos extraños [...] En estas contorsiones lingüísticas sin fin, la fascinación del mexicano por el detalle y su obsesión por los matices son satisfechos constantemente (Riding, 2002: 22-25).

 

En el mundo empresarial hay muchos embusteros. La sinceridad total no sería práctica. Aún así, la mentira viene por estratos. Incluso en las empresas de política «limpia», la integridad se aplicará tal vez a los grandes principios, como la formación de los precios, la negociación de contratos y la comunicación con el personal, pero quedarán las pequeñas mentiras, como asegurar que un puesto de trabajo «no tiene ningún problema» cuando resulta que va a ser un semillero de discordias, o hay que sonreír a unos clientes que son unos bandoleros.

 

Algunos hombres de empresa son embusteros vocacionales, hábiles, de primera clase, falsarios decididos a darnos gato por liebre. Con frecuencia han estudiado las técnicas del embuste y han llegado a dominarlas. Se les encuentra entre los ejecutivos de ventas, los políticos y los altos directivos así como en otras muchas colocaciones.

 

Están luego los «pillastres honrados», los que mienten pero de manera tal que dan a entender que están mintiendo. Es el típico vendedor «vendedor a puerta fría» que le coloca a una la vajilla de loza diciendo que es porcelana inglesa. Pero no se lo tenemos en cuenta, porque sabemos que está diciendo embustes.

 

No existe un método infalible para atrapar al mentiroso. Con el tiempo, sin embargo, suelen traicionarse ellos mismos. Hasta a los mejores les resulta difícil actuar sin dejar «filtraciones», es decir, señales reveladoras (James, 2002: 157-158).

 

[¿Por qué es que los mexicanos tenemos fama de mentirosos, tanto dentro de México como fuera de México? ¿Somos realmente mentirosos los mexicanos? ¿Los mismos mexicanos se consideran a sí mismos mentirosos? Veamos lo que al respecto dice la mexicana Sara Sefchovich, en su libro País de mentiras]

 

I. El piso para la mentira [p. 281]

 

No definir

 

¿Qué es lo que hace posible que exista la mentira?

 

Hay conductas colectivas que sustentan este modo de funcionamiento en nuestra cultura [en México]. Por ejemplo, no se acostumbra delimitar y definir, no se estila la claridad. Allí están las leyes ambiguas, que dejan enormes huecos por dar fe de ello: “En su afán de conmemorar el Día Internacional de la Mujer de su primer año de gobierno con alguna medida que impresionara mucho, el presidente Calderón envió una iniciativa de ley tan favorable a las mujeres, que terminó por proponer castigos severos a quien lastime a una niña pero le negó ese privilegio a los niños, defendió a la mujer víctima de la violencia física pero el hombre golpeado sólo le suscita desprecio, cree que el hombre que le es infiel a su mujer incurre en un delito grave que merece sanción penal pero la mujer que engaña al marido está libre de culpa. ¿Qué justifica que el secuestro de niños, ancianos y mujeres sea castigado con una pena más alta que el secuestro de varones?”.

 

La poca claridad sucede también respecto a las funciones, atribuciones y límites que le corresponden a las instituciones y oficinas burocráticas de todo tipo y nivel: ¿qué exactamente debe hacer esta dirección, aquel organismo, esa comisión? No se sabe bien a bien [...]

 

En el caso de las personas, la falta de claridad en las funciones que se deben cumplir en cada puesto genera un enorme desconcierto, al que se agrega el miedo a equivocarse que podría costar el enojo del jefe e incluso la chamba [...]

 

No evaluar

 

Tampoco hay [en México] ningún mecanismo para rendir cuentas, para revisar si se cumplieron las promesas, si se llevaron a cabo los planes, si se hizo lo que se tenía que hacer en el cargo que se tuvo y si lo que se dijo que se hizo efectivamente fue así. Por eso cualquiera puede ofrecer la luna y las estrellas, al fin que nadie va a revisar después si lo hizo, si hubo concordancia entre lo propuesto y los resultados conseguidos, entre las promesas y los hechos, entre los informes y la realidad. Y también por eso cualquiera puede no hacer nada en su puesto, e incluso hacer algo desfavorable (como negociar en lo oscurito o favorecer a alguien o gastarse el dinero en algo diferente a lo planeado) pues ni quien se entere y si se entera, nada sucede [...]

 

II. La mentira como código [p. 299]

 

Una estructura colectiva

 

¿Significa todo lo que hemos dicho que podemos acusar de mentirosos a nuestros funcionarios, a nuestros políticos, a nuestros jueces, a nuestros eclesiásticos, a nuestros empresarios, a nuestros intelectuales y científicos, a nuestros medios de comunicación, a nosotros mismos los ciudadanos de este país [México]?

 

No, aunque parezca.

 

Porque la mentira, para que ocurra como ocurre y sea como es, es porque existe eso que Néstor García Canclini llama “un piso social” que la sustenta. Nuestros poderosos no podrían mentir si no fuera un código y una práctica socialmente compartidos, socialmente aceptados y firmemente establecidos que permiten que las cosas sean así.

 

Dicho de otro modo: cuando la mentira no es una conducta extraña que se cuestiona y hasta castiga sino que es un discurso  de todos, repetido y reiterado, ya no es una decisión individual de quien la emite ni es tampoco algo que una persona pueda decidir cambiar. Porque para que esto suceda como sucede y sea como es, es porque se trata de un código cultural como diría Eco, de una “forma social de funcionamiento” como dirían Levi-Strauss y Bourdieu, de un esquema como diría Hjemslev, de una “estructura sociocultural” como diría García Canclini, de “una trama de significación” como diría Geertz, de “un paquete cultural” como diría Gamson, entendido esto como “el conjunto de sistemas para hablar, pensar, escribir y actuar, los dispositivos mediante los cuales se organizan los datos provenientes de la realidad”, y que parafraseando a Marx, se produce “más allá de la voluntad y hasta de la conciencia”.

 

Y es que, como afirmó Octavio Paz, toda sociedad funciona con un sistema de prohibiciones y autorizaciones, de lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer, de lo que se puede decir y lo que no se puede decir y también de lo que se debe hacer y decir. Y las personas individuales no pueden librarse, no pueden estar por fuera ni por encima de ese sistema en la medida en que están insertas en y condicionadas por la sociedad, la historia y la cultura a la que pertenecen, porque dice Ariel Dorfman: “los modelos de comportamiento dominantes no se encuentran flotando en una entidad abstracta y lejana (sino que) anidan en esto que somos nosotros mismos”.

 

La cultura mexicana no sólo genera y permite sino que exige, aplaude y premia ese modo de funcionar. Si en México se miente es porque se puede mentir y más todavía, porque se tiene que mentir. En nuestro sistema cultural, de percepción, pensamiento y valores las cosas son así, o como diría Enrique Alduncin, así es como seleccionamos entre las alternativas posibles de modos y medios para la acción y así es como tomamos nuestras decisiones y elaboramos y justificamos nuestras conductas.

 

Estamos pues, hablando de un gran discurso colectivo, de una práctica en la que existe una base de acuerdo triple: la de que ése es un modo aceptado de funcionar, la de que ése es el modo de actuar de quienes tienen poder y también lo es de quienes los escuchamos y aceptamos. Es una práctica al mismo tiempo argumentativa, ideológica y simbólica.

 

Razones históricas

 

Este modo de ser del discurso público mexicano tiene sus raíces no en supuestas insuficiencias o complejos de quienes vivimos en este país y conformamos eso que se llama “el pueblo mexicano”              –interpretación que prevaleció durante décadas, desde los años treinta a los años sesenta del siglo XX y que no ha muerto del todo– sino en muy concretas razones históricas.

 

Como diría Michel Foucault, el discurso de la mentira ha sido y es posible y factible porque durante quinientos años se han ido construyendo pacientemente sus condiciones de posibilidad culturales y mentales, de modo que recurrir a ella no es un modo de funcionar coyuntural y ni siquiera reciente, sino que es una forma enraizada en la historia.

 

Y es que nuestra cultura nació de una conquista violenta que hizo hasta lo imposible por liquidar a las civilizaciones que existían en el territorio, a sus religiones, costumbres y tradiciones y que además las humilló y descalificó, sometiendo a todo lo americano “a un proceso de desvalorización implacable”, a partir de un “exacerbado y puntilloso complejo de genérica superioridad europea”.

 

Eso obligó a los conquistados por una parte, a aprender un código en el cual pudieran esconder la vieja cultura y la vieja religiosidad, que estaban prohibidas, así como la rebeldía o desobediencia, que eran severamente castigadas y por otra parte, a usar palabras del idioma recién aprendido, de manera tal que dijeran aquello que los nuevos amos querían escuchar. Y el modo persistió y persiste hasta hoy, pues como dijo Octavio Paz: “La colonia ha terminado, no así el miedo ni la sospecha”.

 

La otra raíz histórica de este modo de funcionar, tiene que ver con el carácter profundamente autoritario de la cultura nacional, herencia tanto de las civilizaciones originarias  como de la impuesta por los conquistadores. La nuestra ha sido una cultura en la que siempre alguien manda y decide y es dueño de todo el poder: tlatoanis, virreyes, caciques, presidentes, jefes. Ninguno de ellos es un servidor público, sino “amo y señor” dice Julio Scherer, el que “nombra, protege, concede, facilita y coarta” dice Carlos Monsiváis, el que “resuelve y decide todo, desde lo nimio hasta lo trascendental” escribe Luis Spota, “y su poder es tan enorme, que si quisiera podría torcer el destino que le viniera en gana”.

 

En una cultura así, moverse o no moverse, decir o no decir, hacer o no hacer, pueden afectar seriamente a una persona, al grado de que la posición, el empleo, la vida misma, dependen de haber hecho lo correcto en la opinión y desde la perspectiva del que manda. Por eso la necesidad de mentir, pues con tal de asegurarse y hasta salvar el pellejo, es necesario engañar o simular, exagerar o minimizar, ocultar o tergiversar, no dar información suficiente o decir medias verdades, diluir responsabilidades o de plano negar.

 

Por fin, una razón histórica más, es el imperialismo. Aunque la palabra pueda parecer pasada de moda, no así su realidad que es “la dominación de un Estado sobre otro para establecer una hegemonía económica, política y cultural”.

 

Nosotros [los mexicanos] siempre hemos estado dominados y presionados por algún imperio. O como lo pone Enrique Semo: “En cada etapa de desarrollo de la formación socioeconómica latinoamericana está presente la relación metrópoli-colonia”. Y si bien es cierto, como lo señaló Hanna Arendt, que existen muchas diferencias entre ellos, es un hecho que nos han sometido a sus designios y que han puesto y ponen sus intereses por encima de los nuestros y nos obligan a seguirlos [...]

 

Razones lingüísticas

 

La España que nos conquistó no sólo impuso sus modos de gobierno y sus creencias religiosas sino también su idioma. Y el lenguaje es más que un conjunto de palabras y reglas gramaticales, es un sistema con el cual las personas representan y comprenden su mundo, le construyen y atribuyen sentido y significado y organizan sus creencias y sus prácticas. “Las personas no crean su vocabulario a partir de la nada, sino que lo heredan a partir de las concepciones en las que son socializadas” dice Jean Cohen, y en efecto, “no se habla como se quiere”, porque hay coerciones que pesan sobre nuestro lenguaje q1ue son de orden social, cultural e ideológico y que “determinan no nada más nuestra manera de hablar sino también el sentido de nuestras palabras”.

 

[...] Entre nosotros el discurso es siempre formal y complicado, diferente del de la mentalidad moderna en la cual las cosas se dicen en el menor tiempo posible y de manera directa y denotativa, siendo por el contrario, connotativo y simbólico. En nuestro lenguaje, como dice Michael Slackman “ser directo y decir la verdad no son los principios valorados, de hecho lo opuesto es la verdad. Se espera que las personas expresen alabanzas falsas y promesas no sinceras. Se espera que digan lo que sea con tal de evitar un conflicto o que ofrezcan esperanzas cuando no las hay [...]

 

Eso es lo que nosotros aprendimos. Aprendimos a decir lo que no pensamos y a no decir lo que sí pensamos, aprendimos a decir las cosas de manera rebuscada y dándole muchas vueltas. Aprendimos que las palabras no sólo sirven para decir sino también para enredar, tergiversar, ocultar [...]

 

Las dos funciones de la palabra

 

Entre ese pretender que porque se lo pone en palabras algo va a existir y el usar el lenguaje más como retórica que como expresión directa y clara, resulta que la palabra entre nosotros cumple dos funciones al mismo tiempo: es creadora de realidad y es discurso vacío [...]

 

[...] la mentira no va a desaparecer porque a las nuevas generaciones las estamos educando en ella: ésa es la manera como están aprendiendo a funcionar. Ha servido para impresionar a los de afuera y engañar a los de adentro sin tenernos que creer de verdad esos valores ni mucho menos cumplirlos.

 

Acudir a la mentira no ha sido un error ni un accidente, sino como diría Ciro Gómez Leyva, una voluntad de los mexicanos, que la han (que la hemos) convertido en una manera de funcionar, en un código, en un paradigma, en un “candado cognoscitivo” diría Deepak Chopra, con el cual aprendimos a enfrentar las situaciones y a resolver los problemas.

 

Por eso por donde se le mire, por donde se le busque, en donde se le encuentre, brinca la mentira, brinca el doble discurso, salta la diferencia entre discurso y realidad.

 

Ésa ha sido y es nuestra verdad. La mentira ha estado con nosotros por mucho tiempo y como el dinosaurio del cuento de Tito Monterroso, sin duda lo seguirá estando por bastante tiempo más, porque la fantasía del país que somos, de la nación que hemos creado en el imaginario, hicieron de la simulación una necesidad y hoy requieren de la mentira para seguir existiendo.

 

III. Consecuencias de la mentira [p. 313]

 

La desconfianza

 

¿Pasa algo cuando se miente una y otra vez? ¿Tiene alguna consecuencia en la sociedad mexicana ese modo de funcionar del discurso público? [...]

 

La doble moral

 

Del doble discurso a la doble moral el brinco es casi imperceptible. ¿O será que es al revés y que aquél existe porque ésta existe y lo sustenta? [...]

 

Epílogo:

 

La única verdad es la mentira [p. 333]

 

México entra en el siglo XXI de la mano de la mentira y la simulación, compañeras fieles a lo largo de su historia, pero que ahora han alcanzado alturas insospechadas [...]

 

Es verdad que en donde quiera hay mentiras, que en todo el mundo hay mentiras, que en la historia siempre ha habido mentiras y que en todos los grupos humanos ha habido y hay mentiras; pero, como siempre, todo es cuestión de “cantidad” y de “calidad”, como han comentado ya, entre tantos pensadores, Platón,[267] San Agustín   –que distingue ocho tipos de mentira–, Tomás de Aquino –que distingue tres tipos de mentira–, Emmanuel Kant, Benjamín Constant… Las mentiras que se generan en los partidos y en los gobiernos de toda América –de la misma manera que al nivel de las más elevadas cúpulas directivas del mundo religioso del área– son, sencillamente, inconcebibles; y ahí están, a la vista de todos y en todo tipo de medio de difusión masiva, ante Dios –recordándoles a los creyentes que la mentira es pecado, y que como tal se registra en la Biblia– y ante los hombres. Pero, entonces, por qué nuestros pueblos aceptan esas mentiras. Sí, claro que existen cientos de personas “comprometidas de verdad” –y no “de mentira”–, que cada día se refieren a estas mentiras; pero, como diría La Bruyère, “¿hay muchos que puedan entenderlos?” Sí, claro que existen cientos de periodistas, comentaristas y escritores que diariamente escriben acerca de estas mentiras; pero, como diría La Bruyère, “¿dónde están los que saben leer?” ¿Es necesario decir “la verdad” cuando da igual si se dice “la mentira” o cualquier otra cosa, y no pasa nada? ¿Es necesario decir “la verdad” cuando vivimos en una tal situación de indiferencia, de apatía, de valemadrismo, en la que ya sea que se diga “la verdad” o que se diga “la mentira” a la gente no le importa, y si le importa, entonces se olvida rápida y fácilmente o no entiende, se desorienta, se confunde –por lo menos así sucede con el mayor por ciento de la gente–, como ha demostrado la historia y demuestra la actualidad, con tantas cosas que han sucedido y siguen sucediendo? Si “la mayoría” “pudiera entender” y “supiera leer”, y “decidiera”, otra cosa sería, o por lo menos es mejor y más saludable pensarlo así.

 

Cuando nos referimos a la “mentira” y a los políticos y gobernantes mentirosos de América, no estamos hablando del tacto o el cuidado que todo hombre de política –y en general todo ser prudente– debe tener a la hora de decir lo que cree, lo que piensa, sobre todo por los posibles alcances significativos y las probables “malinterpretaciones” que pudieran tener las palabras, concretamente en las áreas con grandes diversidades dialectales geográficas y sociales, con grandes diferencias culturales y educativas, por lo que se tiende a exponer las ideas con un estilo claro, llano, franco, sin presunción, no rebuscado ni afectado, sino que estamos hablando de la mentira como un problema en la política (Jeambar y Roucaute, 1997: 104-106) con alcances realmente perniciosos y tóxicos, estamos hablando de la parafernalia de la mentira político-gubernamental; no estamos hablando tampoco de las fantochadas (Frankfurt, 2006), de las sandeces, de los desvaríos –es decir algo que se dice o que se hace y que puede desconcertar, por varias razones, a los demás– (Dimitrius y Mazzarella, 1999: 268-272), de los dislates o disparates, de las “babosadas”,[268] de las estupideces, de las tonterías, de las frivolidades, de los gazapos, de las irresponsabilidades, de las incongruencias (James, 2002: 130), de las “pendejadas”,[269] tan comunes en “ciertos políticos y mandatarios del área”, sino que nos estamos refiriendo a la mentira como aberración social y trastorno de la personalidad, como patología, como síndrome, como manía, como mecanismo para la simulación social afectada y afectante, como pseudología fantástica, es decir una compulsión a imaginar una vida, unos acontecimientos y una historia –todos irreales o alterados, por supuesto– con el objetivo de causar una impresión de reconocimiento, de admiración y de liderazgo en los demás, solicitando ¡a gritos! que le coloquen un aura de divinidad, buscando hacerse pasar por la víctima; nos estamos refiriendo a los mentirosos profesionales, a esos individuos tan necesitados de llamar la atención y tan hambrientos de reconocimientos y elogios. Y a veces las mentiras y los “mundos del nunca jamás” de algunos políticos y gobernantes, y también de algunos pueblos y países completos de América (Sefchovich, 2008) llegan a crear verdaderos “mundos imaginarios”, que se denominan según los nombres de los políticos y gobernantes, y de los pueblos y países, que los crean. Así, por ejemplo, recordamos algunos de estos mundos imaginarios creados por la ficción y las mentiras como “Bushlandia”, “Aznarlandia”, “Menemlandia”, “Chavelandia”, “Castrolandia”, “Salinaslandia”, “Zedillolandia”, “Foxilandia”, “Calderonlandia”, “Uribelandia”, “Alangarcíalandia”, “Óscarariaslandia”, etc. Sencillamente, entre a Internet y busque cualquiera de estos mundos imaginarios y bajo estos mismos nombres; busque los cientos y miles de textos, de escritos, de libros, creados por las personalidades más relevantes de la historia, de la literatura artística, del periodismo, en donde todo esto está expuesto “de la pe a la pa…”. Son cientos las páginas que encontrará. Claro que, entre estos mundos de ficción, hay algunos que “se pasan” (Paz, 1943; Sefchovich, 2008), como se dice en México.

 

¿Pero por qué nuestros políticos y gobernantes, en promedio, y promedio “mayoritario”, tienen una formación cultural tan mala, se expresan verbalmente y corporalmente tan mal y dicen tantas mentiras, incongruencias y sandeces? ¿Es esto herencia del pasado prehispánico o es debido al mestizaje con la cultura europea? ¿Es “fama” o “verdad”?

 

Esto es debido a la cultura mestiza, no al pasado prehispánico, y mucho menos al pasado azteca o maya. El hecho de que los discursos verbo-corporales del ámbito político-gubernamental-administrativo de nuestra América Latina, es decir, por un lado las palabras y las oraciones, y, por otro lado, los gestos y los protocolos, en promedio se caractericen por los desajustes comunicativos y culturales está dado por la mala formación educativa y formativa que se observa en nuestros países, lo que puede comprobarse a través de las investigaciones y las estadísticas internacionales acerca de la educación. En este sentido, hay que recordar que nuestros países siempre se ubican entre los últimos del mundo. ¿Acaso de una tal situación de atraso y tercermundismo pueden salir, con regularidad, personas culturalmente competitivas y buenos oradores, individuos formados en los protocolos adecuados de la comunicación verbo-corporal occidental y civilizada? ¡Claro que no! Y aquí no podemos culpar nada más a los centros educativos, a las escuelas, y a los gobiernos –a las secretarías y ministerios de educación y de instrucción– por sus regulares, malas y pésimas políticas educativas, sino que también hay que culpar a la familia. La familia, en especial la tradicional familia nuclear, también es culpable de la mayoría de las desajustadas variantes comunicativas verbo-corporales de sus miembros (Ruano, 2006b; Riding, 2002: 287-304; Weinberg, 1993: 432-445); es culpable de la presencia en los niños, los adolescentes, los jóvenes y posteriormente los adultos de ciertos lenguajes verbo-corporales de la no verdad –¿de la mentira?–, de ciertos enmascaramientos en la interacción sociolingüística, en la interacción socio-discursiva (Ruano, 2003e). La pobreza y la carencia o desposeción de ciertos bienes, valores y atributos que se consideran como importantes según los contextos sociales y económicos, según las épocas y las modas, estimulan la aparición de la mentira. La mentira puede aparecer, y de hecho aparece, con mucha frecuencia entre pobres y ricos, entre desposeídos y poseedores, entre descastados –que no pertenece a una casta o grupo– y castados –que pertenecen a una casta o grupo–, entre los menos… y los más…, entre subalternos y jefes, entre infieles y fieles, entre individuos sin signos de pertenencia e individuos con signos de pertenencia, entre incivilizados y civilizados, entre deshonestos y honestos, entre inmorales y morales, entre temerosos y seguros, entre cobardes y valientes, entre individuos con menores índices de desarrollo humano e individuos con mejores índices de desarrollo humano, entre tercermundistas y primermundistas…, es decir, ¡siempre que hay una gran diferencia, una gran desventaja! 

 

Decíamos anteriormente que todos estos desajustes culturales y comunicativos que se observan en la mayoría de nuestros directivos del aparato político-gubernamental-administrativo latinoamericano –algo que llega a su máxima expresión negativa en las relaciones internacionales, en la política exterior, en la “diplomacia” (Riding, 2002: 404-430)– no se debían a la herencia prehispánica, y en este caso concreto en México, porque en el México antiguo, por ejemplo, la educación de los mandatarios, de los líderes, de los jefes, de las personas importantes de la sociedad, se producía con mucho cuidado y esmero, con eficiencia. Veamos lo que al respecto dice en el siglo XVIII el gran Francisco Javier Clavijero:

 

En una nación que poseía una lengua tan bella [el náhuatl], no podían faltar oradores y poetas. En efecto, se ejercitaban mucho en estas dos nobles artes [...] Los que se destinaban para oradores eran instruidos desde niños en hablar bien, y les hacían aprender de memoria las más famosas arengas de sus mayores, que iban pasando de padres a hijos. Empleaban particularmente su elocuencia en las embajadas, en las deliberaciones de los consejos y en las arengas gratulatorias a los nuevos reyes [...] sus razonamientos  [de los arengadores] eran graves, sólidos y elegantes, como se ve en los fragmentos que nos han quedado de su elocuencia.

 

Aún hoy cuando están reducidos a tanta humillación y destituidos de la instrucción que en otro tiempo tenían en esta materia, hacen tan buenos razonamientos en sus juntas, que asombran a cuantos los oyen. El número de sus oradores era excedido del de sus poetas (op. cit., 241).

 

El trato respetuoso y la finura de modales resultan generalmente de convenciones sociales, pero en el México prehispánico tenían en gran parte un fondo moral. Sahagún cuenta que ningún hombre descortés, vanidoso o vulgar era elegido dignatario. Cuando un alto funcionario hablaba en forma impropia o hacía bromas tontas, se llamaba tecucuechtli  (payaso). Las clases superiores se distinguían por cierta gravedad en sus gestos y en su lenguaje. El ideal de un hombre educado  era mostrarse humilde en vez de arrogante; sabio, prudente, pacífico y tranquilo. Pero además tales características debían ser profundamente sinceras. El padre advertía al hijo que debía ser franco ante “nuestro dios (Tezcatlipoca); que tu humildad no sea fingida pues te llamaría titoloxochton (hipócrita) o titlanixquipile (fingidor); pues nuestro dios ve lo que hay en tu corazón y sabe todas las cosas secretas”. Si veía algo reprobable, el azteca bien educado debía pretender no haberlo notado y callarse. Cuando se le llamaba, no había de esperar a que ocurriera por segunda vez. Debía mostrar respeto ante los mayores y compasión ante los infortunados. En el trato con las mujeres también se ordenaba mostrar cortesía y moderación. La cortesía se manifestaba incluso en el carácter del idioma. El náhuatl tiene formas, partículas y hasta conjugaciones que indican respeto. El sufijo tzin agregado a un nombre o título subraya la reverencia o señala cariño. Timomati significa “tú crees”, pero timomatía podría traducirse “tú condesciendes a pensar” o “eres bondadoso en pensar”. Miqui significa “morir”; miquilla, “morir honorablemente” (Álvarez, 1987, t. IV: 1852).

 

El discurso político-administrativo latinoamericano también se caracteriza por el desconocimiento del derecho y de las leyes y sus aplicaciones, incluyendo los derechos más elementales y las leyes más elementales que rigen el mundo civilizado. Es asombroso el grado de desconocimiento que tienen los funcionarios y las organizaciones latinoamericanos acerca de las leyes internacionales, pero peor aún, de las nacionales, lo que se refleja en las constantes violaciones a los derechos humanos, a los derechos laborales, a los derechos ciudadanos, a los derechos de la niñez, a los derechos de los ancianos, a los derechos de la mujer, a los derechos de los discapacitados, etc. No podemos esperar que una persona, una organización, una comunidad o un estado que desconoce o que no entiende lo que se expresa en la ley escrita tenga una intervención acertada en el tratamiento de las leyes, y por supuesto en sus resultados, en las aplicaciones concretas de las leyes, en los veredictos o fallos. En cualquier reunión, sesión, diálogo, convenio, plática, conversación, de los diferentes grupos que administran el derecho y la ley –ya sea en vivo, a través de la televisión, de la radio, etc.– en cualquiera de nuestros países latinoamericanos se puede observar la incultura legislativa, la duda en torno al derecho o a “los derechos” –consideremos aquí los estados pluriétnicos–, la interpretación desajustada de la ley o de “las leyes” –consideremos aquí los estados pluriétnicos–, las lagunas de conocimiento en torno a las leyes, sus entornos y su aplicación, la generalizada ignorancia legislativa, la deficiente formación instruccional, educativa y cultural de los que aplican la ley, la manipulación de la ley en detrimento de los desposeídos, de los que menos tienen, de los pobres, de los desvalidos, de los más ignorantes… Si los problemas que conciernen al derecho y a las leyes y su aplicación dentro de nuestros países latinoamericanos pueden calificarse de graves, entonces los problemas concernientes al tratamiento del derecho y las leyes internacionales pueden calificarse de calamidad: incapacidad total para dialogar y obtener resultados positivos y ventajosos para los pueblos latinoamericanos; en cada convenio, conversación o negociación con gobiernos o grupos extranjeros siempre “perdemos” en algo, en lo que sea, pero siempre perdemos… Y no solamente “perdemos” porque de esos convenios o negociaciones siempre salimos mal parados, a la corta o a la larga –casi siempre a la corta–, sino que también perdemos porque es triste ver el papel de subordinación, de sometimiento, es decir de “achichincle”, de “sulacrán”, de “gato”, el papel desdibujado, que desempeñamos los pueblos latinoamericanos, a través de nuestros “representantes”, en tales negociaciones. ¿Qué pasó con nuestra imagen? ¿Por qué será?:

 

El Derecho ha cumplido desde la antigüedad una función básica en la vida humana. A través del Derecho los seres humanos han definido su forma de organizarse en sociedad. En la literatura jurídica o textos jurídicos se han plasmado acuerdos y se han establecido normas que han regulado las relaciones entre las personas y entre los pueblos.

 

No puede, pues, sorprendernos que el Derecho ocupe una posición privilegiada, junto a la religión, entre las materias que fueron objeto de los escritos más remotos que conservamos. A ello hay que añadir que son muchos los testimonios documentales que demuestran la influencia del Derecho, por el impulso que supuso en el cambio hacia la abstracción y la precisión, dentro del proceso de configuración de las lenguas de cultura.

 

Hoy en día el Derecho está presente de forma constante en nuestra vida cotidiana. Si a los aspectos de carácter público nos referimos, la Constitución determina el marco político del Estado, y las leyes que aprueban los parlamentarios y las disposiciones que dictan nuestros gobernantes nos afectan, aunque sea de una forma más o menos indirecta, más o menos evidente. En el orden privado, las relaciones humanas se formalizan a menudo a través del Derecho, la compra o el alquiler de una vivienda, el contrato laboral, el testamento, tienen su reflejo en un documento jurídico.

 

La sociedad se ha transformado profundamente ya desde el mismo siglo xx. Dicha transformación ha tenido su repercusión en el Derecho. Se han modificado las relaciones laborales, la informatización está ejerciendo una profunda influencia en nuestro comportamiento, los avances en las comunicaciones y en las disciplinas científicas han obligado a replantear soluciones jurídicas que han quedado desfasadas y a construir nuevas formulaciones que den respuesta a las nuevas realidades.

 

La Lingüística ha vivido también en el mismo período un progreso extraordinario, que la ha situado en mejores condiciones para analizar y describir el lenguaje en todas sus vertientes, no sólo desde la perspectiva del funcionamiento de la lengua como una estructura abstracta, sino desde la de sus adaptaciones a los usos concretos y también con respecto a las especificidades que generan los lenguajes  propios de los distintos tipos de comunicación.

 

En el estudio de los textos jurídicos hay que destacar el trabajo interdisciplinario. Desde la segunda mitad del siglo xx se ha venido realizando el estudio interdisciplinario entre el Derecho y la Lingüística, lo que se ha llevado a cabo en algunos países del mundo de manera sostenida. La mayoría de estas investigaciones son realizadas por sociólogos, especialistas en comunicación, antropólogos, lingüistas y filólogos.

 

El estudio del Derecho se ha realizado porque éste ha sido un terreno propicio para entender los problemas que acarrea un contexto extralingüístico institucional: la justicia y el manejo del poder en esta área, que es sentido por los ciudadanos en carne propia. Y por otra razón de orden más práctico: hay textos orales pero sobre todo escritos: desde las sentencias hasta la legislación, las pruebas peritales, etcétera.

 

Se ha tomado a la Lingüística como ciencia de investigación del Derecho porque ésta ha desarrollado subdisciplinas como el Análisis del Discurso que pueden ser, a la vez que una teoría, un método que permite pasar de una evidencia y metodología cuantitativa a una cualitativa, y porque muestra las estrategias utilizadas por jueces, abogados, peritos de un modo empírico y teórico que no permiten de igual modo otras ciencias como la Sociología, la Antropología, la Teoría de la Comunicación.[270]

 

Parte de lo que se persigue en los trabajos interdisciplinarios es que las dos ciencias que confluyen resulten enriquecidas en su propio objeto de estudio. Además, la creencia de que un objeto será mejor entendido si se lo aborda desde varias disciplinas complementarias se comprueba porque: para el Derecho, en este caso, la Lingüística muestra y demuestra lo que sucede en los textos legales para que los estudiosos del Derecho conozcan un aspecto fundamental de su objeto de estudio: lo que ellos mismos construyen con palabras.[271]

 

Todo texto refleja, por lo menos, algunos rasgos de poder, según sea la relación de poder en la que esté inserto. En este sentido llamamos poder a aquél que se define por el control –esencialmente de la información– de las acciones, o acceso a recursos de control de acción por un grupo dominante sobre otro dominado. Un control de acción implica la pérdida de alguna libertad en favor de ese poder.[272]

 

El texto jurídico, en tanto texto que pertenece a una institución, es un texto de poder, como también lo son los textos provenientes del Poder Legislativo, del Ejecutivo, etcétera. Cuando hablamos de textos institucionales en general hablamos de estos extremos institucionales, si bien un texto familiar entre padre e hijo, por ejemplo, puede ser analizado como texto de poder institucional. En este sentido también una comunidad es una institución y lo son las naciones y las relaciones que éstas mantengan entre sí, ya sean escritas u orales.

 

Claro está que en cualquier análisis que se haga de un texto jurídico habría que considerar las llamadas relaciones de poder y las mismas relaciones entre las personas, entre los miembros de la comunidad que se analice o se cuestione a partir del texto jurídico. Recordemos que las relaciones entre personas pueden ser simétricas o complementarias. Las relaciones se clasifican básicamente en simétricas y de complementariedad. En las relaciones simétricas los participantes tienden a igualar su conducta recíproca. En las de complementariedad la conducta de uno de los participantes complementa la del otro, constituyendo un nuevo tipo de patrón.[273]

 

La simetría y la complementariedad no son en sí mismas ‘buenas’ o ‘malas’, normales o anormales. Ambos conceptos se refieren simplemente a dos categorías básicas en las que se pueden dividir todos los intercambios interaccionales.[274] Pero, existen patologías potenciales tanto en la interacción simétrica como en la complementaria.

 

En la relación simétrica existe el peligro de la competitividad en tanto los individuos comienzan una carrera por ser un poquito más iguales que los otros. Esta tendencia explica la calidad de escalada que caracteriza a la relación simétrica; la patología de dicha relación se manifiesta por una guerra más o menos abierta. En una relación simétrica sana, cada participante puede aceptar la mismidad del otro, lo cual los lleva al respeto mutuo y a la confianza en ese respeto. También en las relaciones complementarias puede darse una confirmación recíproca, sana y positiva.  Pero la patología de estas relaciones ha sido objeto, por  parte de la literatura, de mayor atención que la de las  relaciones simétricas: “El psicoanálisis las denomina relaciones sadomasoquistas y las entiende como una liasión más o menos fortuita entre dos individuos cuyas  respectivas formaciones caracterológicas alteradas se  complementan.”[275] Las  relaciones de complementariedad rígida se dan también  en determinadas situaciones que no implican necesariamente que la relación sea patológica de por sí. Esto  variará según el grado de rigidez dentro del que se mueva  dicha relación.

 

Este es el caso de la mayoría de los trabajos o instituciones donde hay un superior y un subordinado; todo depende del grado de complementariedad con el que se manejen estos individuos.

 

Con frecuencia sucede que ni los mismos especialistas en “jurisprudencia” y “legislación” –y otras ramas y ciencias sociales y humanísticas cercanas a la jurisprudencia y a la legislación– pueden interpretar de manera “adecuada” o “práctica” o “legible” muchos textos jurídicos y legislativos de su área inmediata de competencia. No hablemos ya de la “interpretación” de estos discursos, hablados o escritos, por parte de otros grupos de usuarios de los idiomas, como son, por ejemplo, periodistas, reporteros, comentaristas, críticos, conductores de programas y, finalmente, “el pueblo”, que en América Latina es, generalmente, o analfabeto o analfabeto funcional, salvo exclusivos y contados casos. En realidad, aquí tendríamos que considerar, como mínimo, cinco evidentes cuestiones:

 

1.        Tenemos que partir de que, como ha dicho el filósofo italiano Paolo Flores d’Arcais: “el juez hace la ley, en lugar de obedecer a ella, nos guste o no”.

 

2.        ¿Realmente no se entiende el texto jurídico o legislativo, no se decodifica bien el texto jurídico, la ley, por incompetencia científica o profesional?

 

3.        ¿No se entiende el texto jurídico o legislativo debido a las barreras sociales, culturales e idiomáticas que pueden presentarse, y de hecho se presentan, en los “grupos instruidos y educados” (?) de ciertas áreas geográficas del mundo, cuestión que puede comprobarse fácilmente a través de las estadísticas internacionales que muestran el estado de la educación en los diferentes países y en las diferentes épocas?

 

4.        ¿“No se desea” o “no conviene” entender lo que el texto jurídico o legislativo plantea “claramente” inclusive para un no profesional del área de la jurisprudencia y la legislación?

 

5.        ¿Cómo es posible que entre individuos “civilizados” (?), “cultos” (?), “instruidos” (?), “versados en legislación” (?), que pertenecen a un “supuesto” mismo grupo sociolingüístico y sociocultural, exista una tal distancia, una tal brecha, y a veces hasta un abismo léxico-semántico-cognoscitivo entre la “dinámica de las realidades” y la “dinámica de las percepciones”? ¿No llama esto bastante la atención, por lo menos entre personas “cultivadas” comprometidas con el futuro de nuestras sociedades y con la democracia? ¿No será que independientemente de todo esto, queda claro la “interpretación a discreción” –es decir a conveniencia– de la legislación, de la jurisprudencia, generalmente en beneficio de los poderosos y en perjuicio de los desposeídos, y de aquí la moralina de una inmensa cantidad de los impartidores de justicia decisores de los grandes problemas que existen en la actualidad en nuestros pueblos?[276]

 

En cualquiera de estos casos, lo que sucede con bastante frecuencia, la “suerte” sería la que pondría su balanza a funcionar,[277] y en especial y desgraciadamente esto afecta a los migrantes o a los “globalizados accidentalmente”, individuos que a las claras están desentendidos de la mayoría de los aspectos jurídicos y legales del país a donde llegan, de la cultura en la que se ven forzados a insertarse por múltiples motivos.[278]

 

El ideal sería liquidar la corrupción, la delincuencia, las infracciones de la ley, las violaciones de las normas, por la vía de la erradicación de las causas. No obstante, sabemos perfectamente que en muchas sociedades donde se han dado condiciones ideales de naturaleza y esencia, no se ha podido erradicar el delito, la infracción, la violación de la ley. Queda claro también que:

 

Para que se pueda afianzar la legalidad y el orden jurídico, tiene que quedarle claro a los órganos de justicia, a los tribunales, al Ministerio Fiscal y a los uniformados que velan por el orden en las calles, que toda la fuerza de la alta responsabilidad recae sobre ellos. Los conocimientos profesionales de los funcionarios de estas áreas deben combinarse con la valentía cívica, la probidad y la justicia. Las personas dotadas de estas cualidades son las únicas capaces de cumplir dignamente las serias obligaciones que les incumben[279] (Ruano, 2005b).

 

Más arriba, en este mismo capítulo 6, intitulado “Sincronía interaccional u orientación del cuerpo”, comentamos las particularidades que, por lo menos en teoría, tenía un “grupo”. Se suponía que un “grupo” era el conjunto de personas que compartían objetivos e intereses comunes… ¿¡Entonces…, qué pasó con los “grupos” políticos de Iberoamérica!? ¿Cuáles son sus objetivos e intereses comunes, no los que ellos quieren que imaginemos, sino los que en realidad son, los que ellos demuestran que son a partir de sus comportamientos verbales y corporales? Si antes de la aparición de todos estos escándalos políticos, nacionales e internacionales, que han matizado los finales del s. XX y los principios de este siglo XXI, no nos quedaba claro, como individuos en particular y como pueblo, cuáles eran los intereses y objetivos de la mayoría de estos grupos políticos latinoamericanos, hoy, gracias a las indiscreciones y conductas ilícitas y reprobables de muchos funcionarios y al excelente  trabajo de los medios de comunicación, el asunto queda más que claro, no hay dudas al respecto… 

 

Todo esto es muy importante porque los comportamientos, las conductas, las rutinas, verbales y corporales, como ya sabemos, se copian; ya conocemos los desagradables resultados de los “plagios invasivos” (James, 2002: 61-62). Y sería terrible que los adolescentes y los jóvenes, de manera particular –aparte de algún que otro involucionado, de algún que otro extraviado psico-social–, copiaran muchas de estas conductas entrópicas. Sabemos que nuestros políticos y gobernantes tienen muchos déficits y que “en el juego de la vida, o del destino, la gente no llega tan lejos como augura su talento, sino como permiten sus limitaciones” (Aguilar, 2005); pero ¿y los asesores y consejeros de nuestros funcionarios y gobernantes dónde están, quiénes son?, ¿cuál es el equipo que rodea a nuestros funcionarios y dirigentes?, ¿cuál es su calificación?, ¿qué es lo que saben y cuánto saben acerca de lo que dicen que saben?, ¿de dónde salieron?, ¿qué experiencia tienen en los cargos que desempeñan, y por lo que le pagamos sus altos salarios y sus privilegiadas prestaciones?, ¿quiénes asesoran, programan, las conductas, los comportamientos de nuestros grupos políticos y gobernantes? Sería bueno que los gobiernos y los grupos políticos de América Latina pensaran más cuidadosamente a la hora de seleccionar a sus asesores y voceros. En algunos casos, esta situación ya parece un circo: ¡hay de todo, y con los más variados matices! ¿Acaso, por ejemplo, los asesores y consejeros de los políticos latinoamericanos no les han dicho –¿o los gobernantes y políticos no quieren aprender?– que cuando vayan a hablar por radio o televisión tienen que considerar que el tiempo es limitado y que, por eso, tienen que avocarse a comunicaciones concretas, claras, sin cantinfleos y trampas lingüísticas; que en estos casos hay que ser muy selectivos en cuanto a cantidad de información? Por ejemplo,  luego de un cierto tiempo de comunicación radial o televisiva no sabemos qué fue lo que se quiso decir en realidad. Además, ¿quién ha dicho que el ser universitario –en el mejor de los casos, atendiendo a la formación cultural– automáticamente te abre las puertas de la política, del liderazgo político o gubernamental, de la dirección partidista?, ¿quién ha dicho que por haber escrito libros –muchos o pocos, buenos o malos– ya puedes hacer política o diplomacia?, ¿acaso no hay diferencias tangibles que deben considerarse a este respecto, a menos que queramos pagar caro nuestro atrevimiento y pongamos en riesgo nuestro prestigio (?), nuestra moral (?)?, ¿en los tiempos actuales ya no son necesarias las tres cualidades de mayor importancia para el político: pasión, sentido de responsabilidad y mesura?, ¿ya la carencia de finalidades objetivas y la falta de responsabilidad no son los dos pecados mortales en el campo de la política?[280] Para cualquier espectador de la política latinoamericana, nativo o foráneo, es difícil imaginar que la conocida frase “entre nosotros podemos despedazarnos, pero jamás nos haremos daño” tenga un ápice de veracidad. ¡Al contrario! Después de las batallas y las descalificaciones que se producen “entre” los grupos políticos “y dentro” de los mismos grupos políticos el daño, de todo tipo, es irreversible. Nosotros los latinoamericanos tenemos fama de no tener una buena “memoria histórica”; pero eso no quiere decir que seamos “desmemoriados”. Y por otro lado, después de esas batallas políticas ¿para qué queremos los “pedazos” que sobran de esas fragorosas batallas políticas y gubernamentales? ¿Habrá algún ser humano o grupo, sensatos claro está, que quiera esos “pedazos” que quedan de esos “despedazamientos”? ¿Se podrán usar esos “despedazos” en algo útil, que sirva? Recordemos que si no tenemos políticos y estadistas grandes, entonces no tendremos una patria grande, porque la patria depende de los individuos. La patria será grande cuando los individuos sean grandes.

 

Me decía una colega de la Universidad Carolina de Praga que ella no veía ningún fenómeno entrópico en el discurso político latinoamericano, dado que, afortunadamente, nosotros los latinoamericanos no necesitábamos profundizar en este tipo de comunicación del área, porque aquí solamente existían dos opciones de entendimiento:

 

·     Lo que se prometía y se decía que se iba a hacer, pues ya sabíamos que no se iba cumplir ni tampoco a hacer.

 

·     Lo que se decía que no se podía prometer, pues mucho menos.

 

Y sí, creo que tiene razón. Esta es una manera muy fácil, sin tantos rodeas científicos, de analizar este asunto en América Latina.

 

¿Pero por qué nuestros políticos, gobernantes y administradores de la justicia en América no resuelven nuestros graves y complejos problemas seculares? En primer lugar, porque no pueden: nadie puede dar lo que no tiene. Y, en segundo lugar, porque la mayor parte de su tiempo no lo invierten en analizar, discutir e intentar solucionar nuestros problemas, en ciertos casos terribles, como muestra todos los días la información en todos los medios masivos de comunicación; sino que lo invierten en sus rencillas y pleitos históricos grupales y personales, y en diseñar e implementar las vías para llegar, lo más rápida y fácilmente posible, a obtener puestos claves, por supuesto a través del arribismo y el oportunismo, en todas y cada una de las esferas de la vida pública que reporten “poder”, “relaciones” y “ganancias monetarias”. ¿Ejemplos? Si aquí tengo que darle ejemplos, entonces usted está ciego, porque no lee la información escrita, no ve la televisión y no puede consultar Internet; está sordo, porque no oye la información de los medios y el clamor popular y es mudo, es decir un incapaz de comunicarse verbalmente con sus semejantes; en fin, usted no vive en este mundo…, a menos que usted no tenga ninguno de estos rasgos, pero que no le convenga considerar este asunto. ¿En este sentido, alguna semejanza, a escoger, de personas y pueblos con las siguientes imágenes? [...]

 

¿Entonces no podemos hacer nada, como pueblo, como comunidad, como Humanidad, para que nuestros dirigentes, mandatarios, líderes, jefes de organizaciones internacionales y guías religiosos, como nuestros “trabajadores contratados”, se avoquen a su verdadero trabajo, que es resolver nuestros problemas de cada día? ¿Entonces no podemos hacer nada, como pueblo, como comunidad, como Humanidad, para que estas personas se pongan a trabajar de manera razonada, comprometida, creativa y cooperativa, o, como se dice en México, hagan lo que el dicho popular: “¡A lo que te truje, Chencha!”, es decir: “¡ya pónganse a trabajar, carajo!”

 

La historia nos da un ejemplo de lo que pasó cierta vez cuando un grupo de gente muy importante, que tenía que resolver los problemas del pueblo, de la comunidad, no prestó atención a su trabajo y andaba en la “fiaca”, en la “güeba”, “majaseando” –según el español de Cuba–, “echando la güeba” –según el español de México–, es decir holgazaneando y viviendo “la dulche vita”. Me refiero a las historias de los “cónclaves”, que significa “lo que se realiza bajo llave, con llave echada, con cerrojo, encerrado, bajo tranca, sin posibilidad de salir…” El cónclave, como conocemos hoy, es la reunión de cardenales –muy bonita, pomposa, majestuosa, costosa y con toda una gran parafernalia de la mercadotecnia, por cierto– para elegir un obispo, un papa. Pero la historia de cómo funcionaron los cónclaves no está relacionada, en ciertos casos, con nada sagrado, ni santo, ni pacífico, ni voluntarioso, ni humanitario, ni majestuoso, ni pomposo, ni nada semejante… Hubo casos en que a los cardenales aquellos la gente, ya harta e indignada, los encerró, draconianamente –es decir, con normas estrictas, severísimas–, los metió en un lugar bajo llave, los encerró, para que no pudieran salir, para que no pudieran escapar, y se pusieran a trabajar y dejaran el “majaseo”. Veamos un poco cómo ocurrió esto una de las veces que hubo que encerrar, literalmente hablando, a los cardenales para que se pusieran a trabajar: 1. Perugia, Italia, en 1216, 2. Roma, Italia, en 1241, 3. Viterbo, Italia, en 1268-1271.

 

Resulta que una de estas veces, los pobladores de la ciudad de Viterbo ya estaban cansados de que la Iglesia católica y los cardenales no eligieran a un nuevo papa en tiempo y forma –algo que para ellos en aquel tiempo era esencial–. Así, luego de la muerte del papa Clemente IV, el pueblo estaba indignado porque los cardenales no se pusieron a hacer su trabajo, a decidir y a resolver los problemas que afectaban a la comunidad, y concretamente porque no habían elegido a un nuevo papa. Pasaron tres años desde la muerte de Clemente IV, y ¿en qué andaban los cardenales? En  todo, menos en su trabajo, menos en sus obligaciones. Claro, tenían buena comida, excelentes vinos, una vida a todo dar, sirvientes, lujos, palacios, guaruras…, “entre otras cositas”. Y entonces el pueblo, ya “hasta la marimba”, los encerró en un lugar al que le tapiaron todas las vías de acceso, le quitaron el techo, no pusieron buenas chimeneas para generar calor y no dejaron entrar nada de comida, salvo pan y agua. Se imaginarán ustedes que con aquel terrible frío –porque no había techo ni buenas chimeneas ni fogatas–, con aquella hambre –considerando que los cardenales estaban acostumbrados a los manjares de dioses y a la gula total–  y con el terror de morir de inanición y enfermedades, entre otras posibles e inminentes causas de muerte   –les había “caído el veinte” de que si el pueblo había llegado hasta ahí, hasta esos límites, entonces era capaz de todo–, “enseguida” se eligió a un nuevo papa, es decir a Gregorio X. En México esto lo podemos explicar a través de un dicho popular: “¿¡No que no truenas, pistolita!?”, y en Cuba, a través del siguiente dicho: “El cerdo cimarrón sabe del tronco que se rasca”. Así, de manera rauda y veloz, se resolvió el problema de la elección de un nuevo líder en Viterbo.

 

La compleja, desdibujada y desafortunada imagen política, gubernamental y de la administración pública en América siempre me hace recordar –“por alguna extraña razón” y tal vez debido a los sueños guajiros– las reconfortables y maravillosas canciones If I Ruled The World, en las voces de los extraordinarios Tony Bennett y Céline Dion; Imagine, del inolvidable John Lennon; El rey de las flores, del excelente cantautor Silvio Rodríguez; La era está pariendo un corazón, con letra de Silvio Rodríguez y en la voz de la diva cubana Omara Portuondo; A partir de mañana, Miguitas de ternura, Pobre mi patrón, Castillos en el aire, Camina siempre adelante, No me llames extranjero…, de uno de los cantautores más trascendentales de los tiempos modernos: Alberto Cortez; Canción con todos, con letra de A. Tejada Gómez y C. Isella; Sólo le pido a Dios, con letra de León Gieco; Hermano, dame tu mano, con letra de J. Sánchez y J. Sosa; ¿Será posible el Sur?, con letra de J. Boccanera y Carlos P. de Peralta, todas en la privilegiada voz de Mercedes Sosa; Bandera, del grupo colombiano Aterciopelados… Claro que aquí también recuerdo, por si fuera necesario, Frijolero, de Molotov [...] http://www.youtube.com/watch?v=_zvCUPOkoWY , http://www.youtube.com/watch?v=1rizSr6diHo [...]
 
 
 
 

[...] Una vez comentados estos aspectos, pasamos a la consideración de la importancia de la interacción. En la interacción las orientaciones del cuerpo de los interlocutores van indicando la manera de conducir una charla, plática o conversación, considerando las particularidades del texto y la interacción –cuestión de por sí compleja (Dijk, 1989: 237-294)–, a quién le toca hablar, cómo obtener el turno para hablar, cómo se produce la secuencia de turnos y el cambio de turno (Dijk, 1989: 271-274), cómo enviar señales para que otros hablen más y cómo terminar una conversación. Aquí la relación ocular, los ojos, es decisiva:

 

Otro aspecto de la CNV [comunicación no verbal], que nos ayuda a interpretar el significado, es la forma en que utilizamos nuestros ojos para regular y controlar el flujo de comunicación [especialmente en Occidente, porque en otras culturas esto no es así, además de que hay que considerar el status]. Si hacemos una pausa en medio de lo que estamos diciendo tendemos a mirar lejos de la persona con la que hablamos. Esto parece actuar como una señal hacia la otra persona de que aún no hemos terminado y deseamos decir algo más. Cuando terminamos tendemos a mirar directamente a la otra persona como para decir «Es tu turno ahora». Muchos de nosotros no somos conscientes de este mecanismo regulador ¡hasta que se rompe! Y probablemente todos hemos experimentado la irritación de que alguien, que no ha leído nuestras señales correctamente [o que no tiene ni idea de lo que es la cortesía discursiva], nos corte a medio párrafo, o el sentimiento vagamente incómodo que experimentamos cuando alguien no quiere mirarnos cuando le estamos hablando (Ellis y McClintock, 1993: 69).

 

En una conversación  los  ritmos sociales son muy importantes.  Se ha comprobado que salvo raras excepciones –como cuando el receptor tiene un dominio bastante completo de sus movimientos corporales o por situaciones de trastornos sociológicos, psicológicos y psiquiátricos[281]–, el que escucha también se mueve al compás del relato del que habla, lo que se ha llamado sincronía interaccional.[282]

 

A tal punto puede llegar esta influencia interaccional que muchas víctimas: violados, raptados, agredidos, etc., llegan a copiar las conductas o ciertas particularidades de las conductas de los victimarios y experimentar sentimientos de gratitud, aprecio o respeto por los agresores. Podríamos decir que es algo así como que la víctima se llega a identificar con el victimario o victimarios, llegando a producirse una imitación moral o del lenguaje corporal del criminal o agresor, y también la adopción de ciertos símbolos de poder, como lo demuestra el Síndrome de Estocolmo.[283]
 
 

Pero también recordemos que hay “personas sin sentimientos”, individuos emocionalmente insípidos, totalmente insensibles a cualquier muestra de sentimientos, ya sea la tristeza o la ira o la alegría o el éxito o la felicidad. Todos tenemos ejemplos y anécdotas de encuentros con tales personas. Claro que también todo depende, en este mundo globalizado, de nuestras experiencias y de las experiencias de los “otros”, del “otro”. Podríamos pensar que existen contextos y situaciones en los que deben o tienen que aparecer conductas o rostros o expresiones que supuestamente se correlacionen. De tal manera, si hubiera un país o un grupo de personas en donde las necesidades y expectativas esenciales del hombre moderno están resueltas, entonces esas personas tendrían que mostrar un rostro feliz; y en donde esas necesidades y expectativas no estén satisfechas, los individuos mostrarían un rostro infeliz. Muchas estadísticas muestran otra cosa.[284]

 

Por ejemplo, no podemos esperar que haya sincronía interaccional, o la sincronía interaccional esperada, con un alexitímico,[285] con esas personas que tienen esos vacíos emocionales en un mundo tan expresivo –me refiero especialmente a la forma de ser de nosotros los latinoamericanos–, que son tibias en un mundo de gente cálidas, que son descoloridas en un mundo totalmente cromático, individuos cosificados, individuos que portan en sus rostros el adormecimiento de las emociones o, peor aún, la “muerte emocional”. “Los alexitímicos no tienen idea de sus propios sentimientos, se sienten totalmente perdidos cuando se trata de saber lo que siente alguien que está con ellos. Son emocionalmente sordos. Las notas y acordes emocionales que se deslizan en las palabras y las acciones de las personas –el revelador tono de voz o el cambio de postura, el elocuente silencio o el revelador temblor– pasan inadvertidas.[286]

 

En general no se puede esperar que exista una normal sincronía interaccional con grupos humanos e individuos marcadamente afectados por trastornos mentales, y recordamos aquí que los trastornos mentales y sus causas son muchos y muy variados.[287] Por ejemplo, no se puede esperar una adecuada sincronía interaccional, una correcta interacción social, cuando la relación se establece con un tímido, es decir, un individuo con falta de seguridad en sí mismo y en las relaciones con los demás, con pobre autoconcepto y falta de confianza en sí mismo: “El problema más grave para los tímidos es la dificultad que les causa la interacción social. Su mayor problema es iniciar una relación. Tienen problemas con la presentación, asisten a fiestas, pero no sucede nada; tienen dificultades para desarrollar amistades” (Ostrosky-Solís, 2000: 259). La timidez en las áreas laborales, en la empresa, se ha relacionado con el síndrome del profesional terminal: “el individuo afectado logrará que hasta el payaso [el seudo gracioso de la empresa, el “chistosito”, el bufón] parezca simpático. Es inexpresivo, mudo y frío como cadáver vestido [...] Comportarse con profesionalismo es muy recomendable, pero de vez en cuando conviene demostrar que uno es algo más que un holograma” (James, 2002: 97). Con frecuencia la timidez se relaciona con la neurosis de la decisión, debido al miedo de opinar. Aquí “el juicio de un tercero adquiere tales proporciones con respecto a la confianza que tenemos en nosotros mismos que la más pequeña decisión se convierte en razón de estado. Si quienes nos rodean refuerzan además este estado de cosas mediante [burlas, chistes de mal gusto, gestos de compasión, desapruebo, rechazo, desprecio, aburrimiento, cansancio, hartazgo, premura, intolerancia] consignas con doble sentido, animando y reprendiendo a un mismo tiempo tal o cual acto, es fácil que acaben por presentarse bloqueos psíquicos, conflictos globales de la personalidad” (Brosse y otros, 1982: 52).

 

La sincronía interaccional tampoco puede desarrollarse adecuadamente cuando uno de los componentes de la comunicación verbal o no verbal tiene trastornos del sueño,[288] es narcoléptico,[289] –lo que en México se llama popularmente “echarse el muerto encima” y en Cuba “tiricia”–, es cataléptico[290] o sencillamente es una persona que tiene cambios de turnos, diurnos y nocturnos, en su actividad laboral. También en las sociedades modernas, urbanas y “desarrolladas” es común que las personas presenten problemas de atención debido a trastornos del sueño, por muchas causas, pero en especial por el ruido, lo que hace que se descontrolen los estímulos y entonces la “noche” y la “cama” no son para dormir, y el acto de dormir se producirá en cualquier otro momento o lugar, incluyendo aquí al mismo momento en el que se produce la comunicación verbal y corporal habitual entre las personas, ya sea en la vida pública, en la jornada laboral o en la vida íntima, el puesto de trabajo o el coche o carro o máquina o transporte, etc., lo que ha producido muchos desastres viales. ¿Nos hemos preguntado por qué, por ejemplo, desde hace solamente unos cuatro años hacia acá, en todos los hospitales del Distrito Federal, en México, la ciudad con mayor cantidad de personas al nivel mundial, hay un departamento médico especializado que trata los trastornos del sueño y su acción negativa en el comportamiento de las personas? La respuesta es sencilla: ¡exigencias de la modernidad! Es el precio que pagamos por vivir en una capital superpoblada e industrialmente compleja.

 

Existen grupos sociales y personas en particular que viven en el mundo desarrollado, pertenecen a la clase socioeconómica alta o a la clase sociocultural alta, pueden ser altos ejecutivos o funcionarios –cosa no complicada, fácil, en América Latina, dada las características laborales del área– pero no conocen los mecanismos, las estrategias, las reglas de la competencia social. Esas personas ahí están, en ese lugar, como podría estar cualquier otro objeto. Siempre viviendo en las sombras o conformándose con el saludo y la sonrisa de cortesía obligatoria de los subordinados, mirando por encima de los hombros para “detectar” quién o quiénes lo observan con cara de burla o, peor aún, de lástima. Si se destacan en algún ámbito o actividad, si son reconocidos en algún ámbito, entonces el problema no es tan grande; pero si no se destacan en absolutamente nada, incluyendo el amor –lo que es una catástrofe–, entonces estamos en presencia de un gran problema. La evidente incompetencia social, la torpeza para vivir en sociedad, la escasez de elegancia social, es un problema, siempre lo ha sido y todos lo sabemos perfectamente. Todo individuo socialmente normal no querría estar en una tal situación ni por un minuto. La ineptitud social es dolorosa, en especial entre los niños cuando son rechazados por un grupo al que ansían entrar. Por eso, es justamente en la infancia cuando se tiene que enseñar a los niños la competencia social, las habilidades para detectar, notar, conocer los significados variados de las claves que aparecen con las emociones que se trasmiten en la comunicación interpersonal, a menos que queramos desempeñar el papel de morbosos espectadores del desastre social y sicológico futuro de nuestros seres amados, y enseñárseles bien, por padres y maestros aptos y no disfuncionales.

 

Cuando hablamos de sincronía interaccional, tenemos que considerar los complejos vericuetos de los procesos de atracción/rechazo interpersonales (Berscheid, 1985; Bagley, 1970; Fishbein y Ajzen, 1975; Ajzen y Fishbein, 1980), tan presentes en las áreas racistas y xenófobas, en donde conviven grupos humanos de diferentes razas, en donde están presentes grupos diversos de migrantes, legales o ilegales, en donde existen marcadas divisiones religiosas y prácticas abiertas de cultos alternativos (Río, 1992; Río, 2006; Gil, 2008), extremas divisiones socioeconómicas, extremas divisiones socioculturales, tendencias políticas irreconciliables, tendencias sexuales tabuizadas, grupos extremos “morales” (?) y “no corruptos” (?) y grupos “inmorales” (?) y “corruptos” (?), etc.; los juicios y prejuicios (Gauquelin, 2001: 25-29; Ellis y McClintock, 1993: 45-47), a los grupos e individuos con ciertos perfiles de fragilidad psicosocial, con ciertos trastornos y déficits atencionales, con trastornos que impiden la adecuada relación entre las partes emocionales y las partes racionales de la mente humana, con trastornos psico-sociales debido al vacío existencial,[291] a los grupos humanos e individuos en particular interlocutores o usuarios de lenguajes que pertenecen a sociedades utópicas y a sociedades distópicas[292] o cacotópicas, a los grupos humanos e individuos en particular usuarios de sistemas comunicativos verbo-corporales en donde son evidentes las desarmonías entre pensamiento, sentimiento y conducta, entre el cómo pienso y el cómo actúo, la dicotomía tolerancia / intolerancia (Ocampo, 2002) según las particularidades espacio-temporales de la comunicación verbal-no verbal y los contextos comunicativos concretos, a los grupos humanos e individuos en particular en donde se observan las deficiencias colectivas o ineficiencias colectivas y las deficiencias individuales o ineficiencias individuales, los marcadísimos trastornos de identidad disociativa[293] o Dissociative identity disorder[294] o Mножественная личность,[295] los criterios en torno a la estupidez[296] y la imbecilidad  y los por cientos de estúpidos e imbéciles y sus terribles alcances en contextos, tanto al nivel de situaciones socioeconómicas y socioculturales periféricas, limitadas, subdesarrolladas, presociales o tercermundistas y cuartomundistas como al nivel de situaciones desarrolladas, globalizadas o mundializadas, lo que es todavía mucho peor, lo que constituye un clarísimo rasgo de involución social, de atraso social y de estupidez generalizada o mancomunada, la trascendencia e implicaciones de las mentiras y los mitos (Paz, 1943; Sefchovich, 2008), de los mentirosos y los mitómanos, en la comunicación humana, y sobre todo en nuestros días de globalización y descomunal alcance de absolutamente todos los medios masivos de comunicación. En el tratamiento de la sincronía interaccional hay que considerar también la autoestima, el intrusismo –es decir todo lo relacionado con la conducta de los intrusos– (López, 1999), el fanatismo,[297] la telepatía,[298] la mediumnidad[299] o clarividencia, la adivinación, la toxicidad,[300] la proyección,[301] el misoneísmo,[302] la anomia,[303] la apatía, el bloqueo,[304] el mutismo selectivo, la disemia, la anomia,[305] el síndrome de culpabilidad o personas culpígenas, la interrelación con las personas y niños índigos o personas y niños del Nuevo Milenio, el Trastorno por Déficit de Atención,[306] las deficiencias mentales,[307] la demencia senil,[308] la demencia vascular,[309] alzheimer, la ciclotimia,[310] la ludopatía,[311] los trastornos de la marcha,[312] la ataxia,[313] la depresión / estrés (Ruano, 2003a) y la distimia,[314] el autismo,[315] el Síndrome de Asperger;[316] el ST[317] –Síndrome de Touret–, el alcoholismo, la drogadicción[318] en determinadas circunstancias –lugares y hasta puestos de trabajo–, la dislexia,[319] la disgrafía,[320] el bovarismo,[321] el Síndrome de Jerusalén,[322] el Síndrome de Stendhal,[323] el Síndrome del Sapo Cancionero,[324]
 
 

SÍNDROME DEL SAPO CANCIONERO 

 
 
[...] el Síndrome del Hombre Irritable[325] –también llamado Síndrome de Irritabilidad Masculina o SIM o Síndrome del Grumpy Man–, la anosmia[326] y las variantes de inmunotipos, y algunos trastornos oftálmicos a los efectos de la creación de la verdadera sincronía interaccional, de la empatía.[327] Queda claro que las personas que tienen empatía están mucho mejor equipadas para percibir los mensajes sociales, espirituales, afectivos, por sutiles que sean, que muestran o indican lo que los demás necesitan, procuran, quieren. La carencia de empatía tiene sus resultados desastrosos en la familia, en las relaciones de pareja –lo que conduce con mucha frecuencia a la soltería, algo evidente en los 7.5 millones de mujeres mexicanas que viven solas, según INEGI[328]–, en el matrimonio –con su desenlace en el divorcio,[329] especialmente en aquellos casos cuando la mujer no es capaz de detectar y de decodificar a tiempo “los mensajes de la infidelidad” (Houston, 2002)–, en las relaciones amistosas, y en profesiones como la docencia, la administración, la dirección gubernamental, las ventas y en recepcionistas y secretarias. ¡Dios nos libre de una secretaria sin empatía, apática; pero que más nos libre de una pareja indiferente! El matrimonio y la pareja han tenido a través de la historia, y específicamente en América, características diferentes, rasgos diferentes, relaciones diferentes, funciones diferentes (Robichaux, 2003). Hoy los “lenguajes matrimoniales” en nuestras culturas mestizas distan en mucho de aquellas formas de relaciones de parejas del período prehispánico, del período colonial, del período independentista, etc. En nuestros días uno de los problemas más comunes que afecta la relación de la pareja, la empatía de la pareja, es la anorgasmia, es decir la ausencia o insuficiencia de orgasmo en el curso del acto sexual,[330] un problema que afecta a más del 50% de las mujeres mexicanas, y que puede erradicarse a través de tratamientos científicos especializados y hasta a través de tratamientos espirituales-religiosos, según el uruguayo radicado en Suecia Carlos Bebeacua, llamado “El Cardenal de la Iglesia de la Virgen del Orgasmo”, que ha fundado en Suecia la “Iglesia de la Virgen del Orgasmo”, que también está presente en España y en América Latina, cuyo lema es “El orgasmo es Dios y el orgasmo debe ser adorado”.[331] La empatía de la pareja se puede ver afectada, además, cuando uno de los miembros de la pareja padece alguna de las parafilias conocidas (Ruano, 2003e), aparte de que en las culturas, países y grupos sociales que son reconocidos internacionalmente como mentirosos (Ruano y Rendón, 2006; Sefchovich 2008) no puede existir una verdadera y sincera empatía, sino una empatía de ficción. La carencia de empatía muestra también una marcada diferencia de poder, y no podemos olvidar que el “poder” se manifiesta e interpreta de manera diferente en las diversas culturas.[332]

 

En la comunicación en donde uno de los miembros es ciego, también se producen alteraciones: “Los ciegos, por ejemplo, no necesitan girar la cabeza hacia alguien que está hablando. Pero, como en occidente la convención de mirar hacia la persona que habla está firmemente establecida, la conducta de un ciego puede desconcertar a una persona de vista normal, haciendo difícil que la conversación fluya fácil y natural entre ellos. Por esa razón, muchas escuelas para ciegos les enseñan ahora a responder en una conversación volviéndose hacia el hablante” (Ellis y McClintock, 1993: 69).

 

Los problemas de la empatía afectan directamente las relaciones maritales y familiares, y esto se lee en los mensajes corporales. El refrán popular La mujer de buen marido, en la cara lo lleva entendido, lo dice todo:

 

Amar y trabajar, le dijo en una ocasión Sigmund Freud a su discípulo Eric Erikson, son las capacidades gemelas que marcan la plena madurez. Si es así, entonces la madurez puede ser un peligroso apeadero en la vida… y las actuales tendencias en cuanto a matrimonio y divorcio hacen que la inteligencia emocional sea más crucial que nunca [...] existe [una] forma de calcular el índice de divorcio, una forma que sugiere un peligroso aumento: tener en cuenta las posibilidades de que una pareja recién casada tendrá de que su matrimonio, con el tiempo, acabe en divorcio [...] para los matrimonios norteamericanos que se formaron en 1890, alrededor del 10% acabó en divorcio. Para aquellos que se casaron en 1920, el índice fue aproximadamente del 18%; para las parejas casadas en 1950, el 30%. Las parejas que se casaron en 1970 tenían el 50% de probabilidades de separarse o seguir unidas. Y para las parejas casadas en 1990, las posibilidades de que su matrimonio acabara en divorcio estaban cerca de un asombroso 67%. Si el cálculo no miente, sólo tres de cada diez matrimonios recientes pueden contar con que seguirán unidos a su nueva pareja.

 

[...] Tal vez el mayor progreso en la comprensión de lo que mantiene unido a un matrimonio o lo separa ha surgido del uso de mediciones fisiológicas sofisticadas que permiten rastrear paso a paso los matices emocionales del encuentro de una pareja. Los científicos son ahora capaces de detectar los de otro modo invisibles picos de adrenalina de un esposo y los aumentos de la presión sanguínea, y observar las fugaces pero reveladoras microemociones que aparecen en el rostro de una esposa. Estas mediciones fisiológicas revelan un subtexto biológico oculto de las dificultades de una pareja, un nivel crítico de la realidad emocional típicamente imperceptible para la pareja misma o descartado por esta. Estas mediciones dejan al descubierto las fuerzas emocionales que hacen que una relación se mantenga o quede destruida (Morris, 1994: 159).[333]

 

Claro que a la hora de hablar de empatía y expresión de emociones, es la mujer la que lleva ventajas:

 

[...] las mujeres muestran más empatía que los hombres, al menos como queda establecido por la capacidad de interpretar a partir de la expresión facial, el tono de voz y otros indicios no verbales los sentimientos no expresados de alguien. Del mismo modo, suele ser más fácil interpretar los sentimientos observando el rostro de una mujer que el de un hombre [...] como promedio, las mujeres expresan toda la gama de emociones con mayor intensidad y más inconstancia que los hombres; en este sentido, las mujeres son más “emocionales” que los hombres.

 

Todo esto significa que, en general, las mujeres llegan al matrimonio preparadas para jugar el papel de administradora emocional, mientras los hombres llegan con mucha menos apreciación de la importancia de esta tarea para ayudar a que la relación sobreviva [...] La lentitud de los hombres para plantear los problemas de la relación se combina sin duda con su relativa falta de habilidad cuando se trata de interpretar la expresión facial de las emociones. Las mujeres, por ejemplo, son más sensibles a una expresión de tristeza del hombre que ellos para detectar la tristeza de la mujer. Así, la mujer tiene que estar muy triste para que un hombre note sus sentimientos de inmediato, sin mencionar que plantee la pregunta de cuál es el motivo de su tristeza.

 

Consideremos las implicaciones de esta brecha emocional entre ambos sexos con respecto a la forma en que las parejas se enfrentan a las quejas y desacuerdos que cualquier relación íntima inevitablemente provoca. De hecho, temas específicos tales como con cuánta frecuencia hacer el amor, cómo disciplinar a los hijos o cuántas deudas y ahorros resultan aceptables, no son los que unen o rompen una pareja. En todo caso, es la forma en que una pareja discute esos temas críticos lo más importante para el destino del matrimonio [...] hombres y mujeres tienen que superar las diferencias innatas de género para abordar las emociones más fuertes. Si no lo logran, las parejas son vulnerables a la escisión emocional que finalmente puede quebrar su relación [...] estas grietas tienen muchas más probabilidades de desarrollarse si uno o ambos miembros de la pareja presentan ciertos déficits en su inteligencia emocional.[334]

 

Pero esto no quiere decir que las mujeres no cometan sus errores en cuanto a su lenguaje corporal, en cuanto a transmitir ciertas señales corporales.[335]

 

Todas estas vicisitudes emocionales, esta falta de atención y respeto al “otro”, también afectan a la vida laboral (Ruano, 2003a; Goleman, 2001: 179-196).

 

¿Acaso todo esto que hemos comentado acerca de la sincronía interaccional u orientación del cuerpo no se resume en las siguientes palabras?:

 

Dirijamos siempre la vista a la persona con quien hablamos. Los que tienen la costumbre de no ver la cara de sus oyentes [...] pierden la ventaja de conocer en los semblantes las impresiones que producen sus razonamientos (Carreño, 1968: 220).

 

Prestemos una completa atención a la persona que lleve la palabra en una conversación general [...] La urbanidad exige que manifestemos tomar [...] interés en la conversación de los demás [...] Así nuestro continente deberá participar siempre de las mismas impresiones que experimente la persona que nos habla [...] La distracción incluye casi siempre una grave falta [...] por cuanto indica generalmente menos precio a la persona que nos habla (Carreño, 1968: 237-238).

 

La sincronía interaccional es tan importante en la comunicación que habitualmente al hablar por teléfono seguimos empleando gestos y movimientos corporales aun sabiendo que la persona no nos puede ver.

 

Durante las conversaciones se producen ciertas pausas en las que se rompe la sincronía interaccional, y esto se debe a que uno de los interlocutores ha dicho algo provocativo o fuera de lugar: “Las pausas embarazosas suelen ir acompañadas de una mirada de perplejidad: ese individuo se queda paralizado y el pánico o la ansiedad se reflejan en su cara. No pestañea. Es como si su cerebro se hubiera bloqueado y pensara: «Dios mío, ¿qué hago ahora?». En esos casos solemos pensar que le hemos pillado en una mentira, pero dicha reacción también puede indicar que está sorprendido u ofendido por lo que acabas de decir” (Dimitrius y Mazzarella, 1999: 210).

 

En lo tocante a los hablantes bilingües, plurilingües, diglotas, etc., hay que destacar que éstos presentan también ciertas predisposiciones a determinadas conductas en la sincronía interaccional.  De hecho,  el bilingüismo  y  la  diglosia –hablar dos idiomas o más en donde siempre un idioma tiene un estatus privilegiado en comparación con los otros idiomas; hablar dos dialectos o más de un mismo idioma– tienen sus efectos cognitivos y en el mismo desarrollo de la personalidad (Appel y Muysken, 1996: 151-172). De aquí que quede claro que la sincronía interaccional puede verse afectada por la entropía, los malentendidos y los ruidos comunicacionales que con frecuencia aparecen en la interacción comunicativa entre hablantes nativos de una lengua y los no nativos, entre hablantes nativos de un dialecto –geolectos; etnolectos; sociolectos; dialectos profesionales y cienciolectos y tecnolectos; ecolectos o variedades de idioma empleadas por grupos pequeños de hablantes o familia; sexolectos o variedades idiomáticos según los sexos: hombres, mujeres y tercer sexo referido a hombres y referido a mujeres; etc.– y los no nativos, algo que afecta mucho, por ejemplo, a los usuarios de idiomas en áreas idiomáticas con “conflicto lingüístico”, a los usuarios migrantes de los idiomas y de los dialectos y a los usuarios de los idiomas en situación de globalización marcada o globalización activa:

 

Si se encuentra con un extranjero (digamos que un inglés), un japonés se presentaría diciendo, por ejemplo: «pertenezco al banco de Tokio», y proseguiría formulando preguntas del tipo de «¿a qué se dedica?», «¿qué edad tiene?», y «¿cuál es su empresa?» [...] Es evidente que el japonés sigue una regla convencional que establece que la identidad y el estatus de los interlocutores debe establecerse antes de la interacción. El hablante de inglés nativo (como otros muchos miembros de sociedades occidentales) se presentaría con su nombre y podría interpretar las preguntas del japonés como amenazantes u ofensivas. Mientras tanto, el japonés podría pensar que el hablante inglés no se atreve a dar información sobre su estatus; además, al no haber establecido el estatus, el japonés tendrá problemas para continuar la conversación  de un modo que a él le parezca apropiado, porque no es capaz de definir la relación (estatus) entre él y su interlocutor. Éste es uno de los muchos malentendidos que pueden surgir en la interacción entre hablantes de lenguas diferentes. En este caso, el problema parece ser consecuencia del hecho de que el inglés y el japonés emplean reglas diferentes para introducirse en una conversación con un desconocido. Aunque ambos hablantes pueden sentirse incómodos, con frecuencia es el hablante no nativo el que es culpado de «no hablar correctamente». Esta simetría define muchas situaciones de interacción bilingüe (Appel y Muysken, 1996: 215).

 

Con frecuencia se ha comentado que nosotros los latinos siempre nos esforzamos por hablar correctamente las lenguas extranjeras –aparte de tener un comportamiento social a imagen y semejanza de los extranjeros, de “copiar” a los extranjeros, cosa que no es difícil comprobar– hasta dentro de nuestros mismos países, y que a los extranjeros –nativos de Estados Unidos, Francia, Rusia, Alemania, Japón, China, Corea, etc.–, que inclusive vienen a trabajar y a vivir en nuestros países, esto no les importa; que sencillamente hablan para darse a entender (?) y basta, y que mantienen sus tradicionales líneas de comportamiento lingüístico y de comportamiento social, sus protocolos sociolingüísticos, dentro de unos ciertos límites. Esto queda claro si recordamos que es cuestión de competencia social y competencia lingüística, de conciencia social y conciencia lingüística. Muchos de nosotros los latinos, como también muchos africanos y asiáticos, seguimos pensando –y claro que de manera errónea– que en cuestión de razas y lenguas somos subordinados, secundarios, no aptos, y en cambio esos extranjeros estadounidenses, canadienses y europeos, tienen muy en alto su autoestima social y lingüística porque son de “raza blanca” y hablan los idiomas de los modernos imperios, de los amos de hoy, de los dueños del mundo. Estas líneas divisorias entre grupos, etnias, lenguas…, tienen una historia triste y vieja en América, además de sus asociaciones con ciertos síndromes, complejos de personalidad y conducta y patologías varias, como es el caso de ese síndrome tan común y que va en aumento en América llamado dismorfobia –que ya hemos explicado más arriba–, y que han afectado de manera negativa incluso a los “blancos españoles” y a los “blancos latinos”:

 

Los historiadores del siglo XIX, fuertemente influidos por las doctrinas positivistas, darwinistas y racistas europeas aceptaron abierta o indirectamente la superioridad de la raza blanca y dentro de ésta, de los grupos anglosajones. “Gobernar es poblar”, fue la consigna dada por Alberdi [jurista y político argentino, 1810-1884] en Argentina, pero poblar no de cualquier manera, sino con inmigrantes blancos europeos y ojalá con anglosajones. El mito del hombre blanco llegó a estar tan fuertemente arraigado en el pensamiento de los intelectuales latinoamericanos de orientación positivista del siglo XIX, que aun el tipo español y latino llegó a ser subestimado.[336]

 

Desgraciadamente estos criterios han estado y siguen estando muy extendidos y arraigados principalmente en los países subdesarrollados, tercermundistas y cuartomundistas, y para que las cosas cambien tendrán que cambiar, primero, muchas otras cosas, como los programas educativos e instruccionales, que deberían estar enfocados más y sobre todo a enseñarnos a respetarnos y autovalorarnos de manera positiva a nosotros mismos, y también hay que considerar la situación concreta del semilingüismo –hablar dos lenguas, pero de forma precaria, en especial debido a la incultura– (Appel y Muysken, 1996: 160; Edelsky, 1983) y los déficits lingüísticos y culturales (Edelsky, 1983), todo lo cual se relaciona con las deficientes políticas culturales y lingüísticas de nuestros países. Esto lo he podido comprobar, especialmente, en Cuba –en la relación lingüístico-gestual entre blancos y negros hispanohablantes, y entre estos dos grupos y norteamericanos blancos y rusos blancos–  y en México –en la relación lingüístico-gestual entre usuarios nativohablantes del español con indígenas y norteamericanos blancos, negros y mestizos–. También estos problemas aparecen cuando se produce la interacción lingüístico-gestual entre hablantes de diferentes dialectos geográficos y sociales (Hudson, 1981: 117-149, 203-241; Bolaño, 1982: 35-50, 67-82; Appel y Muysken, 1996: 207-226). Los bilingües y plurilingües, así como los díglotas, tríglotas o pluríglotas –personas que hablan dos o más dialectos de un mismo idioma, como sería, por ejemplo, el español de España y el español de México; el español tabasqueño y el español bajacaliforniano o el del altiplano meridional; el español de Cuba y el español de Miami–, cuando interactúan por mucho tiempo, en periodos largos –y a veces en situaciones forzosas y no gratas, laborales o matrimoniales– en áreas que sociolingüísticamente no funcionan como sus áreas de prestigio social, cultural y lingüístico, entonces no solamente experimentan de manera interna un conflicto de valores, de identidad y visión del mundo, sino que manifiestan verbal y corporalmente  esas inestabilidades emocionales, alienaciones y anomias, esos desagrados, ya sea sutilmente o de manera abierta (Appel y Muysken, 1996: 167-168).

 

Pero todavía llama más la atención –si no es que da risa o pena– el análisis de situaciones comunicativas en las que muchos individuos intentan por todos los medios parecerse “en cuerpo –aquí sería en gesto– y alma –aquí sería en lengua–“ a los hablantes que ellos consideran de prestigio, como por ejemplo cuando un gerente latinoamericano intenta copiar la variante lingüística y los gestos del director francés o norteamericano o japonés…, o cuando un individuo de clase socioeconómica baja habla y gesticula  como un “fresa” o “bitongo”. En muchos casos, especialmente en relación con los grupos marginados, como es el caso de los indígenas latinoamericanos y de muchos latinoamericanos residentes en Estados Unidos, Gran Bretaña o Francia, se pasa de un estado de bilingüismo a uno de monolingüismo, copiando todos los elementos y particularidades posibles de los modelos objetivos, pero esto no cambia en mucho y a veces en nada la suerte de los deculturados –con frecuencia esto se expresa con tintes trágicos[337]–:

 

El cambio del bilingüismo [o diglosia] al monolingüismo [o monodialectalismo] no evita los problemas. Debido a la fuerza asimiladora de la comunidad mayoritaria [o minoritaria, pero en ese momento entronizada y, por ende, a la que se aspira], muchos miembros de los grupos étnicos minoritarios [o marginados] adoptan los valores culturales de esa comunidad, intentan aprender a hablar la lengua mayoritaria [o el dialecto del grupo meta] al tiempo que inician el proceso de pérdida de su lengua [o dialecto] materna. Al mismo tiempo, tampoco son «admitidos» en la comunidad mayoritaria, es decir, no consiguen mejores empleos, mejores casas ni más oportunidades educativas. Con frecuencia se encontrarán con actitudes discriminatorias y racistas por parte de la población mayoritaria que, no obstante, les exige que se asimilen. No es sorprendente que esto pueda conducir a desórdenes psicológicos o emocionales (Appel y Muysken, 1996: 169).

           

En resumidas cuentas, no puede haber una verdadera, sincera y efectiva sincronía interaccional con las personas       que consideramos insoportables, intolerables.[338]

 

Es por esto que siempre hay que considerar con mucho cuidado las características, hábitos, tradiciones, cultura, del grupo al que aspiramos, del grupo meta, porque, en caso negativo, el deterioro de la imagen personal y espiritual puede ser mayor que las supuestas ganancias económicas o el supuesto estatus social esperados [...]
 
 
 
 
 
 
Filólogo        e    imagólogo                  Fernando Antonio Ruano Faxas 
Philologist and Image Consultant     Fernando Antonio Ruano Faxas
Филолог     и   консультант           Фернандо Антонио Руано Факсас
 
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Hacia la calidad integral sin fronteras

 
 

 

 

 

 

 


[264] Insisto en que hay que diferenciar, en todos los ámbitos –la vida pública, la vida laboral o profesional y la vida íntima o familiar–, entre “los que mandan” y “los que dirigen”. “Dirigir” implica conceptos desconocidos en la “historia occidental” de América. En el mundo moderno, globalizado y civilizado “dirigir” implicaría muchas nociones e ideas afines que los pueblos atrasados, tercermundistas, cuartomundistas, analfabetos y analfabetos funcionales, reprimidos, inhibidos, tabuizados, dismorfóbicos, hipócritas, socioconfesionalmente fanáticos, amnésicos y altamente tóxicos desconocen. En América se ha mandado y se manda. Desgraciadamente, hasta el concepto de “mandar” en un supuesto mundo civilizado y globalizado está “chueco” –alterado, torcido, al revés, virado…–. Lo más triste de todo esto es que este matrimonio disfuncional, morboso, enfermizo, entre “mandadores” –mas no mandatarios, claro está– y “mandados” funciona como una maquinaria casi perfecta, más tarde o más temprano. De repente aparece un destello de luz que podría indicar un posible cambio; pero enseguida, y no tarde, los mismos “mandados” y por supuesto los “mandadores” se encargan de apagarlo. ¡Ésa, y no otra, ha sido y sigue siendo la verdadera realidad de América! ¿Qué usted ve esto de manera diferente? Bueno, en tal caso, o se cambia usted los ojos, o, tal vez, me los tenga que cambiar yo… ¿O el cerebro?  ¿Pero es que acaso no es evidente la abismal diferencia entre la conducta verbo-corporal de los “mandadores” y de los “mandados”, por un lado, y la conducta verbo-corporal de los “dirigentes” y de los “dirigidos”, por otro lado?

[265] Supongamos, finalmente, que el Cristo católico o Jesús o Jesucristo  nació en Judea, en Israel; que, también finalmente, Cristo es un dios “asiático” por haber nacido en Asia, etc. ¿Pero no nos llama la atención que un dios asiático haya decidido seleccionar, en lo tocante al catolicismo “romano” –y no al catolicismo “ortodoxo” o Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa, que son dos cosas diferentes–, casi exclusivamente a los “blancos”, a los “europeos”, a los, por llamarlos de otra manera, “jafitas” o “caucásicos”, para decidir la suerte de su iglesia y que su iglesia esté no en lugar asiático sino en Europa, en Italia, en el Vaticano? Como sabemos el “Papa” –el equivalente a “Patriarca” en las iglesias ortodoxas autocéfalas– es la cabeza de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, y es elegido por el llamado Colegio Cardenalicio. A su vez, el Colegio Cardenalicio es el conjunto de todos los “cardenales” –el rango más alto o título más alto que concede un papa– de la Iglesia católica romana. O sea, a un cardenal lo elige el papa, y al papa lo eligen los cardenales.  Pero, cuánta cosa rara aquí:

 

1. El Colegio Cardenalicio está integrado por lo menos en la última votación para elegir a un papa, es decir 2005, cuando se eligió a Benedicto XVI, es decir al “alemán” Joseph Alois Ratzinger por 118 cardenales: Europa 58, América 36, África 11, Asia 11 y Oceanía 2.

 

2. Pero sucede que del por ciento total de católicos romanos del mundo la distribución en porcentajes es ésta: América: 50%, Europa: 23%, África: 13%, Asia: 12% y Oceanía: 0.75%. “Tons”, como se dice en México, ¿qué pasó aquí? ¿Cuál es el cálculo que hizo Dios en este sentido? ¿Por qué no es relativo el por ciento de cardenales por región en consideración con el por ciento de católicos también por región?

 

3. Considerando esto, no le llama la atención entonces el porqué América, por ejemplo, ni ha tenido ni tendrá al parecer por largo tiempo un papa.

 

4. Bueno, entonces supongamos que esto es nada y nada menos que una decisión de nuestro Dios asiático que decidió racionalmente que los papas, uno tras otro, en la casi totalidad de los casos, fueron blancos, europeos, jafitas o caucásicos, y para nada americanos, asiáticos como él o africanos. ¿Qué cosa, disfunción, limitación, handicap, problemas de comunicación verbo-corporal, traumatismos espirituales o dismorfóbicos, ve Dios en nosotros los americanos, que somos la inmensa mayoría de sus más que fervientes seguidores, que no quiere que presidamos y que guiemos su iglesia? ¡Qué raro…! ¿Verdad…? Esperemos que un día aparezca algún escrito antiguo, de esos que aparecen por ahí por las cuevas y desiertos del mundo, y a los que luego llaman “textos apócrifos”, en donde se explique este asunto “tan raro”, por lo menos para mi “intelecto”, que en este caso, a las claras, es digamos que “limitado”.

[266] La interrogación y el entrecomillado son nuestros.

[267] Véase, por ejemplo, el diálogo de Platón intitulado Hipías Menor.

[268] Babosear, baboso o babosa y babosada son palabras de uso habitual en México, son mexicanismos. Babosear es “tratar a una persona desconsideradamente y humillándola como si fuera una babosa, tonta, necia  (Mejía, 1989: 21). Babosada es “Tontería, sandez, insulsez” (Jiménez, 1991: 29).   

[269] En México, “pendejada” es “tontería, desacierto, torpeza, estupidez” (Jiménez, 1991: 191). También, con estos mismos significados, existen en el español común y popular de México las palabras “pendejear” y “pendejismo”.   

[270] Al respecto véase, por ejemplo: William Labov (1985). “The judicial testing of linguistic theory”, en D. Tannen (ed.) (1985). Linguistics in Context: Connecting observation and understanding. New Jersey, Lectures from the 1985 LSA/TESOL and NEH Institutes.

[271] Véase John Austin (1962). Cómo hacer cosas con palabras. Buenos Aires, Paidós.

[272] Véase Teun van Dijk (1995). The Mass Media Today: Discourses of Domination or Diversity? Barcelona, Anagrama.

[273] Véase Paul Watzlawick y otros (1967). Teoría de la comunicación humana. Barcelona, Herder.

[274] Ibid.

[275] Ibid., 105.

[276] Al respecto véase: Atkinson y Drew (1979). Order in Court. New Jersey, Humanitties Press.

[277] Para considerar los grandes problemas y las inmensas afectaciones que acarrea la no interpretación adecuada de las leyes y normas jurídicas pueden verse: Boris Danilóvich Ovchínnikov (1988). Вопросы  Теории  Криминологии (Voprósy  Teórii  Kriminológuii, Problemas teóricos de la criminología). Traducción al español de Fernando Antonio Ruano Faxas. Cuba, Universidad de Oriente;  V. P. Vyrélkin y T. N. Podke (1976). “Algunos problemas metodológicos de la clasificación de las causas de la delincuencia”, en Historia de los órganos del Ministerio del Interior y la lucha contra la delincuencia. Volgogrado, s.e.; Yu. M. Antonyán (1975). El mundo social y la formación de la personalidad del delincuente. Influencias desfavorables en la personalidad en el micromedio.       Moscú, s.e.

[278] Brenda Danet (1980). “Language in the legal discourse”, en Law and Society, 14:3; Teun van Dijk (1987). Communicating Racism. Ethnic Prejudice in Thought and Talk. London, Sage.

[279] Materiales del XXVI Congreso de la Unión Soviética (1981). Moscú, s.e., 82.

[280] A este respecto véase, por ejemplo: Max Weber (1997). El político y el científico. México, Coyoacán.

[281] E. Naves y S. Poplawsky (1984). La comunicación entre sujetos normales y deficientes mentales: el papel de la información para predecir conductas de comunicación. Tesis de licenciatura. Escuela de Ciencias de la Comunicación, Universidad Anáhuac.

[282] W. S. Condon (1968). “Linguistics-Kinesic Research and Dance Therapy”, en Actas de la Tercera Conferencia Anual de la American Dance Therapy Association. EE. UU.

[283] El Síndrome de Estocolmo tiene que ver con la presencia en el hombre de ciertas conductas extrañas, ciertas relaciones no esperadas, no estimadas, de afecto, respeto, cariño, aspiraciones, copia de gestos, ademanes, tics  e imágenes físicas −forma de vestir, maquillaje, accesorios, colores, etc.−, protocolos y etiquetas, entre víctimas y victimarios, cosa que se ha producido, inclusive y por ejemplo, en los campos de concentración:

 

Los prisioneros luchaban, como adolescentes, con dientes y uñas, para transformarse en amigos íntimos [de los superiores] en pocos minutos. Y, como niños, gradualmente aceptaron las normas de sus superiores. Un prisionero había alcanzado el estadio final de adaptación a la situación del campamento cuando cambiaba su personalidad hasta el punto de aceptar los valores de la GESTAPO. Copiaban sus insultos, sus juegos y trataban, con los miserables recursos y los harapos que podían robar, de vestirse como sus carceleros. Cuando se les preguntaba por qué lo hacían admitían que les gustaba parecer uno de los guardias. Esto constituye sin duda una muestra del poder del prestigio social. Al comienzo la conducta de la GESTAPO era odiosa y despreciable. Sus víctimas habituáronse después a una nueva vida. Volvieron a ser como niños, maltratados quizás; pero, ahora que habían perdido contacto con el mundo exterior para siempre, ésa era una nueva vida y como niños aceptaban las normas de sus despiadados “padres” (Sprott y Young, 1986: 111-112).

 

[En los campos de concentración de los alemanes existían los] «capos» −prisioneros que actuaban como especie de administradores y tenían privilegios especiales− o los prisioneros de renombre […] los «capos» no padecían nunca hambre; de hecho, muchos de estos «capos» lo pasaron mucho mejor en los campos que en toda su vida, y muy a menudo eran más duros con los prisioneros que los propios guardias, y les golpeaban con mayor crueldad que los hombres de la SS. Claro está que los «capos» se elegían de entre aquellos prisioneros cuyo carácter hacía suponer que serían los indicados para tales procedimientos, y si no cumplían con lo que se esperaba de ellos, inmediatamente se les degradaba. Pronto se fueron pareciendo tanto a los miembros de la SS y a los guardianes de los campos que se les podría juzgar desde una perspectiva psicológica similar […] el proceso para seleccionar a los «capos» era de tipo negativo; para este trabajo se elegía únicamente a los más brutales (aunque había algunas felices excepciones). Además de la selección de los  «capos», que corría a cargo de las SS y que era de tipo activo, se daba una especie de proceso continuado de autoselección pasiva entre todos los prisioneros. Por lo general, sólo se mantenían vivos aquellos prisioneros que tras varios años de dar tumbos de campo en campo, habían perdido todos sus escrúpulos en la lucha por la existencia; los que estaban dispuestos a recurrir a cualquier medio, fuera honrado o de otro tipo, incluidos la fuerza bruta, el robo, la traición o lo que fuera con tal de salvarse […]  (Victor E. Frankl [1999]. El hombre en busca de sentido. Barcelona, Herder, 17-20).

 

Como sociolingüista, y luego de los más de treinta años que llevo estudiando la conducta de grupos, desde perspectivas diferentes y en situaciones culturales diferentes, y en algunos casos totalmente opuestas, sé que para muchos latinoamericanos esto que acabo de relatar puede parecer “cuento” o una historia de terror manipulada o dudosa… No es de extrañar. ¡Hace tanto tiempo que los latinoamericanos vivimos de “cuentos”, de falsas expectativas y de abolengos inciertos! ¡Los latinoamericanos tenemos una memoria tan “especial” y una capacidad tan peculiar para “mirar” y no “ver”! ¡Ya no hablemos de “entender”! No podemos olvidar que debido a múltiples factores: incultura, ignorancia, apatía, desinterés, atraso, subdesarrollo, tercermundismo, etc., el latinoamericano promedio no solamente desconoce la historia universal antigua o moderna… ¡Peor aún! Con frecuencia el latinoamericano no tiene ni idea −y si la tiene, es muy vaga, y porque ha sufrido en carne propia, o entre sus seres cercanos, algún grave percance− de los problemas más concretos, decisivos y actuales de su mismo país o región o pueblo o grupo. ¡Cuánta tristeza! ¡Y cómo se paga este desconocimiento! ¡Muy caro! No obstante, no es difícil entender la conducta de estos “capos”. Si consideramos, por ejemplo, la forma en que los “colonizadores” y “conquistadores” −que venían de “otro mundo”, que eran “extranjeros” invasores− esclavizaban, humillaban, explotaban, robaban, saqueaban y mataban a los indígenas, a los negros y a los mestizos en nuestros pueblos de América, podremos ver claramente una semejanza entre las conductas y los métodos de explotación, humillación y exterminio de aquellos “blancos conquistadores” y de muchos de nuestros dirigentes, jefes y líderes latinoamericanos “no blancos nacionales”, en estos tiempos en los que, supuestamente, somos libres e independientes de los “conquistadores extranjeros”. Los “capos” de los campos de concentración, por mucho que buscaran la semejanza con las tropas alemanas, nunca lograron la malllamada “pureza de la raza” y nunca pudieron gozar de la “elegancia” y “distinción” del déspota: a los ojos del mundo civilizado siempre fueron los “gatos traidores” de los grandes jefes. Se repite la historia. Otra vez, como los “marranos” o “chuetas” de la gran historia de la Humanidad: sin un grupo y sin el otro, sin un abolengo y sin el otro, asqueados por unos y por otros, o como se dice más popularmente, para que quede clara la idea, “sin guinda y sin gando”. Y sí, muchos de estos “capos” lograron sobrevivir; pero luego, terminada la guerra, o las guerras, o tuvieron que salir huyendo y vivir (?) escondidos, o fueron enjuiciados por sus crímenes. Estos capos provenían, en promedio, de lo más bajo de la cultura judía, venían del fango y en él se revolcaban a todo gusto, como en su casa, “en su mero mole”. Y en América Latina, nuestros “capos” y nuestras “capos”, ¡oh, sorpresa!: lo mismo, “el mismo perro, pero con diferente collar” o “la misma gata, pero revolcada”. Por mucho que estos capos latinoamericanos humillen a sus hermanos, connacionales de mismas raíces y de diferentes raíces, por mucho que les traicionen, por mucho que les roben, por mucho que les saqueen, por mucho que secuestren y asesinen, por más que entierren a nuestros pueblos en la ignorancia y la pobreza, ¡nunca obtendrán sus sueños! Solamente mirémoslos, veámoslos, evaluémoslos, ¿cuál es el perfil de esta gente, de estos capos latinoamericanos?… ¡Son también despreciables “gatos traidores”! a los ojos de todos los grupos civilizados: ni nunca serán parte “aceptada” de las élites europeas ni norteamericanas blancas y no blancas, todo lo contrario; ni nunca serán los “blancos puros” y “elegantes” de los grandes imperios, conocedores de los más exquisitos protocolos y etiquetas, por más que gasten dinero en cosméticos, cirugías, vestimenta y asesores de imagen, debido a que en promedio la rusticidad y el mal gusto son los denominadores de su imagen: ¡esta gente vive metiendo la pata, en todos los sentidos, dentro y fuera de sus países! ¡Son los payasos de su gran circo! Y, peor aún: llegado el momento, estos capos serán perseguidos y enjuiciados por sus actos, más tarde o más temprano, al estilo de las leyes aplicadas al chileno Augusto Pinochet, al mexicano Luis Echeverría Álvarez y a muchos otros. Algunos de nuestros “capos” y nuestras “capos” latinoamericanos  −la minoría de ellos− todavía están a tiempo de reflexionar ¡sólo para salvar el pellejo; no para ser seres civilizados y con buen gusto!, ¡eso ni soñarlo!; otros −la mayoría−, deberían ir haciendo sus maletas para “el gran viaje”… ¡Parece que ha llegado su final! ¿Y a dónde podrán ir en estos días de civilidad y saturación de medios de comunicación masiva? ¿Quién los recibirá? ¿Quién se va a comprometer con estas piezas? ¿En dónde podrán estar seguros ellos y sus familias? ¡Tiempo al tiempo…! En un final de cuentas, podríamos intentar entender sicológicamente el comportamiento de aquellos capos que en situaciones de guerra buscaban −y buscan− salvar la vida, sobrevivir a como diera lugar… ¿Pero es que acaso existe alguna sicología para el entendimiento de la conducta, del comportamiento, de estos capos latinoamericanos? ¡Claro que no! No son sus vidas las que están en riesgo… Estos capos latinoamericanos están motivados por su delirium de grandeza, por su desprecio al ser humano, por su amor al poder desmesurado, por el enriquecimiento y por sus múltiples traumas raciales, culturales y de personalidad y conducta. Como vemos, nuestros capos latinoamericanos son, en pocas y sarcásticas palabras, “¡un estuchito de monerías!” 

[284] Por ejemplo, al respecto de la “felicidad” y los “rostros felices”, según datos de encuestas de 2004 y 2005, entre los que se encuentran los de World Database of  Happiness y los de la revista colombiana Cambio, los colombianos son las personas más felices a nivel internacional, y, por consiguiente, sus rostros muestran esa felicidad. Es bastante difícil creer, imaginar, que en un país que presenta tantos problemas, en todos los sentidos, y sobre todo la inseguridad y los conflictos sociales, sus habitantes sean felices y se muestren felices. Aquí tendríamos que reflexionar seriamente acerca de lo que se considera como “felicidad” en los diferentes grupos en contacto y cómo reflejan esos estados de felicidad sus componentes. Veamos algunos datos. Considerando una evaluación de 10 a 1,  algunas encuestas dicen lo siguiente: Países más felices: 1. Colombia 8,1; 2. Dinamarca 8,0; 3. Suiza 8,0; 4. Islandia 7,8; 5. Irlanda 7,8; 6. Ghana 7,7; 7. Canadá 7,6; 8. Guatemala 7,6; 9. Luxemburgo 7,6; 10. Holanda 7,6; 11. Finlandia 7,5; 12. México 7,5; 13. Suecia 7,5; 14. Nueva Zelanda 7,4; 15. Noruega 7,4. Muchos de estos datos nos recuerdan el dicho latinoamericano “El país se derrumba, y la gente de rumba”.

[285] La alexitimia, del griego a = ‘carencia de’, y lexis = ‘palabras’ y timos, que significa “emoción”, es una afectación de la conducta que es tratada por sicólogos y siquiatras. Es la incapacidad para expresar emociones y dificultad para describir los sentimientos propios y, obviamente, los de los demás. Los pacientes con esta afectación tienen problemas para distinguir entre una emoción y otra, así como entre emoción y sensación física, de modo que pueden decir que “tienen mariposas en el estómago, palpitaciones, sudores y mareos… pero que no se dan cuenta que [en realidad] se sienten ansiosos [...] No se trata de que los alexitímicos nunca sientan nada, sino de que son incapaces de saber –y especialmente incapaces de expresar en palabras– cuáles son exactamente sus sentimientos. Carecen absolutamente de la habilidad fundamental de la inteligencia emocional, la conciencia de uno mismo, que no permite saber lo que sentimos mientras las emociones se agitan en nuestro interior. Los alexitímicos desmienten la noción de que lo que sentimos nos resulta absolutamente evidente; ellos no tienen ninguna pista para saberlo. Cuando algo –o, mejor dicho, alguien– les provoca sentimientos, la experiencia les resulta desconcertante y abrumadora y consideran que es algo que hay que evitar a toda costa” (Goleman, 2001: 72).

[286] Ibid., 123.

[287] http://www.psicoarea.org/cie_10.htm#00-09 .

[288] Entre los síntomas más comunes relacionados con los trastornos del sueño están: despertarse de noche, dificultad para dormir, excesiva somnolencia diurna, roncar estridentemente, episodios de paro respiratorio, ataques de sueño durante el día, fatiga diurna, humor depresivo, ansiedad, dificultad para concentrarse, apatía, irritabilidad, pérdida de memoria o disminución de memoria y movimientos de la parte inferior de las piernas durante el sueño. En los países con alto índice de obesos, es común la apnea del sueño, que afecta a los obesos de mediana edad, haciendo que la respiración se detenga intermitentemente durante el sueño, lo que deviene en una excesiva somnolencia diurna. Todavía en México, en el 2003, no existe ninguna Escuela de Medicina que tenga una materia o un curso especial que trate de manera detallada los trastornos del sueño, en especial si hablamos del D. F., la ciudad más grande del mundo. Por otro lado, es común ver en nuestros países que los trastornos del sueño sean tratados por profesionales no aptos para esto. No se trata de tener un doctorado en sicología, sociología, farmacología, etc., o una especialidad relacionada con el sueño en el caso de los médicos. Los trastornos del sueño deben ser tratados por expertos en este asunto.

[289] Narcolepsia. Es la tendencia irresistible al sueño.

[290] Catalepsia. Pérdida momentánea de la iniciativa motora, con conservación de las actitudes.

[291] Vacío existencial. Se llama así a la sensación de falta de sentido de la vida, al sinsentido de la existencia, al no saber para qué se vive, lo que conduce al aislamiento anormal y patológico. Las personas que padecen este terrible síndrome consideran que el mundo es inhóspito. Todo esto está relacionado con personas que sufren frustraciones continuas y que llevan una vida monótona y monocromática. Queda claro que las personas con un tal estado ejercen una influencia nociva sobre los demás, que son portadores de una elevada toxicidad social y que, generalmente, son rechazadas por los demás individuos.

[292] Para considerar un ejemplo clásico de sociedad distópica, representada en el cine, recomiendo ver: Metrópolis, del alemán de origen austriaco Fritz Lang, de 1923.

[293] Trastorno de identidad disociativa. Véase: http://es.wikipedia.org/wiki/Trastorno_de_identidad_disociativo .

[294] Dissociative identity disorder. Véase: http://en.wikipedia.org/wiki/Dissociative_identity_disorder .

[295] Множественная личность. Véase: http://ru.wikipedia.org/wiki/%D0%A0%D0%B0%D0%B7%D0%B4%D0%B2%D0%BE%D0%B5%D0%BD%D0%B8%D0%B5_%D0%BB%D0%B8%D1%87%D0%BD%D0%BE%D1%81%D1%82%D0%B8 . 

[296] Para considerar el panorama de la estupidez y la imbecilidad y sus trascendencias en la historia y en las conductas, los actos y las decisiones de los seres humanos, véase por ejemplo: Erasmo de Rotterdam (2004). Elogio de la estupidez. Madrid, Akal; Carlo M. Cipolla (2007). Allegro ma non tropo: las leyes fundamentales de la estupidez humana. Barcelona, Crítica; José Luis Trueba (2008). La tiranía de la estupidez. Los otros rostros del siglo XXI. México, Taurus; Matthijs van Boxsel (2003). Enciclopedia de la estupidez. Madrid, Síntesis; Robert Musil y Johann Erdmann (2007). Sobre la estupidez. Madrid, Abada; Gabriel Sala (2007). Panfleto contra la estupidez contemporánea. Pamplona, Laetoli; José Antonio Marina (2004). La inteligencia fracasada. Teoría y práctica de la estupidez. Barcelona, Anagrama; Kathryn Petras y Ross Petras (2004). Estúpidos made in usa: un compendio de la estupidez típicamente  estadounidense. Barcelona, Ediciones B; Gustave Flaubert (1995). Estupidario. Diccionario de prejuicios. Madrid, Valdemar; Mortimer Feinberg y John Tarrant (1999). ¿Por qué hay personas inteligentes que hacen estupideces?: los mayores errores empresariales, ¿por qué suceden y como podrían evitarse? Barcelona, Granica; Mauricio Wiesenthal (1999). Galería de la estupidez. Barcelona, Salvat Editores; Pedro Voltes Bou  (1999). Historia de la estupidez humana. Madrid, Espasa-Calpe; Salvador Sostres (1999). Libro de los imbéciles. Madrid, Edhasa; Pino Aprile (2006). Elogio del imbécil. Madrid, Temas de Hoy; Rosa Villacastin (2007). Querido imbécil. Barcelona, DEBOLSILLO; etc.

[297] Amos Oz (2005). Contra el fanatismo. Barcelona, DeBolsillo.

[298] Telepatía. Existen, a saber, tres formas de percepción extrasensorial: telepatía, adivinación y mediumnidad o clarividencia. A veces se ha considerado la telepatía como una forma comunicativa extrasensorial o como una forma comunicativa de cognición anómala; pero lo que queda más que claro es que antes y ahora los estados altamente desarrollados invierten millones de pesos en las investigaciones telepáticas, en las investigaciones de la comunicación extrasensorial, en especial en el ámbito militar y los servicios secretos y de espionaje. Con la telepatía se relacionan términos como parapsicología, percepción extrasensorial, psicoquinesia, visión remota, facultades paranormales, comunicación paranormal, poderes psíquicos de la mente, etc. Los animales que han llegado a desarrollar sistemas de comunicación paranormal o extrasensorial altamente sofisticados, y que por mucho que el hombre los ha investigado todavía siguen siendo un misterio en la mayoría de los casos, tenemos en primer lugar a la mariquita, conocida también con otros nombres como vaquita de San Antonio, catarina, etc. Posteriormente tenemos también al elefante, al tiburón, al perro, al gato, etc.

[299] Stefano Mayorca (2006). Medium y mediumnidad. Barcelona Editorial de Vecchi.

[300] Toxicidad. En este sentido de la sociología y la psicología de las conductas, del tratamiento de la imagen social, del tratamiento de la imagen pública,  del tratamiento de las acciones que amenazan la imagen pública (face-threatening acts), la toxicidad se refiere a las llamadas personas tóxicas o gente tóxica, es decir individuos que, por varios motivos pero en especial debido a sus discursos verbo-corporales, son portadores de ciertas conductas negativas, muy variadas por cierto en el tiempo, en el espacio, en las diferentes esferas socioculturales y socioeconómicas, en las familias, en las empresas, en las relaciones afectivas, en las relaciones laborales, que degradan o erosionan la autoestima y los niveles energéticos de los demás. Está de más hablar acerca de la funesta influencia de las personas tóxicas en las conductas individuales y en las conductas grupales, al nivel de una sociedad, de un país, de un continente, etc. Uno de los temas más debatidos diariamente,  al nivel internacional, es el grado de toxicidad de los políticos y líderes mundiales, incluyendo a los líderes y funcionarios religiosos: http://knol.google.com/k/fernando-antonio-ruano-faxas/reflexiones-acerca-de-imagolog%C3%ADa/19j6x763f3uf8/172 , http://knol.google.com/k/los-alcances-de-la-depravaci%C3%B3n-del-cura-mexicano-violador-de-ni%C3%B1os-marcial [...] 

[301] Proyección. En sociología, psicología, imagen social, etología, imagología, etc., se llama proyección al acto de atribuir a otra persona, a través de los mecanismos y formas más variados de la comunicación verbo-corporal, los defectos que alguien no quiere reconocer en sí mismo. En las sociedades con elevada corrupción y en situaciones de barbarie social, de anomia y de anarquía, con profundas diferencias en todos los sentidos, pero en especial en los aspectos educativos, formativos, económicos, raciales, políticos y jurídicos, las proyecciones muestran rostros terribles y degradantes.

[302] El misoneísmo es el miedo a lo relacionado con lo nuevo, con las novedades, con los cambios; es la tendencia del individuo a perpetuar el comportamiento ya admitido por el grupo social a que pertenece. Especialmente en las sociedades más tradicionales, el misoneísmo expresa el temor a la ruptura de un equilibrio frágil y difícilmente conseguido. La oposición a todo lo que es nuevo está integrada no sólo por la reacción del sujeto ante las fuerzas exteriores, sino también por el ritmo de su propia actividad mental, que tiende a adoptar cierta constancia en sus convicciones. Se le conoce con otros nombres: neofobia, cainofobia, cainotofobia, kainofobia, centofobia, cenofobia, etc.

[303] Anomia. Desorganización social que resulta de la ausencia de normas comunes en una sociedad. La noción de anomia designa la crisis por la que atraviesa una sociedad o un grupo social cuando sus miembros se ven privados de las normas que organizan conductas y de los ideales que legitiman sus aspiraciones. La anomia es el resultado de cambios sociales que exigen una sustitución demasiado acelerada de un sistema de valores. También designa el conflicto que sufre el individuo cuando la sociedad le propone unos objetivos legítimos a los que no puede acceder si no es por medios ilegítimos, debido al lugar que ocupa en la escala social.

[304] Bloqueo es cortar la comunicación, la conversación, evadir el mensaje con una retirada. El bloqueo envía un mensaje poderoso, es una distancia total, inmensa. Los constantes bloqueos entre individuos obligatoriamente relacionados: trabajo, familia, noviazgo, matrimonio, docencia, etc., es fatal para la misma relación.

[305] Anomia. En medicina en general, y más concretamente en los tratamientos para la corrección del lenguaje verbal, anomia se refiere a ciertos problemas del lenguaje que provocan que los hablantes o usuarios de  los idiomas no puedan llamar a las cosas por sus nombres verdaderos o correctos.

[306] El Trastorno por Déficit de Atención o TDA es una afectación que puede desarrollar en las personas oposicionismo, trastornos de la conducta, del estado de ánimo y de ansiedad, baja autoestima, dificultad en las relaciones interpersonales, hiperactividad, impulsividad e inatención y, en el caso de los estudiantes, bajo rendimiento escolar.

[307] Acerca de los problemas que presentan las personas con deficiencias mentales en la comunicación, puede consultarse: Ann McClintock (1984). Drama for mentally handicapped children. EE. UU., Souvenir Press.

[308] Demencia senil. Se refiere a la pérdida o el deterioro de la memoria en un corto plazo, lo que, claro está, afecta grandemente a la conducta y la interrelación en las esferas pública, laboral e íntima, por lo que se le impide al afectado llevar una vida normal. Se ha planteado que, por muy variadas causas, la demencia senil es bastante común entre los latinos, y que puede aparecer hasta con 15 años de anticipación en comparación con pacientes de otros grupos étnicos o razas.

[309] La demencia vascular, también llamada demencia por infarto múltiple y demencia multiinfarto, tiene un crecimiento muy grande en la actualidad. Al respecto puede consultarse, por ejemplo: http://www.diariosalud.net/content/view/106/458/ ,  http://www.saludymedicinas.com.mx/nota.asp?id=1873 y  http://yahoomx.drtango.com/enciclopedia/newsdetail.asp?articleid=611102 . Se refiere a problemas relacionados con la cognición, con la pérdida del conocimiento, con el deterioro de la función mental, con el deterioro o pérdida de la memoria, con la pérdida del juicio, debido a afectaciones cerebrovasculares producidas por múltiples factores. Las personas que la padecen, que en determinados países pueden llegar a conformar un elevado índice poblacional debido a factores ecosistémicos, hereditarios, de alimentación y por falta de una adecuada atención médica preventiva, pueden presentar bruscos cambios de ánimo y con ello variaciones fuertes en sus lenguajes verbo-corporales, alucinaciones, delirios, confusiones, frustraciones, ansiedades, desorientaciones, falta de espontaneidad, risas y llantos involuntarios y fuera de contexto, bipolaridad o inestabilidad emocional, retraimiento interrelacional, etc.

[310] Ciclotimia. Constante inestabilidad del estado de ánimo, con presencia de periodos de depresión y de euforia o alegría.

[311] Ludopatía. La ludopatía es una adicción, es un trastorno, es una enfermedad, es una patología, es un “juego psicopático y sociopático”. Es la necesidad de jugar, que no se controla, y en donde no se toman en cuenta las consecuencias sociales, familiares, maritales, afectivas, relacionales, laborales, etc., del acto incontrolable. Aunque la adicción incontrolable al juego ya se registra en el año 2000 a.C., en nuestros días la ludopatía tiene mayor vigencia debido a la creciente presencia de lugares destinados prácticamente de manera exclusiva al juego, a los juegos,  y a los juegos en red o juegos electrónicos o juegos digitales o videojuegos, etc., que afectan tanto a chicos como a adultos. Las afectaciones ludopáticas, que obviamente presentan los conocidos trastornos disociales de la personalidad, están relacionadas con otras enfermedades o déficits. Todo parece indicar que una buena cantidad de ludópatas han carecido y carecen de la cobertura afectiva adecuada, algo trascendental para la “vida normal” (?) del ser humano socializado y civilizado. La ludopatía es un trastorno o enfermedad creciente, en especial considerando el auge de los videos juegos, y sus tan variados géneros, en el mundo entero y el ascenso de los videojuegos a la categoría de “competencias” y “olimpiadas” internacionales. Los videojuegos, que se registran ya a partir de 1947, serán, al parecer, deporte de exhibición en las olimpiadas de China 2008. 

[312] Trastornos de la marcha. Término genérico que se refiere a problemas muy variados que afectan la marcha, el desplazamiento, el movimiento corporal armónico y normal, el andar… Estos trastornos son muy comunes en los ancianos y niños enfermos; pero hay casos generalizados de trastornos de la marcha que todavía no tienen una explicación científica lógica, como es la aparición de este síndrome en más de 600 alumnas, al mismo tiempo, en México, en un  colegio llamado Villa de las Niñas, en Chalco, Estado de México, en el año 2007. Al respecto véase, por ejemplo: http://www.criterios.com/modules.php?name=Noticias&file=article&sid=11345 .

Sabemos que en los espacios reducidos y en las áreas con grandes problemas de estreses negativos, con grande problemas emocionales, pueden aparecer fácilmente los trastornos de la marcha, en donde la rápida transmisión se produce por medios visuales y auditivos.

[313] Ataxia. Incapacidad para coordinar los movimientos del cuerpo, lo que afecta, entre otras cosas, la sensibilidad, la postura, los gestos, los ademanes, la posición erguida, la capacidad para asir los objetos, estrechar las manos, dar abrazos, etc. 

[314] La distimia es una variante menor de la depresión, refleja un estado de ánimo de depresión crónica que a veces aparece solamente en ciertos períodos, como la Navidad.

[315] La vida del autista, de los familiares del autista, y de las personas que, en general, tienen que comunicarse con los autistas, es muy difícil, compleja y penosa, por muy variadas razones. Cada 15 minutos nace un niño autista en el mundo. Se cree que 1 de cada 166 niños padece autismo en una u otra forma, ya sea como desorden neurológico o como desorden en el aparato psíquico. Acerca del autismo puede consultarse, en otros muchos materiales: Uta Frith (2004). Autismo: hacia una explicación del enigma. Madrid, Alianza Editorial.

[316] Según el Dr. Digby Tantam, el Síndrome de Asperger se caracteriza por los desórdenes autísticos. Es un desvalimiento social porque limita las relaciones sociales, la interacción social, hace que disminuya la comunicación verbal y la comunicación no verbal, y debilita la esfera imaginativa de los afectados. Es decir, este Síndrome afecta considerablemente el entendimiento con los otros. Lo que distingue el Síndrome de Asperger de otros desórdenes autísticos es una gran habilidad con el lenguaje, y más raramente, la coexistencia del desorden con incapacidad de aprendizaje y torpeza de movimientos. Las personas con Síndrome de Asperger y aquellos con autismo comparten el mismo rango de problemas: dificultad en la comunicación de sentimientos y reacciones hacia otros aún más discapacitados. Estas personas, sencillamente, no entienden las manifestaciones no verbales que emplean habitualmente los demás, inclusive en sus contextos socio-comunicativos más íntimos, para apreciar los sentimientos, el status social y aún su edad. 

[317] El Síndrome de Touret o Síndrome de George Gille de Touret –neurólogo francés que en 1886 describió por primera vez el trastorno– es un trastorno neurológico heredado caracterizado por movimientos involuntarios repetidos y sonidos vocales –fónicos– incontrolables que se llaman tics. En algunos casos, tales tics incluyen palabras y frases inapropiadas. Este Síndrome se caracteriza por los tics de la cara, por el parpadeo constante, por las contracciones de la nariz, las muecas, sacudir la cabeza, extender el cuello, patear o retorcer y doblar el cuerpo. También se puede observar que las personas afectadas por este Síndrome emiten sonidos, palabras, o frases raras e inaceptables. Es común que la persona con ST continuamente carraspee, tosa, gruña, olfatee, ladre, grazne o grite. También es una característica de este Síndrome el que las personas afectadas griten obscenidades o groserías involuntariamente –coprolalia– o repiten las palabras de los demás constantemente –ecolalia–. También es común ver como estas personas tocan a otras personas excesivamente, lo que crea desagrado y molestias en los receptores de la comunicación, o repiten acciones de manera obsesiva e innecesaria. Algunos pacientes con ST severo muestran conductas automutilantes, como morderse los labios o la mejilla y golpearse la cabeza contra objetos duros. Los tics que presentan estas personas pueden ser simples y complejos. Los tics simples son breves movimientos repentinos que involucran un número limitado de grupos de músculos. Estos ocurren de una manera singular o aislada y a menudo se repiten. Algunos de los ejemplos más comunes de tics simples incluyen parpadear, encoger los hombros, ceñir el entrecejo, sacudir la cabeza, graznar, y olfatear. Los tics complejos son distintos modos coordinados de movimiento sucesivos involucrando varios grupos musculares. Los tics complejos suelen incluir saltar, olfatear objetos, tocar la nariz, tocar a otras personas, coprolalia, ecolalia, o conducta automutilante. Afecta más a los hombres que a las mujeres, y existen grupos étnicos en donde es más frecuente. Desgraciadamente, no tenemos estadísticas confiables para América Latina. Se considera que por lo menos 1 de cada 200 norteamericanos lo padecen parcial o totalmente.

[318] La drogadicción ha sido y es un tremendo e histórico problema, con una tremenda historia también: Elisa Guerra Doce (2006). Las drogas en la prehistoria: evidencias arqueológicas del consumo de sustancias psicoactivas en Europa. Barcelona, Bellaterra; Antonio Escohotado (1999). Historia de las drogas. Madrid, Espasa-Calpe; Sadie Plant (2001). Escrito con drogas. Barcelona, Destino.

[319] Dislexia. Se llama dislexia a los problemas, a las dificultades, para leer y escribir con normalidad, de manera normal… Como se asocia este tremendo y desagradable problema con la memoria, pues entonces vemos que los individuos que la padecen tienen problemas de coordinación, que no coordinan bien, y hay desorganización en sus movimientos, en sus gestos, en la lectura… Las personas afectadas por dislexia, es decir los disléxicos, están conscientes, en mayor o menor medida, de su padecimiento y esto les crea muchos problemas comunicacionales… También los receptores de sus comunicaciones, es decir las personas que interrelacionan con ellos, se sienten mal en estas situaciones comunicativas, porque observan que “algo” no está funcionando bien, porque hay rupturas de códigos… La dislexia se clasifica en dos tipos: 1. dislexias adquiridas o alexias y 2. dislexias evolutivas o dislexias propiamente dichas. Hay investigaciones que demuestran que por lo menos ciertas dislexias son hereditarias, que familias enteras la padecen… Las dislexias más conocidas son las dislexias evolutivas o dislexias propiamente dichas, que a su vez se dividen en dos: 1. dislexia fonológica, y aquí vemos los problemas en la adquisición y el uso de grafemas-fonemas, es decir que lo que se escribe no se pronuncia bien y 2. dislexia superficial, que es cuando hay lentitud, cuando no hay liquidez, fluidez, a la hora de reconocer las palabras…, las palabras se ven turbias, no se reconocen bien…

[320] Disgrafía. Síndrome caracterizado por la presencia de la escritura defectuosa sin causas o trastornos aparentes intelectuales o neurológicas. Se conocen dos tipos de disgrafía: la motriz, que se caracteriza por la motricidad deficiente y la específica, que se caracteriza por la mala o deficiente percepción –consúltese en este mismo texto “percepción”–, entre otras cosas.  

[321] Bovarismo. Es un síndrome que se caracteriza porque la persona afectada cree, piensa, imagina, que en realidad es otra persona. Se refiere a una persona que idealiza su personalidad. El término procede de Emma Bovary, personaje principal de la novela Madame Bovary, del francés Gustave Flaubert. En esta novela, Emma es una mujer de provincia que estaba apasionada e idealizó a Cristo debido a su fanatismo. Estos trastornos sicológicos y sociológicos pueden ser observados en muchas esferas de la actividad del hombre: la política, la empresa, la religión, etc. A veces sucede que los cambios económicos, políticos, sociales, religiosos, empresariales, que se producen en los individuos de un día para otro, sin previa preparación, adiestramiento, crean falsas personalidades, presuntas identidades, y el deseo de ser como “aquél” o “aquella” que es o ha sido célebre o un ideal para el afectado o afectada. En América Latina basta con abrir una revista o un periódico para ver estos ejemplos tan de moda.

[322] En muchas áreas religiosas, lugares sagrados, recintos sagrados, y hasta en ciertas empresas e instituciones educativas y ciertos grupos sociales vemos que algunas personas adoptan un comportamiento marcadamente distinto, no habitual, no común, hasta podríamos decir que demasiado raro. Tal parece que adoptan una personalidad y un comportamiento místico. Esto podría estar relacionado con el Síndrome de Jerusalén. El Síndrome de Jerusalén es una condición psicológica que afecta a determinadas personas, que, al quedar abrumados por el ambiente socioconfesional o espiritual de áreas o lugares religiosos, llegan a identificarse –ya sea de manera sincera y honesta o de manera hipócrita y manipuladora– con alguna figura bíblica como el rey Salomón, Moisés, Noé, Jesús, María, etc., con algún santo o santa. Está de más decir que en muchas instituciones o empresas o gobiernos, etc., cuando una persona adopta estos comportamientos o papeles, es causa de burla de los demás componentes del grupo, es el hazmerreír del grupo, por lo que debe recibir atención médica especializada.

[323] El Síndrome de Stendhal está relacionado con el nombre del famoso escritor francés. Las características de este Síndrome aparecen en su libro de viajes Roma, Nápoles y Florencia, publicado en 1917, y se produce, en especial, en personas ávidas de arte que contemplan la gran belleza artística de una ciudad en poco tiempo, pero también en determinados museos, galerías, pueblos, etc. Estas personas tienen una gran sensibilidad receptiva y un hambre extraordinaria de contemplar la belleza artística, en muchos sentidos, además de una especial predisposición anímica.

[324] El Síndrome del Sapo Cancionero se relaciona con las personas en extremo idealistas, llenas de sueños y anhelos frustrados, que generalmente son rechazadas, marginadas socialmente, por su carencia de practicidad discursiva verbo-corporal, y en otros ciertos casos también son rechazadas, además, por su imagen física no grata o supuestamente no grata. La letra y la música de la canción  Sapo Cancionero son del argentino Jorge  Hugo Chagra: http://www.youtube.com/watch?v=5WOnHE4ZNlU :

 

Sapo de la noche,
sapo cancionero,
que vive soñando
junto a tu laguna,
tenor de los charcos,
grotesco trovero,
estás embrujado de amor
por la luna.

 

Yo sé de tu vida,
sin gloria ninguna,
sé de la tragedia
de tu alma inquieta,
y esa tu locura
de adorar la luna,
es locura eterna
de todo poeta.

 

Sapo cancionero,
canta tu canción,
que la vida es triste,
si no la vivimos
con una ilusión.

 

Tú te sabes feo,
feo y contra hecho,
por eso de día
tu fealdad ocultas,
y de noche cantas
tu melancolía,
y suena tu canto
como letanía.

 
 
Repican tus voces
en franca porfía,
las coplas son vanas
como son tan bellas,
¿no sabes acaso
que la luna es fría,
porque dio su sangre
para las estrellas?

 

Es penoso observar, por ejemplo, cómo individuos afectados por el Síndrome del Sapo Cancionero, luego de tratamientos de todo tipo, médicos y no médicos, quirúrgicos y no quirúrgicos inadecuados, para alcanzar un ideal de belleza, de imagen física occidental grata, han resultado en verdaderas calamidades físicas, además de las calamidades síquicas que ya padecían y que luego se recrudecen, en el caso en el que fracasen los tratamientos.

[325] Jed Diamond (2006). El Síndrome del Hombre Irritable. España, AMAT. El las sociedades civilizadas y culturalmente estables el SIM se presenta en más del 50 % de los hombres que rondan los 50 años, más o menos, y según los estados de las variaciones culturas debidos a la mundialización, a los países en concreto, a las condiciones ecosistémicas, a los entornos, a los niveles de estreses negativos, etc. En los países con altos niveles de desestabilización, los por cientos de SIM son más altos. Debido a que generalmente el SIM se caracteriza por los niveles de testosterona fluctuantes, los desequilibrios bioquímicos, las conductas politraumáticas, la pérdida de la identidad masculina y el estrés, entonces el hombre siente y padece mucho cansancio, ansiedad, depresión, apatía, obstinación, irritabilidad, impasibilidad o pachorra, indiferencia, evidentes y desconcertantes cambios en el humor y la apariencia, el poco o ningún deseo sexual o disfunción sexual, la disfunción eréctil, las variaciones bipolares en la conducta verbo-corporal, la poca concentración intelectual y una casi total asincronía interaccional.

[326] La anosmia es un trastorno que se caracteriza por la disminución o la pérdida del sentido del olfato, lo que afecta directamente la expresividad gestual, los gestos, y también la expresividad verbal, las palabras de agrado y complacencia, ante los olores, las comidas y bebidas, que tradicional y habitualmente se consideran exquisitos o delicados o finos en ciertas culturas o a nivel internacional. De la misma manera, los gestos de desagrado no aparecen en el rostro del afectado por este trastorno al no poder percibir los llamados “olores feos” o peste. 

[327] La empatía es un estado mental en el que uno mismo se identifica o se siente en el mismo estado de ánimo que otro grupo o persona. La apatía o impasibilidad de ánimo –popularmente conocido como “pachorra”–, es ese estado en que el individuo no se altera ante nada, no muestra emoción o turbación ante nada. Recomendamos la consulta de: Arthur Ciaramicoli (2000). El poder de la empatía. España, Vergara. “La empatía consiste en una comprensión respetuosa de lo que los demás experimentan. El filósofo chino Chuang-Tzu declaró que la verdadera empatía requiere escuchar con todo el ser: ‘Escuchar simplemente con los oídos es una cosa. Escuchar con el entendimiento es otra distinta. Pero escuchar con el alma no se limita a una sola facultad, al oído o al entendimiento. Exige vaciar todas las facultades. Y cuando las facultades están vacías, entonces es todo el ser el que escucha. Entonces se capta de manera directa que aquello que se tiene delante jamás podrá oírse a través del oído ni comprenderse con la mente’. En nuestra relación con los demás sólo se produce la empatía cuando hemos sabido desprendernos de todas las ideas preconcebidas y todos los prejuicios” (Rosenberg, 2000: 107-108). 

[328] La situación y comportamiento que presentan muchas mujeres que viven solas, sin pareja o sin pareja estable, puede tratarse en: Antonieta Barragán (2003). Soltería, elección o circunstancia. México, Norma.

[329] Muchos matrimonios conformados por individuos pertenecientes a culturas diferentes en general, y a religiones disímiles en particular, fracasan por no considerar de antemano toda una serie de tradiciones, protocolos, hábitos, ritos, etc., que están muy arraigados en uno de los miembros o en los dos. Claro está que no todos los divorcios se producen por las mismas causas: http://experiencia.indigobrainmedia.com/web/piensa/edicion149/#1/1 . En los matrimonios, con mucha frecuencia, luego de ciertos años, ya inclusive con hijos, llega el cansancio, la molestia, el aburrimiento, los problemas aumentan por muy diversas causas sociales y biológicas: estrés, impedimentos para la sexualidad, factores económicos e inestabilidad en el hogar debido a las crisis económicas regionales y mundiales, etc., y la vida de pareja se hace insoportable. Es recomendable que desde el principio, desde el noviazgo, se consideren cuidadosamente los distintos comportamientos grupales –grupo étnico o grupo sociocultural, grupo socioeconómico…– y personales de la pareja. Ésta es la única manera de intentar evitar las frustraciones y los fracasos de la pareja a corto o largo plazo. Para considerar algunos de los problemas habituales en este tipo de pareja, puede consultarse: Michael Henesy y Rosemary Gallagher (2002). Cómo sobrevivir casado con un/a católico/a. Argentina, Lumen; James Douglas Barron (2002). Ella quiere un anillo y yo no quiero cambiar nada. Todo lo que un hombre debe saber para superar el miedo a comprometerse y casarse. Barcelona, Urano; Rosalba Rodríguez (2003). Hombres, ni machos, ni mensos, ni mansos. México, Grijalbo; Margaret Kent (2007). Cómo casarse con el hombre de sus sueños. México, Aguilar. Un  divorcio tiene más implicaciones que la mera ruptura de una pareja si consideramos las afectaciones que trascienden a los hijos. Para considerar la afectación de los divorcios en los hijos véase, por ejemplo: Julia Borbolla de Niño de Rivera (2002). Divorcitis. La epidemia que ataca a los niños. México, Diana.

[330] La anorgasmia tiene causas orgánicas y sicológicas y afecta aproximadamente a un 50% de las mujeres mexicanas. Esta disfunción puede ser primaria: la mujer nunca ha tenido orgasmos, ni a través del coito ni a través de la masturbación, y secundaria: la mujer ha tenido orgasmos, pero deja de tenerlos. Esta afectación puede erradicarse si se toman en cuenta los siguientes aspectos: 1. Mejorar la relación de la pareja a través de la comunicación verbal y la comunicación no verbal sinceras, 2. Eliminar las actitudes negativas y los prejuicios en torno a la sexualidad y el orgasmo, tabúes presentes en nuestras sociedades tercermundistas, 3. Conocer y llevar a la práctica los programas de habilidades sexuales, los ejercicios que ayudan a erradicar esta disfunción. La anorgasmia debe ser tratada exclusivamente por especialistas calificados, como ginecólogos, urólogos, andrólogos y sexólogos. Claro está que el orgasmo se puede alcanzar en una pareja cuando hay una estrecha comunicación sexual entre ambos, mujeres u hombres, y para lograr esta comunicación sexual es necesario que tanto las mujeres como los hombres conozcan muy bien sus cuerpos, todas las partes del cuerpo que intervienen directamente en el acto sexual, que se conozcan a sí mismos y a las partes erógenas, que sepan para qué sirven esas partes y cómo pueden ser estimuladas y explotadas sexualmente en su diversidad y plenitud. Para considerar las particularidades y problemas del orgasmo recomiendo consultar: Mantak Chia, Maneewan Chia, Douglas Abrams y Rachel Carlton Abrams (2000). La pareja multiorgásmica. Madrid, Neo Person. Para el tratamiento del orgasmo masculino: Mantak Chia y Douglas Abrams (2000). El hombre multiorgásmico. Madrid, Neo Person.

[331] http://www.20minutos.es/noticia/431025/0/iglesia/orgasmo/virgen/ .

[332] Para considerar las formas en que se manifiesta el poder en las relaciones sociales mexicanas, incluyendo la pareja, puede consultarse: Sofía Rivera Aragón y Rolando Díaz-Loving (2002). La cultura del poder en la pareja. México, UNAM.

[333] Acerca de los problemas emocionales en las relaciones de pareja, véase también: Doris Märtin y Karin Boeck, op. cit., especialmente la Tercera Parte: “El amor no basta: la inteligencia emocional en la vida de pareja”, 97-109.

[334] Daniel Goleman (2001). La inteligencia emocional. México, Vergara, 162-164. Para tratar los problemas de las relaciones maritales, recomiendo la lectura del capítulo 9 de este libro, “Enemigos íntimos”, 159-178. También puede consultarse: Helen Hernández (2003). Amigos y amantes. La pareja perfecta. México, Lumen, e Isabelia M. Segnini (2002). Armonía en la pareja. En búsqueda de la felicidad. México, Alfaomega.

[335] La conducta corporal y el lenguaje corporal de las mujeres también están matizados por ciertos rasgos comunes, en mayor o menor medida. Los instintos más comunes en la conducta femenina, y sus correspondientes reflejos en el lenguaje corporal de las mujeres pueden tratarse en: Harvey Hamilton (2002). Los 10 errores más comunes de las mujeres. México, Libra.

[336] Jaime Jaramillo Uribe (1993). “Frecuencias temáticas de la historiografía latinoamericana”, en América Latina en sus ideas. México, Siglo Veintiuno Editores, 37.

[337] Jacques Derrida (1996). El monolingüismo del otro. Argentina, Manantial.

[338] Francisco Gavilán (2001). Toda esa gente insoportable. Una guía de supervivencia para tratar con esas personas que nos hacen la vida insoportable. España, EDAF.

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  67. ¿QUÉ ES EN REALIDAD LA COMUNICACIÓN NO VERBAL?
  68. LITERATURAS, ESCRITORES Y TRADUCTORES VISTOS POR DELANTE Y POR DETRÁS
  69. ¿QUÉ DICEN LOS GESTOS? GESTOS Y ADEMANES. LOS BRAZOS Y LAS MANOS EN ACCIÓN
  70. COMUNICACIÓN NO VERBAL (CNV) Y LENGUAJE CORPORAL HUMANO.
  71. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL. PARTE II
  72. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL
  73. RUSISMO O RUSISMOS Y SOVIETISMO O SOVIETISMOS
  74. UN PANORAMA ENSAYÍSTICO ACERCA DE LOS SECUESTROS O PLAGIOS O LEVANTONES EN MÉXICO
  75. Protected: COMPLEJO DE ADONIS O VIGOREXIA. METROSEXUALIDAD, ÜBERSEXUALIDAD Y RETROSEXUALIDAD
  76. BELLEZA Y FEALDAD
  77. EL LENGUAJE CORPORAL HUMANO Y SU RELACIÓN CON LA MÚSICA Y LA DANZA. PANORAMA DE LA MÚSICA Y LA DANZA CUBANAS Y LA MÚSICA Y LA DANZA MEXICANAS
  78. COSAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR LOS CONFERENCISTAS Y ASESORES. LA FUNCIÓN DE LA CLARIDAD, LA CONCISIÓN, LA COHERENCIA, LA SENCILLEZ Y LA NATURALIDAD EN LAS CONFERENCIAS Y ASESORÍAS
  79. La sociolingüística como ciencia que ayuda a entender el comportamiento verbal y corporal de los individuos
  80. Protected: LA IMPORTANCIA DE LA VOZ EN LA COMUNICACIÓN VERBO-CORPORAL
  81. ¡MIL FELICIDADES A BRASIL, RÍO DE JANEIRO, POR LOS JUEGOS OLÍMPICOS 2016! ¿Y EL DEPORTE EN AMÉRICA LATINA QUÉ…? UN POCO AL RESPECTO Y TAMBIÉN ACERCA DEL DEPORTE, EL ARTE Y LA CULTURA EN CUBA.
  82. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE IV
  83. TABÚ Y TABÚES
  84. HABLEMOS SIN RODEOS ACERCA DE LAS FRUSTRACIONES HUMANAS Y DE LOS FRUSTRADOS
  85. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE IV
  86. CALIDAD PERSONAL / PERSONAL QUALITY
  87. Protected: HABLEMOS UN POCO DE LA RICA MÚSICA CUBANA
  88. UN PANORAMA DE LA MÚSICA MEXICANA
  89. LOS ORÍGENES DE LA CALIDAD
  90. Recordando a los pioneros del tratamiento y la investigación de la comunicación no verbal
  91. OLFATOS Y AROMAS. UN TRATAMIENTO A PARTIR DE LA IMAGOLOGÍA Y PARA LOS FINES DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  92. ANTROPOMORFISMO, FITOMORFISMO Y ZOOMORFISMO
  93. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE III
  94. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE II
  95. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE I
  96. TEMAS DE IMAGOLOGÍA Y SOCIOLINGÜÍSTICA. LA ACTUACIÓN Y LA SOBREACTUACIÓN DISCURSIVAS TANTO AL NIVEL VERBAL COMO AL NIVEL NO VERBAL
  97. ¿Cuándo y quiénes destruyeron la inmensa mayoría de la historia escrita de la Humanidad? #ImagologíaClerical #ClericalImagology #КлерикальнаяИмагология
  98. LA CONTINUIDAD Y LA INTERDISCIPLINARIEDAD EN EL TRABAJO INDEPENDIENTE DE LOS ESTUDIANTES DE CIENCIAS SOCIALES
  99. SEXO, PEDERASTIA, PAIDOFILIA, PEDOFILIA, EFEBOFILIA O INFANTOFILIA, PEDERASTIA CLERICAL, CURAS O SACERDOTES VIOLADORES SEXUALES, RELIGIOSOS VIOLADORES SEXUALES, CELIBATO, CÓMPLICES SEXUALES. PARTE 1
  100. SEXO, PEDERASTIA, PAIDOFILIA, PEDOFILIA, EFEBOFILIA O INFANTOFILIA, PEDERASTIA CLERICAL, CURAS O SACERDOTES VIOLADORES SEXUALES, RELIGIOSOS VIOLADORES SEXUALES, CELIBATO, CÓMPLICES SEXUALES. PARTE 2
  101. PROTOCOLO Y ETIQUETA O PROTOCOLOS Y ETIQUETAS
  102. REFLEXIONES EN TORNO A LA CALIDAD Y LA CALIDAD DE VIDA EN EL TRABAJO
  103. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE I
  104. REFLEXIONES ACERCA DE LA IMAGEN AMBIENTAL MUNDIAL O LA IMAGEN DE LOS “ECOSISTEMAS NUESTROS DE CADA DÍA”
  105. CONSIDERACIONES EN TORNO AL MEDIO AMBIENTE, LOS ECOSISTEMAS, LA TERRITORIALIDAD, EL LUGAR Y LOS IMPACTOS AMBIENTALES
  106. ¿Podrán entenderse alguna vez Estados Unidos de América y América Latina? ¿Podrán entenderse alguna vez “de manera clara” México y Estados Unidos de América? ¿Usted qué cree?
  107. IMAGOLOGÍA LATINOAMERICANA. LOS SÍMBOLOS PATRIOS DE LOS PAÍSES LATINOAMERICANOS. MÉXICO
  108. CUIDADO CON EL SILENCIO. EL SILENCIO DICE MÁS QUE MUCHAS PALABRAS / BEWARE OF THE SILENCE. THE SILENCE SAYS MORE THAT MANY WORDS
  109. Conocer adecuadamente las sociedades y los grupos sociales para poder valorar sus culturas, sus ideologías y sus comportamientos lingüísticos y corporales
  110. ¿CÓMO HABLAR CORRECTAMENTE EN PÚBLICO? LINGÜÍSTICA E IMAGOLOGÍA DEL DISCURSO HABLADO
  111. La educación y la instrucción en México. Historia y actualidad
  112. BELLEZA Y FEALDAD
  113. COMIDA MEXICANA O GASTRONOMÍA MEXICANA
  114. IMAGOLOGÍA POLÍTICA / POLITICAL IMAGOLOGY / ПОЛИТИЧЕСКАЯ ИМАГОЛОГИЯ
  115. Abordando el tema del miedo, el temor y el terror en sus contextos situacionales
  116. ¿POR QUÉ NOS LLAMAN LATINOS? ¿QUIÉNES SON LOS LATINOS Y CUÁL ES SU ORIGEN? ¿Y EL RACISMO QUÉ?
  117. IMAGOLOGÍA AMERICANA: LOS SACRIFICIOS HUMANOS, LA ANTROPOFAGIA Y EL CANIBALISMO
  118. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE I
  119. Protected: FAMILIA MEXICANA: FAMILIA, EDUCACIÓN Y CULTURA SOCIAL EN EL MÉXICO CONTEMPORÁNEO.
  120. Protected: ¿QUÉ DICEN LOS GESTOS? GESTOS Y ADEMANES. LOS BRAZOS Y LAS MANOS EN ACCIÓN
  121. ¡ABAJO EL QUE SUBA! Sociología, psicología e imagología de la traición. El lenguaje verbal y el lenguaje no verbal de los traidores
  122. ANALICEMOS UN POCO LOS LENGUAJES DE LA SEXUALIDAD HUMANA
  123. HABLEMOS UN POCO ACERCA DE NUESTRAS SOCIEDADES…, Y DE SEXO Y SEXUALIDAD TAMBIÉN
  124. SEXO Y GÉNERO O SEXOS Y GÉNEROS
  125. ¿QUÉ ES UN SEMINARIO Y CÓMO FUNCIONA EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR?
  126. LA LITERATURA O TEXTO PERIODÍSTICO Y SU CLASIFICACIÓN
  127. ¿A qué llamamos literatura científica y técnica o texto científico y técnico?
  128. ¿A qué llamamos discurso jurídico, literatura jurídica o texto jurídico?
  129. UN PANORAMA DE LA MÚSICA MEXICANA
  130. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE II.
  131. Las realias y su importancia en la traducción, en la interpretación, en los doblajes, en los subtitulajes, en la creación hablada y escrita de discursos, en la lectura y en Internet
  132. ¡Pobre Haití! ¡Pobre pueblo haitiano! ¡Los primeros y los últimos! ¡Ni los dioses quieren a Haití! ¿Y el manco Mackandal?
  133. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE IV
  134. TOQUEMOS EL TEMA DE LA LECTURA: LECTURAS, TEXTOS, LIBROS, BIBLIOTECAS, INTERNET…
  135. LA CONTINUIDAD Y LA INTERDISCIPLINARIEDAD EN EL TRABAJO INDEPENDIENTE DE LOS ESTUDIANTES DE CIENCIAS SOCIALES
  136. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE III
  137. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE I
  138. REFLEXIONES IMAGOLÓGICAS EN TORNO A LOS PROTOCOLOS DE LA MUERTE
  139. SOCIOLOGÍA, PSICOLOGÍA, PAISOLOGÍA E IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBALES Y NO VERBALES DE LOS PERSONAJES CON MALFORMACIONES O DEFORMACIONES CORPORALES EN LA HISTORIA DE LA CULTURA Y EL ARTE
  140. LA IMPORTANCIA DE LA ROPA, LOS ADORNOS Y LA JOYERÍA. TEMAS DE IMAGOLOGÍA CORPORAL O IMAGEN FÍSICA
  141. EN ESTA NUEVA GLOBALIZACIÓN TAMBIÉN VIVIMOS DEL CUENTO, DEL MITO, DEL MITOIDE Y DEL MITOTE
  142. CUBANISMO O CUBANISMOS
  143. TERMINOLOGÍA, TERMINOGRAFÍA, TÉRMINOS.
  144. Migrantes o espaldasmojadas o wet back o indocumentados o sinpapeles o balseros o ilegales… Hablemos un poco acerca de otra de las grandes vergüenzas de este continente llamado América.
  145. LOS ORÍGENES DE LA CALIDAD
  146. TEMAS DE LINGÜÍSTICA Y COMUNICACIÓN NO VERBAL: ¿CUÁNDO Y CÓMO APARECIERON EL LENGUAJE CORPORAL HUMANO O COMUNICACIÓN NO VERBAL Y LOS IDIOMAS O LENGUAS O COMUNICACIÓN VERBAL?
  147. COSAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR LOS CONFERENCISTAS Y ASESORES. LA FUNCIÓN DE LA CLARIDAD, LA CONCISIÓN, LA COHERENCIA, LA SENCILLEZ Y LA NATURALIDAD EN LAS CONFERENCIAS Y ASESORÍAS
  148. ¿CÓMO HABLAN Y QUÉ HABLAN LOS POLÍTICOS DE AMÉRICA?
  149. EL SIGNIFICADO DE LA BOCA HUMANA EN LOS MARCOS DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL, EL LENGUAJE CORPORAL Y LA IMAGOLOGÍA
  150. Un paseo por las religiones, las creencias, la magia, la brujería, la santería y todo tipo de ideas. ¿Y el sincretismo?
  151. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE IV
  152. Protected: ¡ACLAREMOS!, QUE UNA COSA ES SER ANTI-CLERICAL Y OTRA COSA ES SER ANTI-RELIGIOSO. A PROPÓSITO DEL RECHAZO DE LOS JERARCAS DEL CLERO, PERO NO DE LA RELIGIÓN, QUE SON DOS COSAS TOTALMENTE DIFERENTES
  153. OLFATOS Y AROMAS. UN TRATAMIENTO A PARTIR DE LA IMAGOLOGÍA Y PARA LOS FINES DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  154. La XVII Cumbre Iberoamericana en Chile: 8, 9 y 10 de noviembre de 2007. El caso Chávez, Ortega, Rodríguez Zapatero y Juan Carlos o A propósito de las nuevas elecciones 2008 en España o La trascendencia del “¿Por qué no te callas?” PARTE II
  155. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE I
  156. PAISOLOGÍA, FILOLOGÍA E IMAGOLOGÍA ITALIANAS: PRERRENACIMIENTO Y RENACIMIENTO
  157. Educación, cultura, ciencia, técnica y fuga de cerebros en América y concretamente en México
  158. UN PANORAMA ENSAYÍSTICO ACERCA DE LOS SECUESTROS O PLAGIOS O LEVANTONES EN MÉXICO
  159. LA EXPERIENCIA DEL TERREMOTO DE CHILE DE 2010
  160. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE II
  161. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE IV.
  162. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE III.
  163. IMAGOLOGÍA. PROGRAMA DEL CURSO El lenguaje Corporal, ANALIZADO A TRAVÉS DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  164. ЯRConsultores de Imagen Social® . M – Z. BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA PARA LAS ASESORÍAS, TALLERES, SEMINARIOS, LICENCIATURAS, DIPLOMADOS Y MAESTRÍAS EN COMUNICACIÓN NO VERBAL, LENGUAJES CORPORALES, LENGUAJES VERBO-CORPORALES E IMAGOLOGÍA.
  165. ЯRConsultores de Imagen Social® . A – L. BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA PARA LAS ASESORÍAS, TALLERES, SEMINARIOS, LICENCIATURAS, DIPLOMADOS Y MAESTRÍAS EN COMUNICACIÓN NO VERBAL, LENGUAJES CORPORALES, LENGUAJES VERBO-CORPORALES E IMAGOLOGÍA.
  166. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL. PARTE II
  167. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL
  168. ORTOGRAFÍA DEL ESPAÑOL MEXICANO O, LO QUE ES LO MISMO, CUÁLES SON LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES EN LA LENGUA ESPAÑOLA HABLADA Y ESCRITA EN MÉXICO
  169. ¿POR QUÉ EN MÉXICO (MÉJICO) FELIPE CALDERÓN HINOJOSA HA QUITADO A FERNANDO GÓMEZ MONT DEL CARGO DE SECRETARIO DE GOBERNACIÓN? LAS REGLAS DEL JUEGO DE LA POLÍTICA MEXICANA
  170. TEMAS DE IMAGOLOGÍA Y SOCIOLINGÜÍSTICA. LA ACTUACIÓN Y LA SOBREACTUACIÓN DISCURSIVAS TANTO AL NIVEL VERBAL COMO AL NIVEL NO VERBAL
  171. LA COMUNICACIÓN VERBAL Y LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. UNA INTRODUCCIÓN A LA IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBO-CORPORALES O, LO QUE ES LO MISMO, DE LOS LENGUAJES VERBALES Y DE LOS LENGUAJES CORPORALES HUMANOS. PARTE 2.
  172. IMAGOLOGÍA DEL LENGUAJE CORPORAL HUMANO. ¿QUÉ NOS DICEN LA CABEZA, LA CARA Y EL CUELLO?
  173. LA IMPORTANCIA DE LA POSTURA CORPORAL O LA CINESTESIA EN LA COMUNICACIÓN O IMAGOLOGÍA DE LA POSTURA CORPORAL O LA CINESTESIA EN SITUACIONES DE MUNDIALIZACIÓN
  174. El lenguaje del narcotráfico, la delincuencia organizada, el crimen organizado, el narcocrimen y la corrupción
  175. Filólogo e imagólogo Fernando Antonio Ruano Faxas
  176. ¿QUÉ ES LA ADULACIÓN, LAMBISCONERÍA O GUATAQUERÍA Y CUÁLES SON SUS ALCANCES?
  177. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE IV
  178. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE II
  179. ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA
  180. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE VI
  181. Imagología del falo, pene o pinga, a través de la historia y en la actualidad
  182. ¿Cuándo y quiénes destruyeron la inmensa mayoría de la historia escrita de la Humanidad?
  183. ¿QUIÉNES SOMOS LOS MEXICANOS POR DENTRO Y POR FUERA?
  184. Recordando a los pioneros del tratamiento y la investigación de la comunicación no verbal
  185. Síndrome de acoso institucional, acoso grupal, Mobbing, Bullying. ¿Qué es esto?
  186. Las actitudes mentales básicas y los lenguajes corporales y verbales en la sincronía interaccional
  187. LA COMUNICACIÓN VERBAL Y LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. UNA INTRODUCCIÓN A LA IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBO-CORPORALES O, LO QUE ES LO MISMO, DE LOS LENGUAJES VERBALES Y DE LOS LENGUAJES CORPORALES HUMANOS. PARTE 1.
  188. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE II
  189. ¡QUÉ RECUERDEN MUY BIEN ÉSOS QUE HABLAN OPROBIOS DE NOSOTROS LOS LATINOAMERICANOS! ¿Y TU ABUELA, DÓNDE TA’?
  190. LA CALIDAD EN LAS EMPRESAS DE SERVICIOS
  191. HACIA LA CALIDAD INTEGRAL SIN FRONTERAS
  192. LA IMPORTANCIA DE LA VISTA Y EL CONTACTO VISUAL EN LA COMUNICACIÓN O IMAGOLOGÍA DEL CONTACTO VISUAL EN SITUACIONES DE MUNDIALIZACIÓN
  193. LA REFORMULACIÓN Y SU RELACIÓN CON LA DIALECTOLOGÍA Y LA TRADUCTOLOGÍA
  194. Comentarios en torno a la correlación entre el léxico general y los vocabularios científicos y técnicos
  195. LA PERSONALIDAD DEL ESTUDIANTE Y LA PERSONALIDAD DEL PROFESOR COMO PREMISAS PARA LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO INDEPENDIENTE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
  196. LA LINGÜÍSTICA. PANORAMA GENERAL DE LA LINGÜÍSTICA EN LOS SIGLOS XIX, XX Y XXI
  197. INTRODUCCIÓN EN LA LINGÜÍSTICA. PANORAMA GENERAL DE LA LINGÜÍSTICA DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA EL SIGLO XVIII
  198. ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA
  199. Lingüística y filología: diferencias entre estas dos ciencias y su relación con la traductología
  200. La lexicografía: el arte de hacer diccionarios
  201. ¿Qué es lexicología?
  202. El Vaticano y Benedicto XVI están preparando su viaje al Reino Unido (Gran Bretaña, Inglaterra) en septiembre de 2010. ¿Cómo y por qué? El asunto está feo
  203. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE III
  204. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE II
  205. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE V
  206. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE III
  207. LA CALIDAD EN MÉXICO / THE QUALITY IN MEXICO
  208. CALIDAD DE VIDA EN EL TRABAJO / QUALITY OF WORKING LIFE
  209. RUSISMO O RUSISMOS Y SOVIETISMO O SOVIETISMOS
  210. ¿Cuáles son los primeros escritos en lengua española? ¿Cuándo se escribió por primera vez en lengua española?
  211. ¡ASÍ ANDAMOS…, ENTRE SECRETOS, FALSEDADES, MENTIRAS Y MEDIAS VERDADES…! PERO, TIEMPO AL TIEMPO…
  212. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE V
  213. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE II
  214. José Gutiérrez Vivó, “La voz que todo México escucha”, “La voz en español”, comenzó a trasmitir, otra vez, desde Estados Unidos
  215. Apuntes, notas y comentarios de imagología clerical. Hablemos un poco acerca de la mierda: Marcial Maciel Degollado, la Legión de Cristo y los Legionarios de Cristo
  216. PANORAMA IMAGOLÓGICO DEL SISTEMA LINGÜÍSTICO ESPAÑOL O IMAGOLOGÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
  217. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE V
  218. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VI
  219. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VIII
  220. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VII
  221. ¿A QUÉ LLAMAMOS DISCURSO HABLADO O DISCURSO ORAL O TEXTO HABLADO O TEXTO ORAL, Y CÓMO SE CLASIFICA?
  222. LENGUAJE CORPORAL O LENGUAJES CORPORALES O COMUNICACIÓN NO VERBAL O CNV O LENGUAJE NO VERBAL
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