¿QUÉ DICEN LOS GESTOS? GESTOS Y ADEMANES. LOS BRAZOS Y LAS MANOS EN ACCIÓN

ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. COMENTARIOS IMAGOLÓGICOS DEL FILÓLOGO, LINGÜISTA, IMAGÓLOGO Y PAISÓLOGO CUBANO FERNANDO ANTONIO RUANO FAXAS

Citation
, XML
Authors

Abstract

Gesto, Gesture, Жест, Geste, 手势 , ジェスチャー

Kinésica, Kinesics, 身势学 , Кинези, Comunicación no verbal, Nonverbal communication, Невербальное общение, 非言語コミュニケーション , Sözsüz iletişim

IMAGOLOGÍA, IMAGOLOGY, ИМАГОЛОГИЯ

IMAGEN PÚBLICA, PUBLIC IMAGE, ИМИДЖ

[...] Cualquier análisis de los textos gestuales, de la gestualidad, nos permite distinguir entre una gestualidad significante, es decir la gestualidad que claramente está informando algo, que está comunicando algo, tanto a los demás como al propio emisor de la gestualidad, y la gestualidad insignificante o gestualidad desprovista de sentido, es decir la gestualidad que se produce generalmente de manera inconsciente y que no dice nada lógico o comunicativamente relevante, tanto para los demás como para el mismo emisor de la gestualidad, a menos que se sea un especialista en la decodificación de determinados textos gestuales insignificantes para la masa, para la mayoría, pero significante para un especialista o decodificador especializado en ciertos lenguajes verbo-corporales. Tenemos que partir del hecho de que en situaciones de globalización, internacionalización, mundialización, cualquiera que sea ésta, forzada o no, laboral o especializada o no, la gestualidad se presenta en su modalidad de gestualidad polimórfica, es decir que se puede hacer el mismo gesto para designar o significar cosas diferentes y que se puede hacer gestos idénticos o semejantes para designar una misma cosa [...]

¿QUÉ DICEN LOS GESTOS? GESTOS Y ADEMANES. LOS BRAZOS Y LAS MANOS EN ACCIÓN, es parte de mi libro registrado con los siguientes datos: Fernando Antonio Ruano Faxas. El lenguaje corporal humano. Un enfoque imagológico en base a criterios verbales y no verbales, con 808 páginas, disponible a través de http://openlibrary.org/b/OL21783353M/El_lenguaje_corporal_humano._Un_enfoque_imagológico_en_base_a_criterios_verbales_y_no_verbales.


VÉASE TAMBIÉN


¿QUÉ ES EN REALIDAD LA COMUNICACIÓN NO VERBAL? Kinésica, Kinesics, 身势学 , Кинези, Comunicación no verbal, Nonverbal communication, Невербальное общение, 非言語コミュニケーション , Sözsüz iletişim . IMAGOLOGÍA, IMAGOLOGY, ИМАГОЛОГИЯ. IMAGEN PÚBLICA, PUBLIC IMAGE, ИМИДЖ. PAISOLOGÍA, REGIONAL AND CULTURAL STUDIES, СТРАНОВЕДЕНИЕ http://knol.google.com/k/qu%C3%A9-es-en-realidad-la-comunicaci%C3%B3n-no-verbal
[...] El ademán es el gesto. Es un movimiento o actitud con que se manifiesta un afecto de ánimo. Los ademanes son también las maneras de comportarse, los modales.
Cuando hablamos de ademanes nos referimos en especial a los movimientos de los brazos y las manos al hablar:
Las manos y los brazos en todos sus gestos deben poner de manifiesto lo más posible la intención del espíritu que los mueve [...] Los buenos oradores, cuando quieren persuadir de verdad a sus oyentes, procuran acompañar sus palabras con movimientos de manos y brazos, aunque algunos insensatos descuidan esta faceta y parecen estatuas [...] dando la impresión de que su voz sale de un tubo parlante. Esto [...] es un gran defecto en el campo de la oratoria [y hasta en el arte, en la pintura, por ejemplo, porque queda claro que el pintor tiene que representar a los seres humanos y sus espíritus] por medio de los movimientos corporales [...] Es de capital importancia en la pintura que los movimientos de cada figura expresen su estado anímico, así como el desdén, el deseo, la angustia, la piedad y cosas así. En pintura, los gestos de las figuras son siempre expresión del deseo de sus mentes. Toda acción tiene que expresarse necesariamente en movimientos [...] Un cuadro, o más bien las figuras en él representadas, tienen que aparecer de tal manera que los espectadores puedan reconocer fácilmente por sus actitudes los deseos más íntimos del espíritu… Esto puede compararse al caso de un sordomudo, que, aunque está privado del oído, puede, no obstante, entender el tema de una discusión por las actitudes y gestos de los interlocutores [...] Representemos las figuras con tal actitud que expresen sus intenciones. De lo contrario, nuestro arte no será bueno. Una figura no es digna de alabanza alguna, a no ser que exprese la pasión de sus sentimientos. Una figura será tanto más digna de alabanza cuanto mejor exprese la pasión que la anima (Vinci, 1999: 83-85).
Cualquier análisis de los textos gestuales, de la gestualidad, nos permite distinguir entre una gestualidad significante, es decir la gestualidad que claramente está informando algo, que está comunicando algo, tanto a los demás como al propio emisor de la gestualidad, y la gestualidad insignificante o gestualidad desprovista de sentido, es decir la gestualidad que se produce generalmente de manera inconsciente y que no dice nada lógico o comunicativamente relevante, tanto para los demás como para el mismo emisor de la gestualidad, a menos que se sea un especialista en la decodificación de determinados textos gestuales insignificantes para la masa, para la mayoría, pero significante para un especialista o decodificador especializado en ciertos lenguajes verbo-corporales. Tenemos que partir del hecho de que en situaciones de globalización, internacionalización, mundialización, cualquiera que sea ésta, forzada o no, laboral o especializada o no, la gestualidad se presenta en su modalidad de gestualidad polimórfica, es decir que se puede hacer el mismo gesto para designar o significar cosas diferentes y que se puede hacer gestos idénticos o semejantes para designar una misma cosa. Queda claro aquí, entonces, que en la producción de la gestualidad tendríamos que partir del contexto específico, ya sea en el tiempo o en el espacio –en el medieval, en el romanticismo, entre los hippies, en las carpas, en los circos, en el teatro, entre hombres, entre mujeres, entre mujeres y hombres, entre adultos y niños, entre jefes y subordinados, en China o India o Libia o Estados Unidos o Gran Bretaña o Francia o España o México o Cuba o Argentina o Guinea Ecuatorial o Filipinas, etc., en el cine silente o en un cómic, en la empresa o en la casa, en la relación afectivo-amorosa en la calle o en una habitación a solas, en la intimidad, en una práctica militar o ya en un combate real cuerpo a cuerpo, en una guerra, en un entrenamiento deportivo o en una competencia deportiva internacional, etc.–, en que se produce el gesto, y que tendríamos que considerar también el “volumen del movimiento corporal”, es decir la cantidad de gestos que produce una persona en un espacio determinado y en un tiempo determinado –gestualidad británica y gestualidad española, gestualidad japonesa y gestualidad cubana, gestualidad árabe y gestualidad alemana, gestualidad musulmana asiática y gestualidad musulmana africana, gestualidad católica francesa y gestualidad católica haitiana, gestualidad judía ortodoxa y gestualidad judía no ortodoxa, gestualidad mestiza mexicana y gestualidad indígena mexicana…–, de personas que se mueven mucho y de personas que se mueven poco –introvertidos y extrovertidos…–. La gestualidad espontánea, no premeditada, que es resultado de los impulsos involuntarios o inconscientes, es la que está cargada de mayores significaciones (Halsman, 1986). La facilidad o dificultad que se tiene para usar los gestos, para expresarlos libremente o refrenarlos en el momento que sea, ya sea un momento adecuado o no, está relacionado directamente, entre otras cosas, con la cultura, con la educación, con la instrucción, con la personalidad, con la nacionalidad, con la verdadera y real globalización, con los protocolos, con las etiquetas, con las tradiciones, con la pertenencia deliberada y consciente o encubierta a un grupo social u otro, a un sexo u otro o a un tercer sexo, y con ciertos tipos de inteligencia, como: 1. Inteligencia verbal-lingüística, 2. Inteligencia corporal-quinestésica, 3. Inteligencia interpersonal o social, 4. Inteligencia intrapersonal o introspectiva, 5. Inteligencia espiritual o existencial:

[...] Las creencias religiosas, y en especial el fanatismo religioso, del tipo que sea: http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/22 , marcan en la familia mexicana promedio: http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/familia-mexicana-familia-educaci%C3%B3n-y/19j6x763f3uf8/46 y en el mexicano promedio: http://knol.google.com/k/qui%C3%A9nes-somos-los-mexicanos-por-dentro-y-por-fuera , a través del lenguaje verbal y del lenguaje corporal, a través de las señales que envían los lenguajes de manera consciente o de manera inconsciente, a 5 de los 9 tipos de inteligencia:

1. Inteligencia verbal-lingüística.

2. Inteligencia corporal-quinestésica.

3. Inteligencia interpersonal o social.

4. Inteligencia intrapersonal o introspectiva.

5. Inteligencia espiritual o existencial (Ruano, 2006b).

El hombre instruido, culto, globalizado, tiene que tener mucha precaución y tacto a la hora de interpretar los significados de los gestos, de los ademanes, de las muecas…: el cuerpo tiene sus lenguajes y también tiene sus jergas (James, 2002: 51). Cuando estamos conversando –con todo y que se plantee que “conversar es un arte”,[1] y que existan cientos y miles de manuales que pretenden “normar” este acto–, dialogando, cuando vemos a las personas, cuando hablamos, no es difícil interpretar los ademanes, los gestos y las muecas, especialmente si conocemos la cultura de los individuos con los que interactuamos. El problema radica, o puede radicar, en cuando tratamos y observamos el arte, las obras artísticas: pintura, escultura, etc., (Wolfe, 2004), la literatura escrita, los textos escritos,[2] los textos representados con leguajes verbo-icónicos o icónico-verbales, como sucede con los anuncios publicitarios, con los espectaculares, porque ahí tenemos que hacer consideraciones que con frecuencia están fuera del alcance de nuestros horizontes cognoscitivos, fuera de nuestras posibilidades culturales, fuera de nuestro marco de referencia inmediato (Díaz-Corralejo, 2004). Imaginemos estar frente a una novela de un escritor árabe, chino, tailandés, zapoteco, kirguizio, etc. ¿Fácil con nuestra mentalidad occidental? Así, por ejemplo, las particularidades socioconfesionales o religiosas, las particularidades políticas de un grupo social, el folclor, condicionan el lenguaje corporal:

Ciertamente, a pesar del descontento general en Cuba, prácticamente nadie se atrevía a criticar a Castro en Público. No había leyendas anticastristas en las paredes –sobre todo después que algunos disidentes fueron sentenciados a tres años de cárcel por escribir “Abajo Castro” en una calle de La Habana a fines de 1989.

Lo más parecido a una leyenda anticastrista que vi en esa época fue un grafiti en el baño de hombres de la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Habana. La leyenda garabateada con lápiz del lado interior de una de las puertas del baño, decía: “Abajo ya sabes quién.” El anónimo escriba no se había atrevido a mencionar al hombre fuerte cubano por su nombre, o quizá quería poder decir que se estaba refiriendo al presidente de Estados Unidos si era descubierto por la policía secreta.

Excepto unas pocas docenas de actividades de los derechos humanos que eran conocidos en el extranjero y se mantenían en contacto con embajadas occidentales, la mayoría de los cubanos no pronunciaba palabra alguna contra el líder cubano, incluso en compañía de amigos de confianza. Existía un temor endémico a los micrófonos ocultos.

Como consecuencia floreció en toda Cuba un extraño rito: el lenguaje político en señas.[3] Observé por primera vez este fenómeno peculiar en una conversación con José, un soldador de una fábrica ubicada al sur de la ciudad.

[...] La conversación transcurrió apaciblemente. Nada fuera de lo usual.

Pero luego, cuando comenzamos a hablar de la situación política, José empezó a sacudir agitadamente las manos en el aire: hablaba con ellas.[4] Sus únicas palabras eran monosílabos, preposiciones que unían sus gestos.

Cuando hablaba de Fidel, José se llevaba los dedos al mentón y los cerraba, mientras inclinaba la cabeza hacia abajo, como indicando una barba. Cuando se refería a los militares, ponía dos dedos sobre el hombre, como para aludir a las charreteras de un uniforme. Para decirme que la gente temía a la represión, movía la mano horizontalmente apuntando el cuello, como describiendo un hacha [creo que machete] que les partiría la cabeza.

Para decirme que la gente a menudo decía una cosa y pensaba otra, hacía el signo de una cortina que caía sobre su cara, como si todos los cubanos usaran una máscara. Realizaba todos esos movimientos en rápida sucesión, con absoluta espontaneidad. Después de cada uno de estos mensajes corporales, levantaba las cejas, abría las manos, e intercalaba: “tú sabes…”

Al regresar a La Habana pude constatar cuán complejo se había tornado el lenguaje corporal de los cubanos. Un sábado por la noche, mientras bebíamos un café en la casa de mi amigo el sociólogo, todos los invitados giraron al lenguaje corporal cuando incursionaron en el principal tema de la conversación en Cuba, Fidel Castro.

Pero había una mueca que yo no podía entender. El joven que estaba hablando –o más bien gesticulando– periódicamente se llevaba la mano a la cabeza y cerraba los dedos en el aire mientras elevaba la mano, como si estuviese pintando un gorro de payaso en el aire. Pregunté: ¿qué era esa señal tan extraña?

Se trataba de un signo de barba a la inversa, explicó mi amigo.

–Todo el mundo ya conoce el gesto normal de la barba –dijo–. De manera que cuando la gente habla en la calle, ahora utiliza éste.

El miedo no sólo había inducido a la creación de un lenguaje clandestino de señales corporales, sino también a la invención de un segundo lenguaje de gestos contrarios, como precaución adicional.[5]

[...] No era necesario buscar mucho para encontrar ejemplos de movilidad social en la Cuba revolucionaria. Emilia, una camarera en el Hotel Presidente, era una de las tantas cubanas de origen campesino que había visto a sus hijos ascender en la escala social a partir de 1959. Emilia, una negra de sesenta y cuatro años, de baja estatura y gruesos lentes para leer, tenía dos hijos: su hija mayor era cirujana especializada en riñón en el Hospital Cira García, y su hijo menor era ingeniero eléctrico.

–Antes de 1959, los negros no podíamos entrar a la universidad [cosa que es totalmente incierta, por supuesto] –me dijo un día Emilia, frotándose el antebrazo con el dedo índice, como para subrayar su color de piel.[6]

Los ademanes o gestos están directamente relacionados con el discurso verbal dialogado –también llamado comunicación interpersonal cara a cara, discurso cara a cara y discurso 3-D (en tres dimensiones), como le dicen algunos internautas–, que habitualmente se produce entre los individuos, entre los usuarios de las lenguas,[7] tanto al nivel público como al nivel laboral como al nivel íntimo; un discurso que generalmente llamamos discurso verbo-corporal o discurso corpóreo-verbal, que debido a múltiples particularidades geográficas, culturales e interculturales, fisiológicas, psicológicas, evolutivas, lingüísticas, sociolingüísticas, lexicogenésicas y polimórficas (Ruano, 1987; Ruano, 1989; Ruano 1991; Ruano, 1993; Ruano, 2002a; Ruano, 2003b; Ruano, 2003c; Ruano, 2003f; Ruano, 2005b; Ruano, 2007a) presenta ciertas y a veces grandes dificultades en su decodificación, en su interpretación (Fitch, 2006; Tamarón, 2006), cosa que se acentúa en situaciones de traducción e interpretación (Ruano, 2004a; Ruano, 2004b) y en determinadas circunstancias de persuasión, cuando se intenta persuadir, es decir cuando se trata de influir en las demás personas, con palabras, gestos u otros medios no verbales como son las técnicas de relajamiento corporal, los masajes corporales, las gastronomías, las bebidas, las sustancias olorosas y los modificadores aromatizantes de ambientes, el arte religioso o las imágenes religiosas o armamentos o decorados o sonidos o ruidos o música o bailes o poemas, etc., para que se cambien, se maticen o modifiquen o se sostengan opiniones, ideas, criterios, creencias, valores, actitudes, siendo este asunto de la decodificación aun más difícil si la comunicación se produce entre grupos e individuos con culturas y clases muy diferentes o en estados de desigualdad evolutiva. Por esto, vemos que en los discursos verbo-corporales no solamente varían las lenguas o idiomas, los dialectos, las palabras, los significados, los fonemas, los alófonos, etc., sino también los gestos, las muecas, las mímicas, los ademanes con los que se expresan un mismo afecto de ánimo. Por esto, vemos que no solamente existe un polimorfismo lingüístico –palabras, sonidos, significados, etc., diferentes–, sino también un polimorfismo gestual –gestos, ademanes, muecas, mímicas, etc., diferentes–. Aprovechamos este apartado para referirnos un poco a la persuasión y su relación con el discurso verbo-corporal o corporeo-verbal. Todo el mundo, todas las culturas, todos los grupos sociales, todas las esferas sociales, todas las personas, conocen perfectamente los mecanismos de la persuasión, según sus contextos comunicativos particulares: clase sociocultural o estrato social, clase socioeconómica o estrato socioeconómico, status, categoría, rol, edad, sexo, imagen física, idioma, dialecto, tipos de inteligencia, aptitud, carisma, etc. Existe la persuasión consciente o voluntaria y también la persuasión inconciente o involuntaria, según se tenga o no el conocimiento preconcebido, prejuzgado, expreso, claro, etc., de lo que estamos haciendo, de lo que vamos a hacer, de lo que intentamos hacer. La persuasión se relaciona con la manipulación, que se produce –la manipulación– generalmente en cuatro formas (Ruano, 2003a). Persuadir y manipular, persuasión y manipulación, son palabras, términos, que poseen una estrecha relación semántica, son términos con estrecha asociación de ideas. La persuasión consciente, voluntaria, deliberada, ha sido lo suficientemente investigada como para que nos quede bien claro cómo funciona y qué objetivos busca. Así, esferas como la política, el sindicalismo, la religión, las fuerzas armadas, el ejército, la policía, la de la impartición de la justicia y el derecho, la mercadotecnia, la publicidad, la propaganda, la salud y las leyes antitabacos, anticigarros, antidrogas, antialcoholismo, antidoping, antiesteroides, la protección contra el SIDA, las enfermedades venéreas o por transmisión sexual, el uso del condón, el uso de anticonceptivos, la producción de abortos, la anorexia, la bulimia, la dismorfobia, la vigilancia tiempo completo contra focos de pederastia clerical –de la misma manera que, por el contrario, las campañas de persuasión que llevan a cabo algunos grupos sociales religiosos para el no uso del condón, los anticonceptivos, el aborto, el enjuiciamiento a curas pederastas y funcionarios religiosos pederastas, etc.–, la vida en familia, etc., tienen sus claves y estrategias particulares de persuasión y manipulación (Merton, 1946; Packard, 1970; Brown, 1972; Roloff y Miller, 1980; Dyer, 1982; Reyzabal, 2002; Bou, 2005), de la misma manera que en la vida personal, que en los sentimientos y las actitudes personales, en las relaciones afectivo-amoroso-sexuales, la persuasión tiene su marcada presencia (Austen, 1818).

Cuando estamos persuadiendo también estamos disuadiendo, según sean las particularidades sociolingüísticas, verbo-corporales, cognoscitivas e ideológicas de los receptores de la comunicación, de los receptores de la persuasión, de los receptores de la manipulación, y también, por supuesto, de los emisores que pretenden realizar la persuasión, la manipulación, en donde sus recursos y estrategias argumentativos desempeñan un papel trascendental según sean los contextos discursivos y las modas y estilos que se consideran apropiados y aceptables para los diferentes tipos de discursos y argumentos (Perelman y Olbrechts-Tyteca, 1990; Anscombre y Ducrot, 1994; Santibáñez, 2001).

Los ademanes y gestos varían o pueden variar según los niveles de uso de los lenguajes: culto, medio y bajo. Ahora bien, la cuestión no se limita “exclusivamente” a hablar, a emplear palabras. Una cosa es lo que quiero decir y otra es lo que digo; una cosa es querer decir y otra cosa es poder decir o no decir nada.[8] Sabemos que una misma locución, que una misma frase, que una misma oración, se puede decir de muchas maneras, debido a la expresividad, a los artificios expresivos, a los recursos estilísticos que nos brinda la lengua.

Las lenguas o idiomas tienen varias funciones:

Imagólogo, paisólogo, filólogo y lingüista cubano FERNANDO ANTONIO RUANO FAXAS
DIPLOMADO
INTRODUCCIÓN EN LA FILOLOGÍA, LA IMAGOLOGÍA Y LA LINGÜÍSTICA
Cuadro de las funciones de la lengua o funciones del lenguaje

Cuando hablamos de funciones de la lengua generalmente recordamos este esquema propuesto por Roman Jakobson,[9] en donde se destacan estas seis funciones; pero realmente la teoría de las funciones de la lengua tiene una larga y compleja historia.[10]

A través de los idiomas o lenguas –ya sean naturales o artificiales–, y sus variantes dialectales, podemos exteriorizar, expresar, cinco acciones básicas: 1. Petición, 2. Oferta, 3. Promesa, 4. Evaluación y 5. Aserción (Ribeiro, 2001: 30).

Y cada una de estas cinco acciones básicas de la comunicación verbal implica la presencia de un determinado lenguaje verbal y de un determinado lenguaje corporal, es decir de un determinado léxico, de unos determinados significados en contexto, de unas determinadas fórmulas lingüísticas, de unos determinados estilos lingüísticos y también de unos determinados gestos o variantes corporales, implica la presencia de unos determinados protocolos comunicativos verbo-corporales, que en situaciones de una comunicación globalizada, de una comunicación mundializada, de una comunicación intercultural, ya sea a través de los idiomas o de los geolectos o de los sociolectos, implica considerar con mucho cuidado no solamente la comunicación como tal, sino también los problemas que pueden presentarse, y que de hecho se presentan, en esa comunicación debido a ciertos “ruidos” comunicativos, a ciertos problemas de entendimiento adecuado de la comunicación, que aparecen como resultado de la variabilidad lexicogenésica de los idiomas, como resultado de la variabilidad semántica de los idiomas, de los dialectos, debido a las realias, a los culturemas, a los “puntos ricos o rich points”, etc. (Ruano, 2002b). Todos estos problemas comunicativos aparecen no solamente en la comunicación entre regiones y países diferentes, sino que también se producen dentro de los mismos regiones y países en donde existen diferencias culturales, étnicas, lingüísticas, protocolares, jurídicas, etc., y en donde son evidentes y marcadas las diferencias educativas, instruccionales, científicas, técnicas, económicas, etc., como es el caso de, por ejemplo, Rusia, China, Canadá, España, Israel, México, Brasil…

Cuando hablamos y gesticulamos, cuando el cuerpo expresa nuestros sentimientos, gustos, deseos, aspiraciones, anhelos y frustraciones, de la misma manera que lo hacen las palabras, siempre tenemos posibilidades de elegir alternativas o variantes estilísticas, que generalmente significan la misma cosa, pero que no la exponen de la misma manera. “La elección entre dos o más formas ‘sinónimas’ estará dictada por consideraciones de expresividad: escogeremos aquella que comporte el grado conveniente de emoción y de énfasis, aquella cuyo tono, ritmo, estructura fonética y registro estilístico sean más adecuados para el propósito de la frase y para la situación en que esta tiene lugar” (Ullmann, 1968: 122-123). Tanto las palabras como los gestos, es decir, tanto la comunicación verbal como la comunicación no verbal de tipo corporal, en conjunto, en una armoniosa, equilibrada y satisfactoria correlación, deciden la asimilación de los textos, principalmente de los textos hablados, pero también de los textos escritos –y los textos dibujados, los textos pintados, etc.–, en especial cuando nos referimos a los textos icónico-verbales, en donde se mezclan imágenes y palabras (Salvat, 1975; Abad y otros, 1984: 319-341; Kurt, 1995). También queda claro que la asimilación de los textos no depende solamente de esto, de la comunicación verbal y de la comunicación no verbal, porque aquí intervienen además otros factores, especialmente los factores sicológicos y sociológicos que afectan los discursos de emisores y receptores en general y en particular (Leóntiev, 1979a y 1979b; Kúlish, 1979).

Con relación a esto, creo necesario recordar que debido a la trascendencia de México en las esferas política, económica, migratoria, cultural, periodística, radiofónica, televisiva, cinematográfica, etc., muchas veces se ha comentado acerca de una “forma especial de hablar y escribir de los mexicanos”, de la misma manera que también los demás usuarios de los otros idiomas y dialectos tienen esas “formas discursivas lingüísticas especiales” o exclusivas, ya sea al nivel geográfico –geolectos– o al nivel social –sociolectos– del uso del idioma, en particular en lo referente al uso de determinadas palabras y términos, generalmente llamados “mexicanismos” (Santamaría, 1992; Lara, 1996; Ávila, 2003), que ha creado el “macrodialecto del español de México”, con sus aproximadamente diecisiete dialectos geográficos y un sinfín de dialectos sociales, profesionales y técnicos, todo lo cual establece el evidente “polimorfismo” del idioma español hablado y escrito en este país (Ruano, 2003f; Ruano, 2003g). Pero además, también en México está presente “una forma especial de plantear las cosas”, de hablar, que se llama “cantinflear”, es decir, hablar mucho y no decir nada, “hablar deshilvanadamente, disparatadamente”,[11] hablar con un “estilo mítico” (Ruano, 1992b), “Hablar sin comunicar mensaje alguno ni cubrir el punto. También puede consistir en el expresarse con frases, o palabras incoherentes, incompletas o fuera de orden [...] Historia: La palabra [cantinflear] surge para describir el particular modo de hablar del personaje Cantinflas creado por el cómico mexicano Mario Moreno Reyes quien participó en decenas de películas y obras de teatro (en el siglo XX). Este modo de hablar era utilizado por Cantinflas para intentar confundir o convencer a otros de que él tenía la razón aún cuando no necesariamente fuera ese el caso”,[12] lo que es muy común –pero no exclusivo–, por ejemplo, entre individuos con una limitada y deficiente educación e instrucción, con deficientes protocolos comunicativos-verbo-corporales, en especial en las nuevas situaciones comunicativas de globalización mundializada, y también este fenómeno lingüístico cantinflesco se puede observar en México en políticos, estadistas, administradores e impartidores de justicia, empresarios, funcionarios, ejecutivos, profesionistas, alumnos universitarios y alumnos de postgrado, etc. Creo necesario destacar que cuando hablamos de “cantinflear” y “cantinfleo”, no nos referimos a la “peladez“ y al “pelado o pelao”, que según Samuel Ramos es:

[...] un individuo que lleva su alma al descubierto, sin que nada esconda en sus más íntimos resortes [que] ostenta cínicamente ciertos impulsos elementales que otros hombres procuran disimular [y que] pertenece a una fauna social de categoría ínfima y representa el desecho humano de la gran ciudad [que] en la jerarquía económica es menos que un proletario y en la intelectual un primitivo [que] la vida le ha sido hostil por todos los lados, y su actitud ante ella es de un negro resentimiento. Es un ser de naturaleza explosiva cuyo trato es peligroso, porque estalla al roce más leve. Sus explosiones son verbales [y gestuales], y tienen como tema la afirmación de sí mismo en un lenguaje grosero y agresivo [que] ha creado un dialecto propio cuyo léxico abunda en palabras de uso corriente a las que da un sentido nuevo [y que es] un animal que se entrega a las pantomimas de ferocidad para asustar a los demás, haciéndoles creer que es más fuerte y decidido [...] (Ramos, 2001: 53-54).

Pues bien, la persona que “cantinflea al hablar” también “cantinflea con sus gestos”. No podemos hacer, de manera “natural”, una cosa sin la otra, ambas van acompañadas. Habitualmente es imposible cantinflear con palabras y no cantinflear con los gestos, porque en algún momento el cuerpo te traiciona, la cara te traiciona, las manos y los brazos te traicionan, especialmente a los ojos de las personas instruidas, por el conocimiento científico o por la experiencia de los años, en estos tipos de lenguajes. Por tal motivo, debemos evitar cantinflear. Una cosa es ajustar nuestros discursos verbales y corporales a los diferentes estilos posibles que a cada momento se nos presentan, ya sea el estilo formal, el informal, el administrativo, etc., y otra cosa es cantinflear, lo que sencillamente quiere decir, en términos llanos, que no tienes ni idea de lo que estás diciendo. Existen sectores de la sociedad donde este “lenguaje formal y oscuro” es más evidente:

[...] El lenguaje formal y oscuro probablemente sea el arma principal de autodefensa del mexicano. Usando palabras y frases [con sus respectivos gestos, por supuesto] que, aparentemente, carecen de sentido, puede proteger sus emociones, evitar el riesgo de comprometerse e incluso prodigar alabanzas sin sentirse servil. El concepto es sencillo: el lenguaje tiene vida propia, casi como si las palabras, y no las personas, se comunicaran entre sí. Incluso las pinturas prehispánicas ilustraban la conversación por medio de globos que revoloteaban en suspenso frente a los oradores. Las promesas huecas y las mentiras francas salen fácilmente, puesto que las palabras no tienen valor intrínseco propio. La franqueza o la sinceridad excesivas se consideran groseras e incluso las discusiones importantes deben ir precedidas de charlas sobre la familia o chismes políticos. El lenguaje sirve de campo neutral donde las personas pueden relacionarse sin peligro de confrontación.

En la vida pública, la independencia de las palabras es crucial, toda vez que los altos funcionarios esperan verse adulados. Los talentos atribuidos a cada Presidente –mientras está en el poder– rayan en lo ridículo. Sin embargo, no se espera que la manada de acólitos que rodea a cada jefe justifique su servilismo después de que el funcionario deje el poder; simplemente transfiere su adulación al siguiente jefe. La retórica usada por los funcionarios para discutir las cuestiones públicas es causa de más estupefacción. Cualquier político aspirante puede lanzarse a la oratoria al instante, con la intención de llenar el aire con palabras y frases bellas, en lugar de explicativas. Como el uso de un lenguaje directo implicaría un compromiso, gran parte de los discursos oficiales son conceptuales, y defienden principios y valores que la mayoría de los gobiernos ignoran en la práctica. Las plataformas electorales se construyen en torno a frases grandilocuentes sostenidas por ilusiones. Innumerables mensajes –desde pontificaciones nacionalistas de figuras históricas hasta admoniciones morales directas– se pintan en los muros, como si tuvieran la facultad de influir en el pensamiento del mexicano común y corriente.

Cuando se debe transmitir un mensaje político real, generalmente está disfrazado con una clave secreta que incluso quienes hablan español fluidamente, pero no son de México, deben luchar por descifrar [aunque la mayoría de los mexicanos nativos de este país y residentes en él, inclusive con educación superior, tampoco pueden descifrar, y los cercanos al discursante, de su mismo grupo, interpretan y decodifican de las maneras más disímiles, rayando en ciertos casos en la ridiculez, el cantinfleo, la burla y el humor negro: “lo que el presidente quiso decir...”]. Los Presidentes pueden referirse a “emisarios del pasado” o “espejos externos”. El dirigente del partido gobernante, en cierta ocasión, atacó virulentamente a “quienes desde camarillas oscuras establecen alianzas vergonzantes que el pueblo rechaza”, referencia que sólo un puñado de políticos pudo entender. (Se refería a una reunión entre políticos conservadores de la oposición y diplomáticos de Estados Unidos.) A veces, las palabras elegidas incluso pueden contradecir el significado pretendido, haciendo que los no iniciados lleguen a la conclusión equivocada. En otras ocasiones, una fuerte negación –“No hay crisis”– sirve para confirmar el reconocimiento oficial del problema. Los periódicos del país, por regla general, contribuyen poco al esclarecimiento: usualmente evitan los peligros del análisis y los reportajes a fondo, publicando interminables entrevistas, mientras que, con frecuencia, hay que descifrar las columnas políticas más pertinentes para poderlos entender.

La cautela es la norma. Cuando se invita a funcionarios mexicanos a hablar en el extranjero, por más incisivas que sean las preguntas que se les hagan, jamás conducirán a la aceptación de fracasos del sistema. Incluso los historiadores, los politólogos y los mismos sociólogos mexicanos son renuentes a ser francos en público, y algunos evitan presentarse en un podio con políticos de la oposición interesados en poner en vergüenza al régimen. Debido a los riesgos que entraña el definirse, los tratados académicos más importantes sobre México los han escrito extranjeros. Empero, todo este ritual sirve para un propósito político importante: proporciona una cortina de humo tras la cual se puede ejercer el poder real, al tiempo que se conserva la ilusión de un debate político. Y, aunque cada Presidente puede determinar el tinte ideológico de su gobierno, la inmutable retórica le presta continuidad al sistema, aunque sólo sea porque perpetúa sus mitos.

El lenguaje de la vida pública refleja, en esencia, el lenguaje que emplean los mexicanos en sus relaciones cotidianas. Es un lenguaje formal que puede ocultar infinidad de sutilezas. Algunas frases ornadas son usadas de manera inconsciente [...] Los significados se ocultan entre líneas, en pausas, énfasis o entonación, incluso en sonidos o gestos extraños [...] En estas contorsiones lingüísticas sin fin, la fascinación del mexicano por el detalle y su obsesión por los matices son satisfechos constantemente (Riding, 2002: 22-25).

El cantinfleo discursivo puede incluir también elementos de lo que en México se llama “cotorrear”, es decir “hablar con exceso y con bullicio [al estilo de los cotorros o cotorras o pericos o pericas o loros o loras, etc.]”. Existen regiones, continentes, países, grupos de usuarios de los lenguajes, esferas laborales, gabinetes político-gubernamentales-administrativos, religiones y sectas religiosas, etc., en donde el cantinfleo no solamente está ampliamente difundido, sino que sus alcances son alarmantes en el mundo moderno, desarrollado y civilizado. En inconcebible que en la actualidad en algunos países y esferas sociolingüísticas el cantinfleo funcione como prácticamente “la norma” discursiva verbo-corporal”. El discurso cantinflesco, en especial el de ciertos políticos, funcionarios públicos, partidistas, senadores, diputados, abogados y jueces, locutores, periodistas y conductores de programas televisivos y radiofónicos, líderes (?), empresarios, directivos educativos y maestros, anfitriones y maestros de ceremonias, etc., nos recuerda la fábula “El loro en la tertulia”, del escritor mexicano José Joaquín Fernández de Lizardi:

Por una casualidad,
en tertulia se reunieron
brutos y aves, y comieron
en buena paz y amistad.

Hallóse por convidado
a esta célebre función
un loro, que a la sazón
de la jaula había escapado.

Cada cual, a su manera,
dedicóse a conversar;
el loro llegó a cansar
con su charla chocarrera.

Con ademán presuntuoso
y con mucha algarabía,
dijo que todo entendía,
que era docto y talentoso.

Ya tocaba la trompeta,
ya pedía chocolate,
y con tanto disparate
el auditorio se inquieta.

Desatino garrafales
soltaba a cada momento,
y tenía en un tormento
a los otros animales.

Sin embargo, admiradores
tuvo el loro entre los brutos
que aplaudían, como frutos
de su ciencia, sus errores.

Esto más lo envanecía,
y cuando un ¡bravo! escuchaba
del asno que rebuznaba
“¡ay qué regalo!”, decía.

Muy pronto en una camorra
la reunión se convirtiera,
si por dicha no estuviera
allí la atrevida zorra.

Conoció el disgusto, astuta;
de calmar a todos trata;
–Lorito, dame la pata,
dijo, entremos en disputa.

Si es amplio, pues, tu saber,
dime, por Dios, una cosa:
¿Por qué es tu mujer golosa
y qué cosa es la mujer?

Todo se atrojó el salvaje
y dijo: –Amiga, en rigor,
la mujer es ¡A babor!
¡a estribor! ¡fuego! ¡buen viaje!

Oyendo tales dislates,
por un loco lo tomaron,
y unánimes condenaron
su charla y sus disparates.

–No, no es loco este infelice
(clama la zorra, de pronto):
habla mucho porque es tonto
y no sabe lo que dice.

¡Verdad amarga, quizá,
que oyó el loro con desprecio!
¡Ya se ve! ¿de esto, al necio
qué cuidado se le da?

A muchos necios aplico
mi fábula, ella comprende
al que habla mucho y no entiende
lo que habla, como el perico.

Y así, de la misma manera que el discurso hablado será diferente en la medida en que diferente sea la esfera comunicativa en la que se emplea la lengua o idioma, esta misma suerte le tocará a los ademanes o gestos, al lenguaje corporal:

[...] la comunicación interpersonal cara a cara es la que transmite la máxima información emocional, porque añade a la comunicación verbal (con su entonación, inflexiones de voz, sus pausas y su prosodia) el inmenso campo de estímulos de la comunicación no verbal: expresiones faciales, miradas, gestos, olores, etc. Las mediaciones técnicas de la comunicación reducen siempre tal riqueza de mensajes y de matices. La videoconferencia transmite menos información que la relación cara a cara. El teléfono menos y el correo electrónico menos todavía.

El teléfono entronizó a la voz como principal medio de comunicación humana, en detrimento de la imagen, de la tactilidad o del olor [...] La sociedad telefónica ha sido, pues, una sociedad vococéntrica –centrada en la voz–, que recorría el tejido social velozmente, densamente y en todas las direcciones.

En esta sociedad telepolifónica la voz reemplazaba a la presencia visual, a la apariencia física y a los modales gestuales en la vida social. Para compensar la mutilación sensorial y la frialdad de este único canal comunicativo, los diseñadores se esmeraron en sofisticar la forma y aspecto de los aparatos telefónicos, dotándolos de mayor personalidad, elegancia y colores más cálidos. El arcaico aparato negro, uniforme e impersonal fue sustituido con ventaja por seductores gadgets [mecanismos, chatarras], estilizados, elegantes, barrocos, golosos y hasta eróticos. El timbre ya no era un timbre, sino un suave “bip-bip”. Y el aparato un compañero cálido que compensaba la ausencia física del ser humano con el que se hablaba, pero al que no se podía ver ni tocar. Una cosa iba por la otra [...][13]

Los gestos son complementos de la palabra y, como ya sabemos, en ocasiones son sustitutos de ella. Son los movimientos que a propósito realizamos por alguna parte del cuerpo, ya sea la cabeza, los hombros, los brazos o las manos, para reforzar o demostrar lo que decimos. Si la palabra ha de ser dicha con naturalidad y espontaneidad, el gesto debe ser entonces necesaria e involuntariamente espontáneo, sin sujeción a normas objetivizables. Dar normas sobre el gesto equivaldría a propugnar la afectación, que podrá estar justificada en el actor de teatro, de televisión, de cine, en los modelos, edecanes, vendedores, etc., pero nunca en la persona que quiera expresarse con naturalidad. El ademán, el gesto, está animado sobre todo por el mundo afectivo del que habla y es su mejor expresión. El gesto puede llegar a donde la palabra no llega y puede expresar con fidelidad estados de ánimo que la palabra a veces no puede reflejar. La ausencia de normas concretas que regulen de un modo adecuado los gestos, se debe a la imposibilidad de una normativa, que si existiera atentaría contra la espontaneidad y la naturalidad que son uno de los atractivos y también exigencias de una correcta expresión oral. El gesto es una expresión personalísima, un desahogo en cierto modo íntimo y cada uno usa el que se adecua a su peculiar modo de ser. La función social de los gestos puede ser de dos tipos: 1. Función de afiliación, es decir los gestos contribuyen a la expresión del afecto, que puede ser positivo o negativo. Así por ejemplo, un contacto ocular más frecuente y prolongado puede ser entendido como una postura abierta hacia el otro o los otros; mientras que mantener la distancia física o permanecer cruzado de brazos, etc., puede ser indicativo de un mayor distanciamiento, y 2. Función de control, es decir que a través de los movimientos corporales se ejerce influencia sobre los demás con el objetivo de modificar su conducta y cambiar sus criterios, ya sea para bien o para mal, y un ejemplo de esto son los llamados gestos batuta, es decir aquellos gestos que hacemos con brazos y manos para apoyar, precisar, reforzar nuestra comunicación. En este sentido del control, se comunica estatus, poder y dominio. Así, por ejemplo, la mirada es una de las conductas más importantes a la hora de diferenciar a las personas con un estatus alto, dominantes y poderosas. Así, las personas con menos poder suelen mirar más a las personas más poderosas, y viceversa (Ramos, 1988; Wiemann y Giles, 1990; Musitu y Bueno, 1990; Pease, 2002). A grandes rasgos existen los gestos convencionales y los gestos descriptivos –o gestos batuta–. También se habla de los gestos-manera de decir y gestos-manera de hacer o gestos-acción, en el sentido de que existen gestos que “dicen” algo concreto, que queda claro lo que hay que hacer, como vete, ven, agáchate, sube, baja, date la vuelta, etc., y de que existen gestos que nos “dicen” cómo se hace una cosa, la forma de hacer una cosa, como por ejemplo, encender un cigarro, encender un tabaco o puro –lo que tiene su técnica, por supuesto, y variados estilos de liado o enrollado, consumo, babeado, mascado, encendido, aspirado, escupida y apagado, con sus significados particulares (Ruano, 2003h; Bergès, 1968)–, cómo arrancar los granos tiernos de café de la planta, cómo tomar el té o el café o el tequila, cómo utilizar los cubiertos, cómo pasarse la servilleta por la boca y las manos, cómo realizar determinados ejercicios fisioterapéuticos y religiosos o socioconfesionales, cómo batir una mezcla para cocinar u hornear, etc. (Bergès, 1968).

Inclusive, existen reflexiones muy interesantes en torno al “gesto de amar”, que tocan desde el sensacionalismo hasta la mojigatería. Aquí apuntaremos, no sin cierta tristeza, que por desgracia un gesto tan humano, tan maravilloso, como es el gesto de amar, ya es bastante difícil verlo en muchas comunidades sociales dado que este gesto ha sido desplazado, por lo menos en la “cultura occidental”, por presión social, al mundo de lo privado, de lo reservado, de lo tabuizado,[14] tal vez por una cierta influencia de la sexualización de los códigos que se produce a partir de la gazmoñería victoriana. Lo más penoso en este caso es que, es verdad, en nuestra cultura occidental y, en este caso, latina, hay que refrenar muchos sentimientos sinceros y camaraderiles para evitar que “la sociedad” confunda el gesto de amar con el gesto sexual.

En otro orden de cosas, debido a que a todo ciudadano le debe interesar su forma discursiva oral y su forma discursiva corporal, sus gestos en sociedad, según sea el grupo social en el que se encuentra, grupo de amistades, grupo familiar, grupo de trabajo, etc., creemos conveniente aquí, entonces, hablar un poco acerca de los tipos de discursos orales, para así tener una idea de las variantes gestuales según sea el caso.

Los discursos orales pueden ser:

1. De ocasión social. Se pronuncian, por ejemplo, en inauguraciones y ceremonias.

2. Forense. Se emiten en un foro. Un espacio de discusión de asuntos público, como las Cámaras, o de casos judiciales, como los tribunales.

3. Didáctico. Se incluyen el de la cátedra y la conferencia.

4. Deliberativo. Implican la participación de varios sujetos para discutir sobre un asunto determinado. El panel y el debate son sus formas comunes.

5. Político.

Cualquier esquema actual de un discurso puede llevar el siguiente orden:

1. Hacer un buen principio, exordio o introducción.

2. Desarrollar el argumento en forma lógica y considerando el ambiente y las circunstancias.

3. Lograr una conclusión eficaz.

Los discursos orales también se clasifican en:

1. Leído.

2. Memorizado.

3. Improvisado.

4. Discurso ex-témpore. Es un procedimiento combinado, pues se lee y se improvisa. Las “clases” que imparte habitualmente el profesor son ejemplos de este tipo de discurso.

La finalidad de un discurso radica en convencer a los oyentes de nuestros propios puntos de vista. Es importantísimo para el orador conocer las características del público al que se está dirigiendo, sus intereses, aspiraciones generales, ya que de esta manera podrá usar en su exposición oral las palabras o ideas que llamen la atención de la gente y así podrá introducir más fácilmente sus planteamientos en la mente de las personas. Con bastante frecuencia vemos que el fracaso de muchos oradores –inclusive con todas las buenas intenciones y un gran deseo de cooperación en muchas causas y funciones– radica en que parece que olvidan que también en el discurso, oral o corporal, hay que establecer las diferencias entre lo personal, lo biográfico, lo doméstico o familiar y lo político, los medios masivos y las instituciones en general. No podemos comportarnos de la misma manera en el hogar y en el trabajo, en el club y en el gabinete gubernamental, en nuestro país –con sus folclores y tradiciones– o en un país extranjero –con sus folclores y tradiciones– que desconocemos. ¡Todo tiene su chiste!, como se dice en México.

Uno de los grandes problemas de hablar en público es el miedo, la inseguridad. ¿Cuántos de nosotros no hemos padecido los síntomas de este singular mal? ¿Por qué después de haber preparado con minuciosidad nuestro discurso, de haber estudiado y estructurado las frases e ideas que pensamos expresar, nos presentamos ante los demás o subimos al estrado y repentinamente nos empiezan a temblar las piernas, a sudar las manos, una sensación fría nos recorre la espalda y nuestra garganta se resiste a emitir sonido alguno y nuestro cuerpo comienza a lanzar los gestos más desatinados? Sentimos que pensamientos, palabras y gestos pertinentes huyen de nosotros dejándonos abandonados ante el inclemente auditorio. Incluso varios grandes oradores nunca lograron librarse del temor inicial a enfrentarse al público, pero la clave de su éxito residió en que siempre se hicieron del valor suficiente para superar esta etapa y hacer de la exposición oral un placentero deleite propio y ajeno.[15]

Existen cientos de textos que tratan la relación de los gestos con el acto discursivo oral. Algunos de estos textos son célebres y muy educativos, como éste de Shakespeare, en Hamlet, Príncipe de Dinamarca, Acto Tercero, Escena II, que convendría leer y aprender a muchos funcionarios, directivos y hasta docentes de nuestras sociedades; pero en especial a los políticos y hombres de Estado de nuestra América:

 
 
Entra Hamlet, con algunos cómicos.

Hamlet. —Te ruego que recites el pasaje tal como lo he declamado yo, con soltura y naturalidad, pues si lo haces a voz en grito, como acostumbran muchos de vuestros actores, valdría más que diera mis versos a que los voceara el pregonero. Guárdate también de aserrar demasiado el aire, así, con la mano. Moderación en todo, pues hasta en medio del mismo torrente, tempestad y aun podría decir torbellino de tu pasión, debes tener y mostrar aquella templanza que hace suave y elegante la expresión. ¡Oh!, me hiere el alma oír a un robusto jayán [persona alta y fuerte] con su enorme peluca desgarrar una pasión hasta convertirla en jirones y verdaderos guiñapos, hendiendo los oídos de los «mosqueteros», que, por lo general, son incapaces de apreciar otra cosa que incomprensibles pantomimas y barullo. De buena gana mandaría azotar a ese energúmeno por exagerar el tipo de Termagante. ¡Esto es ser más herodista que Herodes! ¡Evítalo tú, por favor!

Cómico 1. —Lo prometo a Vuestra Alteza.

Hamlet. —No seas tampoco demasiado tímido; en esto tu propia discreción debe guiarte. Que la acción responda a la palabra y la palabra a la acción, poniendo un especial cuidado en no traspasar los límites de la sencillez de la Naturaleza, porque todo lo que a ella se opone se aparta igualmente del propio fin del arte dramático, cuyo objeto, tanto en su origen como en los tiempos que corren, ha sido y es presentar, por decirlo así, un espejo a la Humanidad; mostrar a la virtud sus propios rasgos, al vicio su verdadera imagen y a cada edad y generación su fisonomía y sello característico. De donde resulta que si se recarga la expresión o si esta languidece, por más que ello haga reír a los ignorantes, no podrá menos de disgustar a los discretos, cuyo dictamen, aunque se trate de un solo hombre, debe pesar más en vuestra estima que el de todo un público compuesto de los otros. ¡Oh!, cómicos hay a quienes he visto representar y a los que he oído elogiar, y en alto grado, que, por no decirlo en malos términos, no teniendo ni acento ni traza de cristianos, de gentiles, ni tan siquiera de hombres, se pavoneaban y vociferaban de tal modo, que llegué a pensar si proponiéndose algún mal artífice de la Naturaleza formar tal casta de hombres, le resultaron unos engendros: ¡tan abominablemente imitaban la Humanidad!

Cómico 1. —Creo que en nuestra compañía se ha corregido bastante ese defecto.

Hamlet. —¡Oh, corregidlo del todo! Y no permitáis que los que hacen de graciosos ejecuten más de lo que les esté indicado, porque algunos de ellos empiezan a dar risotadas para hacer reír a unos cuantos espectadores imbéciles, aun cuando en aquel preciso momento algún punto esencial de la pieza reclame la atención. Esto es indigno, y revela en los insensatos que lo practican la más estúpida pretensión.

Flora Davis, reconocida investigadora de la conducta corporal, dice:

[...] en formas mínimas, el cuerpo del hombre baila continuamente al compás de su discurso. Cada vez que una persona habla, los movimientos de sus manos y sus dedos, los cabeceos, los parpadeos, todos los movimientos del cuerpo coinciden con ese compás [...] este ritmo se altera cuando hay algunas enfermedades o trastornos cerebrales. Los esquizofrénicos, los niños autistas, las personas afectadas por el mal de Parkinson [coreas: agudas, como la corea de Sydenham o mal o baile de San Vito, y crónicas, como la corea de Huntington[16]], epilepsia leve o afasia y los tartamudos, están fuera de sincronía consigo mismos. La mano izquierda puede seguir el ritmo del discurso, mientras que la derecha está completamente desfasada. El resultado [...] es una fugaz impresión de torpeza, una sensación de que algo no funciona en la forma en que se mueve el individuo (Davis, 1995: 133).

En otro texto, Cómo hablar correctamente en público, de Gastón Fernández de la Torriente, se expone lo siguiente:

[...] los gestos, además de su utilidad para reforzar y clarificar las ideas, son muy valiosos también en cuanto ayudan a mantener la atención de los oyentes. Del mismo modo en que nos fijamos más en un orador que se desplaza de uno a otro punto, que en otro que se mantiene fijo en el mismo lugar, también escucharemos con mayor atención al orador que efectúa los ademanes apropiados. A menos que pueda compensar y suplir de alguna manera la falta de gestos, el orador no conseguirá, si no los usa, más que una respuesta apática de los oyentes.

Algunos criterios, como los siguientes, nos podrán servir para determinar el grado de su eficacia:

Sinceridad: Concordancia entre lo que se siente y lo que se revela a través del gesto o la mímica.

Sincronismo: Cuando las palabras expresen duda será el momento preciso en que deba aparecer un rictus dubitativo en el rostro del emisor.

Exactitud: No bastará solamente apuntar un gesto ni abandonarlo después de haberlo comenzado.

Diversidad: Decían los antiguos que “las cosas dos veces repetidas agradan”. Sin embargo, más de dos veces pueden desagradar. Pero si hay que hacerlo, se deben usar gestos variados y espaciarlos suficientemente, porque la repetición frecuente de un gesto, acaba por importunar.

Sencillez: Preséntese uno tal cual es, sin ademanes afectados, ni gestos preciosistas, ni mímicas demasiado estudiadas. Evítense a toda costa las falsas sonrisas, los ojos deliberadamente entornados, los movimientos pedantescos o las admiraciones suspiradas, que se apartan de la naturalidad.

[...] El mejor [gesto] es el que acierta a exteriorizar con el cuerpo o con algún miembro del cuerpo, sobre todo brazos y manos, lo que desea expresar el que está hablando y cuando no pueda expresarlo con sólo la ayuda de la palabra, porque si ésta bastase el gesto sobraría. Otra cosa sería la gesticulación, que es un movimiento anárquico e incontrolado del propio cuerpo, un movimiento artificioso e inexpresivo (por exceso o defecto) o que no expresa lo que pretende el que la realiza.

Los gestos de la mano, que embarazan a tantos neófitos –y a buen número de los que no lo son– se hacen casi siempre acompañados del brazo. Las manos, insistimos, constituyen un pequeño problema, sobre todo para los que no están acostumbrados a pronunciarse en público. Al principio de la disertación o discurso no se sabe qué hacer con ellas y es como si constituyeran un verdadero estorbo. A medida que se avanza, si el que habla va sintiendo cuanto dice y lo hace con emoción, necesita acompañar sus palabras con el gesto de las manos y de los brazos.

Algunas de las reglas para su empleo adecuado son las siguientes:

1. En los primeros momentos debe tener de algún modo ocupadas las manos, bien sea discretamente sujetas a la mesa, tribuna, atril o barra del micrófono; o sujetando unas cuartillas, siempre que ello no provoque movimientos anárquicos que denoten el nerviosismo del que habla.

2. Si el tema no requiere que sea expuesto de modo expresivo, su postura correcta será mantener las manos quietas.

3. Debe evitarse poner una mano en el bolsillo [bolsas], pero es a todas luces incorrecto poner las dos. [En el caso de México, D. F., o en cualquier otra área en donde hay mucho frío, es bastante común ver que los oradores llevan sus manos a los bolsillos o las oradoras las guardan bajo los chales o rebozos, lo que es comprensible y, en tal caso, yo lo considero algo normal. Aquí podríamos decir que lo indicado es usar los guantes, pero veamos a nuestro alrededor, inclusive en situaciones de frío bastante fuerte, quién usa habitualmente los guantes en el D. F. Por otro lado, los oradores, los maestros, los expositores, etc., que usan tiza, gis o clarión, generalmente no pueden tener guantes puestos en esos momentos, por lo que luego de usar la tiza, si hace frío, tienden a proteger las manos metiéndolas en los bolsillos o bolsas de los abrigos, de los pantalones, de los sacos, etc., lo que es algo totalmente normal. ¿No es una tontería criticar lo que es normal y lógico?]

4. En estos gestos, como en los demás, ha de actuarse con naturalidad, pero sin excesiva familiaridad.

[Es bastante común entre los hablantes la presencia de los] gestos convencionales [que] son aquellos movimientos básicos de las manos y los brazos que, gracias a la rutina de la costumbre, han llegado a constituir una especie de lenguaje por signos de carácter universal [tales como:]

1. Señalar, indicar. Cuando el orador quiere llamar la atención sobre una idea u objeto, apunta hacia él con el índice de la mano derecha, o de la izquierda.

2. Dar o recibir. Tanto para una acción como para la otra, el orador extiende la mano con la palma hacia arriba. Se usa con frecuencia este mismo gesto cuando el emisor quiere presentar una idea nueva, o cuando pide ayuda al auditorio para la idea que expone.

3. Rehusar, rechazar. Con un movimiento oscilante de la mano con la palma hacia el público, se expresa generalmente la desaprobación de una idea.

4. Apretados los puños. Expresa la intensidad de un sentimiento, como ira o firme determinación.

5. Precaución. De la misma manera que cuando quiere calmarse la excitación de una persona se apoya la mano en su hombro o se palmotea suavemente su espalda, el orador emplea un movimiento parecido de la mano, como si se apoyara en una espalda imaginaria, para advertir a los oyentes del peligro que encierra perder la ecuanimidad.

6. División. Cuando se pretende indicar la separación neta y clara de los hechos o las ideas en varios grupos, el orador se sirve del gesto de acercar y separar las palmas de las manos ante sí, manteniéndolas paralelas.

[Por otro lado, los] gestos descriptivos [aparecen cuando] se trata de movimientos de las manos y brazos, menos tradicionales y más individualizados, con los cuales se pretende describir o imitar directamente la idea o concepto que se quiere comunicar. Algunos ejemplos nos servirán para ilustrar este tópico:

1. Con el movimiento de la mano y el brazo el orador puede ofrecer una idea del tamaño, la forma y hasta el funcionamiento del aparato.

2. Blandiendo el brazo al aire puede mostrarse el vigor con que fue hecha una agresión mediante los puños.

3. La baja estatura de una persona, animal o cosa, manteniendo la mano paralela al suelo a la altura que alcanzaría la cabeza de la misma.

4. La velocidad de un automóvil, por medio del rápido movimiento del brazo por delante de la cara de los interlocutores.

5. Los detalles de un movimiento complicado, con la repetición del mismo movimiento.

[En cuanto al] movimiento de la cabeza y los hombros [hay que destacar que] el gesto de encogerse de hombros y negar o asentir con la cabeza tiene, en el arte de dirigirse al público, el mismo significado que se le atribuye en una conversación ordinaria. Se usa también para clarificar una idea o para dar mayor énfasis a la expresión.

Estas actividades del cuerpo tampoco pueden planearse o ejecutarse de modo totalmente consciente o controlado. Para que no parezcan artificiales y forzadas han de nacer del deseo interior de lograr una comunicación más eficaz. De otro modo, causarán un perjuicio en lugar de mejorar el mensaje del orador.

[Por su lado, los] gestos faciales [desempeñan también otro importante papel en la comunicación discursiva oral, al punto tal que] los psicólogos han venido interesándose, desde hace mucho, en el estudio de la importancia de la expresión del rostro para la comunicación de ideas y sentimientos. Sin embargo, por propia experiencia personal podemos afirmar que todas estas expresiones hablan, a menudo, con una mayor elocuencia que las palabras.

La expresión facial, igual que los demás gestos, ha de ser siempre natural y espontánea, de modo que pueda revelar una convicción sincera y un sentimiento profundo.

En ocasiones, el orador, para hacer más vívida una anécdota o una historia, se sirve del recurso de hablar y actuar como si se tratara de la persona a quien se está refiriendo. En este proceso de imitación, es posible que combine gestos y expresiones faciales para personificar el objeto de su narración. Es aconsejable, sin embargo, que se haga un uso prudente de este recurso, ya que una representación dramática en exceso puede ir en perjuicio de la idea que se trata de comunicar [al respecto, especialmente en el discurso didáctico, en cualquiera de sus estilos y niveles, incluyendo postgrado –cursos, diplomados, maestrías o doctorados–, yo sí lo recomiendo para México y, en general, para América Latina; no lo recomiendo para Cuba, cuestión que explico más abiertamente en mi libro Cómo trabajar con los estudiantes universitarios de ciencias sociales. Apuntes para profesores y educandos: http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/como-trabajar-con-los-estudiantes/19j6x763f3uf8/21 y http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/como-trabajar-con-los-estudiantes/19j6x763f3uf8/20 ].

Los manuales de urbanidad y buenas maneras siempre consideran la función y particularidades de los gestos en la comunicación. Al respecto nos dice Arantxa García de Castro (2002: 74-75):

[...] no podemos olvidar que las buenas maneras también se demuestran a través de los gestos, que asimismo evidencian la educación que cada uno de nosotros ha recibido. A través de los gestos podemos conocer la manera de ser de las personas, sus sentimientos, su disposición para llevar a cabo una acción [...]

No es que existan reglas de buena educación que prohíban la gesticulación, pero no resulta agradable estar cara a cara con una persona que no deja de arquear las cejas, que mueve los ojos como si se fueran a salir de las cuencas oculares o que se toca el labio inferior con los dedos, por poner algunos de los ejemplos posibles. La primera de las sensaciones que esa persona puede transmitir es nerviosismo y desconcierto. Por un lado, su receptor tratará de seguir sus movimientos con la esperanza de llegar a descifrar cuál es su significado; por otro, no acertará a encontrar la tranquilidad.

Hay personas que se caracterizan por la gesticulación excesiva, por su constante actitud histriónica. Para ellas el vocabulario se queda corto y cuando hablan, y hasta cuando callan, gesticulan, como un modo de apoyar sus opiniones. No todos esos gestos complementan lo que podemos decir con palabras. Existe todo un lenguaje no verbal que, en lugar de servir de apoyo, dificulta la comunicación.

Pero no sólo se peca de histrionismo, también existen lo que podemos llamar personas estáticas, las que no mueven un ápice ningún músculo de su cuerpo, de su rostro o sus manos cuando conversan. Este extremo tampoco es positivo, pues normalmente se trata de personas que tienen una doble cara, que no se muestran como son ni se abren al exterior.

En definitiva, los gestos dicen mucho de los seres humanos y orientan sobre el modo de proceder.

Y Carreño (1968: 219) dice:

Los movimientos del cuerpo deben identificarse de tal modo con la naturaleza de las ideas, y con la energía de la expresión, que formen un todo con las palabras, y no se hagan jamás notables por sí solos. Una persona que al hablar mantuviese el cuerpo enteramente inmóvil, comunicaría cierta insipidez aun a la conversación más interesante; pero aquella que lo moviese demasiado, haciéndolo girar fuera de la órbita de los pensamientos, oscurecería sus propios raciocinios y fatigaría la atención de sus oyentes.

Por lo que hace a las manos, éstas desempeñan, especialmente la derecha, un papel importantísimo en la conversación. Sus movimientos deben también formar un todo con las palabras; pero como son movimientos más notables que los del resto del cuerpo, necesitan ser cuidadosamente estudiados, a fin de que den fuerza y energía a la expresión, lejos de contrariar o debilitar su efecto.

Ambas manos deben tomar parte en la acción; pero si la izquierda puede muchas veces mantenerse inmóvil, especialmente en una conversación llana y sencilla, no sucede así con la derecha, la cual debe acompañar la enunciación de casi todas las ideas. Y téngase presente, que de todos los movimientos, los de las manos son los que menos pueden exagerarse sin dar una muestra de poca cultura, y sin comunicar a toda la persona un aire tosco y enfadoso (1968: 219).

El orador también condiciona sus gestos, su movimiento corporal, sus parámetros de expresividad discursiva, tanto oral como corporalmente, en dependencia del género discursivo que vaya a desarrollar o en el que esté participando. Así como las sociedades tienen sus normas de comportamiento, sus manuales que registran los comportamientos esperados por el grupo, sus leyes, los grupos especializados, en los que se producen los discursos especializados, tienen sus normas que dictan el posible comportamiento a seguir. En este sentido creemos necesario considerar especialmente el comportamiento corporal de los individuos en los cuerpos colegiados:

El hombre de buena educación, cuando se encuentra en una asamblea cualquiera, no sólo tributa al cuerpo [al grupo] y a cada uno de sus miembros [los individuos en particular] aquellos homenajes que están prescritos por sus particulares estatutos y por las reglas generales de la etiqueta parlamentaria, sino que cuida de no olvidar jamás en aquéllos sus deberes puramente sociales, guardando a sus colegas todos los miramientos y atenciones de que la urbanidad no nos revela en ninguna situación de la vida.

Nada hay que exponga más al hombre a perder la tranquilidad de su ámbito, y junto con aquélla la cultura y delicadeza de sus modales, que la contradicción que experimenta en sus opiniones cuando se empeña en hacerlas triunfar, y cuando sabe que debe someterlas a la decisión de una mayoría, que al fin ha de resolver sin necesidad de convencerle.

Desde que en tales casos el hombre llega a perder su serenidad, ya no sólo se ve arrastrado a faltar a sus colegas y a las debidas consideraciones, sino que decendiendo al terreno de las personalidades, irrita los ánimos de los mismos a quienes le importa persuadir, y hace por tanto más difícil el triunfo de su propia causa (Carreño, 1968: 180-181).

Pero, para esto, hay que conocer los géneros discursivos y, de ahí, podremos considerar entonces las variantes participativas y los matices que éstas podrán presentar. Entre las formas discursivas especializadas más comunes están:

1. Conferencia. La conferencia, la disertación y el discurso se caracterizan porque tienen cuatro propósitos generales:

A. Entretener.

B. Informar.

C. Convencer.

D. Persuadir.

El hecho de que generalmente prevalezca un propósito especial, no quiere decir que se tengan que descuidar los demás.

La conferencia es un medio de expresión oral que se caracteriza por la unilateralidad de la comunicación, puesto que de una parte hay un sujeto que habla y de la otra varios sujetos que escuchan. En este caso el propósito que se persigue es siempre aumentar los conocimientos o la comprensión del auditorio hacia un área determinada del saber. Éste es un género que proporciona al orador la ocasión de ser brillante, de seducir, de cautivar al auditorio, sobre todo si el tema desarrollado no es árido. Puede y a veces es necesario leerse. No debe exceder una hora de duración, a menos que el conferenciante posea un talento excepcional y que el tema tenga además una relevancia singular. Aquí se toma en cuenta con mucho cuidado las condiciones físicas del local, la disposición del auditorio y el atuendo, que será según sea espacio abierto o cerrado.

2. Convenciones, coloquios o asambleas. Son un medio de trabajo que reúnen con los motivos más diversos a personas vinculadas por un propósito común, para llegar mediante una exposición democrática de ideas y criterios a conclusiones determinadas en torno a un problema de importancia capital. Estas reuniones, ya se trate de encuentros a nivel nacional o internacional, pueden tener objetivos políticos, académicos, sociales, económicos, culturales o profesionales y comprenden generalmente un número considerable de participantes, por lo que su organización y desarrollo deben responder al empleo de técnicas adecuadas que garanticen su éxito. Aquí aparecen puntos relevantes como:

A. Papel del director de la convención.

B. Papel del organizador de la convención.

C. Papel del comité de planeación.

D. Agenda, programa de discusiones y oradores.

E. Normas a observar por participantes o delegados.

F. Reglas parlamentarias. Constituyen un acuerdo tácito de todas las naciones civilizadas para conducir los debates por senderos de comprensión, cultura, serenidad y pericia. Estas reglas aseguran el libre ejercicio de los derechos democráticos que son esenciales en estos eventos, por cuanto permiten la defensa de las minorías y garantizan las conquistas de las mayorías, en aras del bien común. Los debates que surgen de estos eventos se canalizan a través de mociones que siguen un orden establecido de obligatoria observancia para todos los participantes, tales como las que en forma sucinta aparecen a continuación:

· Moción principal: Siempre se puede debatir, enmendar, objetar y aprobar por mayoría ordinaria, es decir, sin que se requiera la aprobación de las dos terceras partes o la unanimidad de los votantes.

· Enmienda a la moción principal: Antes de que sea llevada a votación, puede presentarse una enmienda para ampliar, disminuir o cambiar la forma de la primera. Si la enmienda es secundada, se discutirá y votará antes que la moción principal. Aprobada la enmienda, se continuará discutiendo la moción principal y ésta se votará conjuntamente con la enmienda que se le ha hecho.

· Cuestión previa: Plantear o pedir una cuestión previa equivale a presentar una moción que, de aprobarse por dos terceras partes, suspende todo debate y provoca que se traiga a discusión la moción original. Si triunfa la cuestión previa planteada, cesan todas las discusiones. Si es derrotada, los trabajados de la asamblea o convención prosiguen su curso con toda normalidad, como si no se hubiera planteado ninguna cuestión previa.

· Cuestión de orden: Cuando en el debate o en los trabajos de asamblea se introducen desorden, se usan expresiones impropias o se violan las reglas parlamentarias, el presidente está en la obligación de imponer orden. Si no lo hace, cualquier delegado o asambleísta puede plantear lo que se llama una cuestión de orden, que no necesita ser secundada ni puede ser debatida. Tan pronto como esta cuestión se plantea el presidente suspende todas las discusiones y pide al proponente que explique en qué consiste. Si el presidente entendiese que es razonable, la declara con lugar; si tuviera duda acerca de su procedencia, pide a la asamblea que se resuelva mediante votación.

· Retiro de moción: El proponente de una moción puede retirarla antes de que sea puesta a votación, siempre que nadie y sobre todo los que la hayan secundado, se opongan. La fórmula es que como cuestión de cortesía, el que pretenda retirar la moción pida permiso para ello a los que la han secundado. Si hay objeción se presenta otra moción pidiendo el retiro de la anterior; es secundada y llevada a votación. Si se aprueba que se retire la moción, la asamblea sigue su curso como si no se hubiera presentado ninguna.

· División de moción: Puede ocurrir, y con frecuencia sucede, que una moción contenga dos o más proposiciones, en cuyo caso puede resultar útil que se divida para discutirlas separadamente. A ello se encamina la moción para dividir una moción principal. En este caso, necesita ser secundada; puede discutirse y también es susceptible de ser enmendada. De ser aprobada, las proposiciones serán discutidas siguiendo el orden en que originalmente haya sido presentada la moción que las incluía.

· Moción para objetar: Cuando un asambleísta o el mismo presidente entiende que una moción presentada es objetable, puede presentar inmediatamente una moción impugnándola, bien entendido que nunca podrá hacerlo en otro momento posterior. Esta moción no necesita ser secundada ni puede discutirse. Se votará sencillamente si la moción principal va a discutirse o no. Si se vota afirmativamente, se elimina la objeción; el triunfo de la negativa hace que se declare con lugar la objeción.

· Moción de pase a comisión: Las comisiones facilitan la labor de los cuerpos deliberativos, porque las mismas tienen generalmente la encomienda de estudiar y proponer soluciones para determinados asuntos que requieren de conocimientos especializados. Con frecuencia ocurre que al discutirse una moción principal, una enmienda, una enmienda de la enmienda, o una moción proponiendo que el asunto se posponga indefinidamente, se proponga que el asunto en discusión pase a una comisión permanente o una que pueda nombrarse con ese propósito exclusivo. Esta moción necesita ser secundada, puede enmendarse y discutirse. Si es aprobada, termina la discusión del asunto y el presidente instruye a la comisión para el pase del asunto. En todo caso, la asamblea o convención determinará cuándo deberá rendir su informe la comisión.

· Cuestión de privilegio: Se plantea una cuestión de privilegio cuando se produce una situación que puede afectar la eficiencia o dignidad de una organización o lesionar la dignidad de sus componentes. Ocurre generalmente cuando al calor de una exposición o discurso, un delegado lanza injurias sobre otro o ataca en forma insultante a la institución a que algún asambleísta pertenezca. Cuando se plantea una cuestión de esta naturaleza, el presidente suspende la discusión y solicita al proponente que explique su moción de privilegio. Se puede plantear en cualquier momento y no necesita ser secundada.

3. Debate. Su función es la de poner en discusión, ante el público, a dos o más expertos que, bajo la guía de un moderador sostienen tesis que chocan entre sí, sobre un tema conocido por el auditorio. En todo debate existe un ponente que presenta la tesis y trata de defenderla a toda costa contra todo y contra todos. Por otro lado, la parte contraria, partidaria de la tesis opuesta, combate la de su oponente con todas las armas a su alcance.

4. Discurso. Es el género más acabado de la comunicación oral. Es importante por su duración, por la ocasión y por el tema. Ejerce una especial influencia sobre las decisiones del auditorio. Se ha querido ver la diferencia entre el discurso y la conferencia en que ésta, generalmente, es leída y el discurso puede ser leído, o memorizado, o improvisado, o extémpore –entre el leído y el improvisado–. Para prepararse se siguen los siguientes pasos:

A. Elección del tema.

B. Acopio de materiales.

C. Construcción del guión.

D. Práctica en alta voz.

5. Disertación. La disertación, según Federico Carlos Sainz de Robles, es una obra o discurso que tiene por objeto el examen de una cuestión especial o la discusión de un punto particular de una materia muy vasta. En esto difiere la disertación del tratado, que abarca el estudio de toda la materia. El fondo, en esta clase de obras, es más importante que la forma. “El estilo de la disertación –según Diderot– ha de ser sencillo, claro, cálido, y no perderse jamás en las ampulosidades de la elocuencia.”

6. Discusión formativa. Es aquella en la que los participantes intercambian información e ideas con el fin de aumentar su conocimiento y comprensión de un tema. Sus características son:

A. La estructura de este tipo de comunicación no es excesivamente rígida.

B. La reunión se inicia con la exposición de un experto de reconocida fama, que a través de su charla o conferencia presenta el tema.

C. Los participantes dedican la mayor parte del tiempo a un intercambio formal de hechos e ideas, pues en realidad tratan de aprender unos de otros.

D. La reunión sirve básicamente para reunir información y acumular datos.

7. Foro. Reunión para discutir asuntos de interés actual ante un auditorio que a veces interviene, asimismo, en la discusión. Algunos especialistas dicen que el foro es en realidad un panel, pero en el que interviene el público comentando las ideas expuestas de manera informal.

8. Mesa de trabajo. Se propone ofrecer al auditorio una panorámica exhaustiva de los puntos de vista de los expertos sobre un determinado tema, distinguiéndose de la discusión formativa, en la cual la reunión se desarrolla y cierra en una sola sesión, en tanto que las mesas de trabajo pueden durar varios días. Sus características son las siguientes:

A. Informalidad, que debe entenderse como una presentación libre en la que hay un intercambio ordenado de ideas.

B. Se emplean tres o cuatro participantes, además del moderador.

C. Los participantes tendrán vastos conocimientos sobre el tema, aunque en ese conocimiento se advertirá la existencia de diversos grados.

D. El moderador deberá tener la capacidad de abstraer ideas, de organizar la discusión, de hacer presentación y de resumir las ideas y conceptos presentados.

E. El tema puede centrarse alrededor de una persona o de un problema.

9. Informe oral. Es una comunicación destinada a presentar, de manera clara y pormenorizada, el resumen de hechos o actividades pasadas o presentes, y en algún caso de hechos previsibles partiendo de datos ya comprobados.

10. Mesa redonda. Grupo de personas versadas en determinada materia, que se reúnen para confrontar sus opiniones al respecto sin diferencia de jerarquía ante los participantes.

11. Panel. Se emplea cuando el grupo es muy grande y se dificulta organizar el intercambio de ideas y experiencias para tomar una decisión, o cuando los miembros que lo forman carecen de la información suficiente para establecer una comunicación provechosa.

Se construye y desarrolla de la siguiente manera:

A. Se selecciona cuatro o cinco o más personas, con completo conocimiento del tema, para que puedan discutirlo en beneficio del público restante.

B. La selección se hace en función de la capacidad de cada uno de los miembros del panel, para exponer los hechos en una discusión inteligente, o de que, entre todos, representan los puntos de vista que sustentan los miembros del grupo y pueden, en consecuencia, actuar como portavoces de aquéllos.

C. Las personas seleccionadas se colocan generalmente en un estrado o escenario, en forma tal que el resto de los asistentes puedan verlos y oírlos sin dificultad.

D. Los seleccionados desarrollan un intercambio recíproco de ideas y puntos de vista, formulándose preguntas entre sí, como si se tratara de una reunión formativa o de toma de decisiones.

E. Los individuos seleccionados no se limitan a hablar ante un público, sino que lo hacen para un público.

Algunos especialistas plantean que cuando en el panel participa el público, comentando las ideas expuestas de manera informal, entonces el panel se transforma en foro.

12. Ponencia. Es una exposición personal, oral, alrededor de un problema. Incluye la referencia al problema y argumentos que validan propuestas de solución. Comunicación o propuesta sobre un tema concreto que se somete al examen y resolución de una asamblea.

13. Seminario. Véanse mis comentarios acerca de qué es y cómo debe funcionar un seminario en la educación superior y en la educación de postgrado y, en especial, el tipo de participación que deben tener tanto las personas que toman parte en el seminario como el coordinador o moderador (Ruano, 2000).

14. Simposio. Es una forma de discusión pública empleada frecuentemente en convenciones o conferencias, a las que han sido invitados un cierto número de expertos en determinadas ramas del saber para hablar específicamente de un problema determinado. Aunque guarda grandes analogías con el panel en lo que concierne a su desenvolvimiento, pueden señalársele al simposio las características siguientes:

A. Las personas seleccionadas, verdaderos expertos en el tema que se plantea, intervienen sucesivamente para presentar cada uno de sus puntos de vista o para tratar el tema desde un ángulo distinto.

B. El control y desarrollo de la charla corresponde al pequeño grupo de expertos seleccionados.

C. El público se limita a escuchar, pero puede sin embargo, en algún momento, dirigir preguntas a los expertos.

D. Como se trata de un tema que requiere grandes conocimientos técnicos y especializados, puede distribuirse al final algún trabajo escrito relacionado con el mismo.

De tal manera, la participación en uno u otro tipo de exposición, como expositor, público, etc., implica un determinado desempeño. En muchas ocasiones no podemos considerar esos desempeños, si son adecuados o no, porque sencillamente no conocemos las características y exigencias de los diferentes eventos.

Con los brazos y las manos se dan los abrazos. El abrazo es un acto biológico que no requiere enseñanza. Los primates también se abrazan, y la falta de contacto físico en su nacimiento, la falta de los abrazos en el primate recién nacido, implica la muerte, aunque esté bien alimentado (Møller y Hegedahl, 1983: 49-50). El problema radica en que, mientras para el primate existe solamente comportamiento o no comportamiento, es decir, en este caso abrazo o no abrazo, para las personas existe un comportamiento “adecuado” y otro comportamiento “no adecuado” según sea el grupo social en donde se produce el acto, es decir, la etiqueta, el protocolo, los códigos sociales. Los abrazos se clasifican en dos grandes grupos: 1. abrazo total y 2. abrazo parcial, con toda una serie de subclasificaciones, restricciones y tabúes sociales (Morris, 1994: 97-133). Dentro de la gran variedad de abrazos, aparecen los conocidos “abrazos figurados” o “abrazos metafóricos” o “abrazos insinceros” o “abrazos simulados”, que se producen sobre todo en el ámbito de las relaciones laborales, las relaciones religiosas entre algunos de los dignatarios de ciertas religiones como la católica y la judía, las relaciones políticas, las relaciones sindicalistas, las relaciones mafiosas y camorreras, la administración del estado, la diplomacia y las relaciones internacionales. Estos abrazos, en la inmensa mayoría de los casos, son la expresión de la más abierta hipocresía y traición, abrazos que parecen más el resultado de una sesión de abrazo-terapia que de un estrechamiento sincero y honesto, como se muestra en, por ejemplo, la siguiente imagen[17] [...]

Con las manos se dan los aplausos, las palmadas. El aplauso es una forma de recompensar. Eso lo saben perfectamente los artistas, que también se han especializado en artimañas para conseguirlos, y los niños, que así reciben a sus padres y las personas queridas, que a su vez también les deparan estos afectos a los pequeños. Todo parece indicar que cuando aplaudimos en realidad lo que estamos haciendo es dar palmadas en la espalda, si se quiere desde lejos, pero palmadas: una mano representa la espalda de la persona y la otra mano golpea ésta. Una mano golpea con mayor fuerza que la otra. En nueve personas de cada diez, esta mano es la derecha.

En algunas culturas las palmadas se emplean para llamar al empleado, al sirviente, al esclavo. En un harén, una palmada significaría, por ejemplo, ‘traigan las bailarinas’.

Con los brazos y las manos se realiza el saludo. Existen muchos tipos de saludo. El más conocido es agitar la mano: dada la distancia nos hacemos así más visibles. Pero también hay otros, como el papal y el inglés. En el caso del papal, se emplean los dos brazos simultáneamente, se levantan despacio los antebrazos y las manos, rítmica y repetidamente, con las palmas hacia arriba, en una serie de movimientos de abrazo intencional. En el caso del inglés, el saludo parte también típicamente del codo, pero suele realizarse con una sola mano y con los dedos apuntando hacia arriba. La palma está vuelta hacia dentro, señalando el cuerpo real y recalcando el carácter de abrazo de la acción, y el antebrazo gira lenta y rítmicamente. De esta manera la reina abraza a sus súbditos y los tranquiliza con una formal palmada en la espalda (Morris, 1994: 105-107). En México, cuando un conductor cede el paso a otro conductor, el beneficiado le saluda de esta misma manera desde el interior de su carro. En las instituciones educativas, militares, religiosas, penitenciarias, en el mundo deportivo y artístico, en las empresas, entre los grupos sexualmente identificados, es muy frecuente ver toda una serie de saludos de manos y abrazos, masculinos, femeninos y homosexuales, que evidentemente gradúan, sexualizan y privatizan el saludo.

Las reverencias y sus tipos también condicionan el lenguaje corporal (Morris, 1994: 121-123).

Otro tema muy interesante, relacionado con el movimiento corporal, con los gestos, con los ademanes, es el de las formas que adopta el cuerpo al bailar: http://knol.google.com/k/el-lenguaje-corporal-humano-y-su-relaci%C3%B3n-con-la-m%C3%BAsica-y-la-danza-panorama-de , al moverse al compás de la música, ya sea en la danza clásica,[18] folklórica o el baile popular. Muchas veces se ha dicho que la música es una medicina para el cuerpo, para el alma,[19] especialmente en estos días tan ajetreados. Son varios los autores que tratan este tema de la relación de la música con la danza y, éstas dos, con el movimiento del cuerpo –independientemente de la relación de la música con otras esferas de la actividad humana[20]–, tema especializado de por sí, pero presente, por lo menos en su forma popular, en todos los individuos:

Para la ciencia, la música representa un gran misterio. Aunque la música no se utiliza para una comunicación explícita (como el lenguaje oral [o el lenguaje corporal de los sordomudos]) y no conlleva un propósito de supervivencia, sí ha tenido una importancia central continua en la experiencia humana y es un lenguaje universal comprensible por oyentes de cualquier cultura.

La música tiene una enorme influencia en nuestro estado de ánimo [y, por supuesto, en las imágenes corporales, en las formas que adopta el cuerpo, en los gestos, en los ademanes], puede inducir emociones que oscilan entre una profunda tristeza, fervor patriótico e intensa alegría [además de los estados de excitación sexual]. Sin duda, la habilidad para experimentar y reaccionar a la música está profundamente arraigada en la biología de nuestro sistema nervioso. Es por ello que la comprensión de las características de la música y de su organización cerebral ha representado un desafío. Con técnicas de neuroimagen[21] se está empezando a investigar la habilidad para concebir, componer, leer, interpretar, percibir y disfrutar la música.

Las habilidades musicales representan una de las formas de inteligencias postuladas por Howard Gardner, relativamente independiente de otras capacidades intelectuales.[22]

[...] Nacemos, además, con la capacidad para percibir aspectos de entonación del lenguaje. Todos los adultos al dirigirnos a los bebés tendemos a utilizar entonaciones exageradas, repetitivas y rítmicas. Indudablemente, nuestro lenguaje tiene propiedades musicales.

[...] Curiosamente, el analfabetismo musical es aceptado en nuestra cultura. Pero en algunas sociedades de África, la situación es diferente: desde la primera semana de nacimiento los niños son introducidos a la música y baile de sus madres, y los padres les hacen pequeños tambores; a los dos años de edad existen grupos en donde se les enseña a cantar; a los cinco años de edad estos niños africanos pueden cantar cientos de canciones, tocar varios instrumentos de percusión y ejecutar docenas de intrincados movimientos. En algunas ceremonias de otras culturas, a las personas con menos talento se les obliga a acostarse en el piso, mientras que los de talento tocan y ocupan un puesto sobresaliente. En otras culturas contemporáneas, como China, Japón y Hungría, se espera que todos los niños tengan habilidad para cantar y ejecutar algún instrumento musical.

[...] Cierto tipo de música logra modificar nuestra actitud sentimental en un momento dado. Algunos estudios confirman que la música puede producir efectos en la frecuencia cardiaca, las ondas cerebrales, la presión arterial y los niveles de hormonas asociados al estrés.

También se ha encontrado que la música permite desacelerar y actualizar las ondas cerebrales. Nuestro cerebro produce ondas eléctricas que pueden ser registradas en un estudio llamado electroencefalograma (EEG), utilizado por los médicos para identificar enfermedades como la epilepsia [...]

Existen también estudios de cómo una pieza musical puede afectar el estado de ánimo. Se ha descubierto que las melodías alegres inducen estados eufóricos y las tristes producen depresiones anímicas.

[...] en la antigua Roma [en la Alemania nazi, en las dictaduras castrenses], las marchas militares estimulaban la moral de los soldados. Las melodías que se emiten en los aviones y en las salas de espera de los médicos [así como en las antesalas y áreas de espera de las oficinas, en las empresas] están pensadas para inducir la relajación de pasajeros y pacientes [y los que esperan, los que van a ser entrevistados, etc.]. Los centros comerciales tienen música de fondo para elevar el estado de ánimo de los compradores y aumentar sus ventas [...] las composiciones con ritmo rápido inducen a los clientes a caminar más deprisa, mientras que las piezas lentas incitan al consumidor a caminar más despacio y en consecuencia esto les permite tener más tiempo para ver mejor las mercancías [...]

La música latinoamericana, como la salsa, la rumba y el merengue, tiene un ritmo muy vivo y un paso que puede acelerar el corazón, aumentar las respiraciones y poner todo el cuerpo en movimiento. La samba tiene también la rara habilidad de estimularnos y tranquilizarnos.

[...] a pesar de que la música no cumple una función específica para nuestra supervivencia, es indudable que desempeña un papel central en nuestras vidas, ya que intensifica nuestras emociones [y, por consiguiente, nuestra imagen corporal], nos hace utilizar nuestra imaginación, y sin ella probablemente seríamos menos sensibles y sociables. La música no sólo puede elevar nuestro espíritu sino también conectar nuestro cerebro (Ostrosky-Solís, 2000: 146-161).

Cuando se habla de música, generalmente el hombre urbano, de la ciudad, el hombre moderno, occidental, piensa en melodía o en baile, en placer; pero no en trabajo. Hemos olvidado que la música, el canto, también ha estado y está, todavía en muchos lugares del mundo, relacionado directamente con el trabajo:

Es patrimonio de los pueblos, aun de los primitivos y entre más primitivos más acentuado, el acompañar con cantos las faenas diarias cualesquiera que ellas sean, sobre todo las más fatigosas, aquellas que requieren un esfuerzo continuado y paciente. Son los trabajos de esfuerzo muscular los que necesitan, para afirmar su ritmo, sincronizarlo y hacerlo menos deprimente para el individuo que los ejecuta, el ir acompañados de cantos cuyas inflexiones oscilan de acuerdo con los batimientos y pulsaciones rítmicas, siguiendo en todo las combinaciones e intervalos en que se suceden dichos ritmos, sobre todo cuando el trabajo es realizado en reunión de varios individuos.[23]

La música unida al trabajo también ha expresado la historia y el dolor de muchos pueblos:

El marco del inmenso río Mississippi por donde surcaban los grandes barcos de vapor resulta inseparable de la imagen del surgimiento de los cantos de esclavos en las localidades sureñas de Estados Unidos. Trabajadores de los campos algodoneros liberaban sus pesares buscando analogías entre la esclavitud y los pasajes bíblicos que daban esperanzas a los oprimidos. El río Mississippi se identificaba con el Jordán, que corría hacia la vida eterna y la libertad más allá de la muerte. En el trabajo, el murmullo acompasado convertido en cantos acompañaba las faenas manuales. La vida de los esclavos se llenó de worksongs (tristes cantos de trabajo). Para los habitantes de los ghettos en las grandes ciudades el blues fue el nexo que los unió con el campesino, también sumido en la marginación [...] El blues representa la música de los vencidos, la aceptación del dolor. Donde es más popular es precisamente en los estados en que el negro tuvo la peor vida [...] Es Mississippi el estado que ha producido el mayor número de cantantes, probablemente porque el blues se inspira en la pobreza y la segregación, y porque es la música de las clases más bajas de los negros americanos [...] Hoy el blues está en plena retirada [...] Pero los blues no sólo son considerados anticuados por su forma musical. Lo son, sobre todo, porque representan una sensibilidad superada por las nuevas generaciones. ¿Será que las clases negras que se han aburguesado quieren olvidar su pasado y asociarse con la América blanca? Es probable en algunos sectores pero, más que nada, porque el blues representa la vida del suburbio. Es una música diabólica, asociada al desenfreno: al bar, al bailongo. El bluesman es un hombre que vive en ambientes de violencia: de alcohol, mujeres y timba [casa de juego] [...] Es escéptico en materia de religión y respecto al futuro. El bluesman es un vagabundo: comienza recorriendo el país como hobo [vagabundo], subiéndose clandestinamente en los trenes. Por eso el tren ha tomado una significación tan importante en la música popular: simboliza una promesa para el negro, el viaje es libertad. El lenguaje está lleno de metáforas que designan el tren; por eso es objeto de evocaciones vocales [...] El tren tiene una reminiscencia africana, pues se identifica con la serpiente y ésta con Shangó.

Pero hoy nadie quiere vivir de ese modo. Las clases bajas negras han dejado atrás la resignación y quieren mejorar su nivel de vida, o crear una nueva vida. El blues es un recuerdo del ayer vergonzoso y humillante, incapaz de proporcionar la menor enseñanza para el presente.[24]

La política, el pensamiento político, los partidos políticos, etc., también se han relacionado siempre con las músicas, con las danzas, con los bailes, muestra de lo cual es, por ejemplo, la llamada Canción Protesta.[25] Música y baile han matizado el pensamiento político y las luchas políticas, muestra de lo cual es el siguiente video, intitulado McCain-Obama Dance-of, disponible en http://www.youtube.com/watch?v=MSJIORWj4tw . En este sentido, véase también: Ana García Barrios y Rogelio Valencia Rivera (2007). “El uso político del baile en el Clásico maya: el baile de K’ awiil”, en Revista Española de Antropología Americana, vol. 37, núm. 2:23-38, disponible en http://www.ucm.es/BUCM/revistas/ghi/05566533/articulos/REAA0707220023A.PDF . Véase también http://www.gutierrez-rubi.es/?p=485 y Esteban Bush (2001). La Novena de Beethoven: historia política del himno europeo. Madrid. El Acantilado.

Música y danza o baile van comúnmente unidos:

La danza es movimiento, energía y estímulo. Forma parte de nuestra vida diaria como símbolo del placer y como ritual de veneración. En las distintas culturas se asocia con las ceremonias de iniciación, los ritos de fertilidad, la lluvia, la guerra y la muerte. Se practica en las fiestas de la cosecha para lograr una mayor abundancia y en la guerra para crear un estado de frenesí. Un gran número de las danzas actuales se ha desarrollado a partir de los rituales de antaño. Muchos bailes folklóricos europeos tienen sus raíces en los rituales de primavera de los antiguos griegos y romanos. El teatro, con actitudes y gestos más controlados, nos ofrece una representación simbólica del mundo en que vivimos (Ostrosky-Solís, 2000: 146-161).

De las actividades o actos públicos, es en el teatro –aquí un poco de forma pasiva, porque no podemos darle rienda suelta a nuestras sensaciones como espectadores–, en el circo, en las carpas, en los carnavales –aquí de forma totalmente activa, como partícipes corporales activos, en dependencia de las particularidades culturales y comportamentales de los grupos y los individuos, porque el cuerpo estalla en un maravilloso arco iris de variantes de ademanes y gestos, en los países o regiones que pueden disfrutar de este sensacional espectáculo que involucra a todos– y verbenas, en donde se puede ver de manera perfecta la relación entre música y danza, música y baile… También en los cabarets o salas de fiestas, en las discotecas o antros –como se dice en México–, pero aquí el espacio, el ambiente cerrado, generalmente condicionado por ciertos tipos de olores, limita un poco el libre comportamiento del cuerpo de una gran cantidad de participantes. El comportamiento de las personas en todos estos espacios está, desde hace mucho tiempo, regido por ciertas normas elementales de conducta. Usted puede observarlas o no; nada más recuerde que está siendo observado por muchas personas que pueden no compartir sus criterios en torno a la educación de un hombre civilizado y educado. En estos lugares su cuerpo dice más cosas que su idioma. Usted decide.[26]

En el caso del teatro, cuando seleccionamos una u otra obra dramática y asistimos por el gusto, por el deseo propio, y no por una obligación social –es decir, cuando vamos al teatro o la ópera para sencillamente “socializar”, para que nos vean, aunque no entandamos absolutamente nada de lo que ahí se expone–, generalmente lo que deseamos es ser espectadores de nuestro propio espectáculo: “Nos vemos a nosotros mismos, nos examinamos a nosotros mismos. Lloramos de nosotros mismos. Somos los dioses que desde arriba contemplamos nuestros propios destinos.”[27]

Debido a la importancia que reviste la música y el baile cubanos a nivel internacional, y a la marcada influencia de éstos en la cultura mexicana, tema que con tanta frecuencia me comentan mis amigos, colegas, y en general alumnos mexicanos, reproduzco aquí un texto que al respecto escribí ya hace algún tiempo, con el objetivo de dar un panorama más fresco al tratamiento científico del lenguaje corporal y, finalmente, fomentar un poco el conocimiento de una tradición que ha sido tan bien aceptada en este país azteca:

Volver a leer La emancipación de la música, de John Neubauer, ha recreado en mí muchos sentimientos que ya creía olvidados. La sentencia popular de que “la distancia crea el olvido” casi se cumple. Me ha llegado un poco de buen viento, de viento sano. Me salvé del olvido. Me refiero a la grata –pero también nostálgica– reflexión que he tenido, a veces con muchas lagunas, acerca de la relación de tres tipos de lenguaje en ese inmenso sistema llamado música: orquestación, idioma y lenguaje corporal, en este caso en mi país, en Cuba. Otras ideas, comparaciones, acuerdos, desacuerdos…, también afloraron, pero mis instintos me ataron a mi raíz: me anclé en mi isla del encanto. Mi origen no me traicionó: hijo de danzoneros, hijo de rumberos, hijo del pueblo, hijo de la amistad, hijo de la tradición, un cubano común.

Volando en la imaginación, con canciones de Omara Portuondo, de Elena Burke, de Moraima Secada, de La Lupe, de Celia Cruz, de Sindo Garay, de Ñico Saquito, de Los Compadres, de Barbarito Diez, de Compay Segundo, recuerdo que las raíces de la música en Cuba hay que buscarlas en la fusión de elementos procedentes de las culturas españolas y africanas porque el aborigen cubano casi desapareció; pero eso sí, del areíto, manifestación danzaria y religiosa de los indios cubanos, aún quedan en la Isla las maracas, los fotutos,[28] las flautillas[29]: la armonía de la naturaleza, la dimensión fálica masculina, ¿¡”la perdición”!? y los tambores: los primeros sonidos, la verdad divina, el habla. Los negros –ese “muestrario original de intensidades”, al decir del genial pintor mexicano Miguel Covarrubias–, en cambio, contribuyeron a fundar una rica y trascendente expresión musical cubana, de belleza y autenticidad reconocidas en el mundo. Los antecedentes negros de Cuba hay que buscarlos en los mismos antecedentes negros de la humanidad: negro es el Moro de Venecia, negro es Othelo, negro es Baltazar –uno de los Reyes Magos–, negro es el Preste Juan, negra era la novia del Cantar de los Cantares…, “negros también son algunos angelitos”, y en la trata de negros,[30] una historia terrible y vergonzosa, para Cuba y para toda la Humanidad. Los problemas con “el negro” y “lo negro” se dieron en el curso del siglo XVII: le noir se convierte en el nègre, black en nigger. En español el término cafre establece el signo de desprecio. Afortunadamente, ya en el siglo XX, en París, el negro y lo negro deja de verse antropológicamente para verse en todo el esplendor de su arte, de nuestro arte. Muy pronto las músicas de origen yoruba –la cultura africana que dominó en Cuba–, congo, carabalí y arará, de esa gente que conocemos a través de la trata, pero a las cuales no se les puede precisar exactamente por su lugar de origen, por su lengua,[31] resonaron en la Isla, junto a romances, puntos y zapateos de ascendencia hispánica, iniciando lo que mi tocayo, nuestro querido e internacionalmente respetado don Fernando Ortiz, llamaría transculturación, ese proceso de transición por el que una cultura va adoptando rasgos culturales –incluyendo la música y el lenguaje verbal y corporal– de otra. En Cuba la música negra no estaba únicamente en las calles, no estaba únicamente en los carnavales, en el mundo de negros y mulatos. En Cuba la música negra el hombre blanco la mamaba de la teta de la nodriza prieta, que no sólo amamantaba y educaba al niño blanco, sino que siempre le entretenía con cuentos africanos traducidos al español –su “castellano chapuceao”–, con palabras africanas, y con canciones del Continente de Ébano. Así, la cuerda pulsada y el tambor, el rezo y el canto andaluz o canario, se fundirían en el crisol antillano que hoy conocemos. Luego aparece el aporte afro-francés. Cuba dista de Haití[32] solamente en unos setenta kilómetros. La Revolución Haitiana dio otra pincelada musical a “La Tierra Caliente”: la contradanza. De la contradanza pasamos por caminos sutiles al danzón, que atraviesa toda el área centroamericana con una velocidad abismal. A México llegó el danzón para quedarse. Casi podría asegurar que en México se baila más y mejor danzón que en Cuba. Pero que quede claro: una cosa es bailar el danzón y otra, muy distante, es “sentir” el danzón, “gozar” el danzón, “saborear” el danzón… Alguien dijo una vez que el cubano es el único ser en este mundo que puede sentir el danzón en el “goñete”.

En la música, como en todo, siempre hay creadores. La historia de este tipo de melodía no se puede hacer sin dos grandes nombres: Miguel Velázquez y Esteban Salas. Miguel Velázquez nació en Santiago de Cuba a principios del siglo XVI. Fue el primer músico notable nacido en la Isla. Era hijo de una india y de un castellano familiar de Diego Velázquez. Cursó estudios musicales avanzados en Europa: Sevilla y Alcalá de Henares. Fue cura, canónigo de la Catedral de Santiago, pero conocía el son, el rico y contagioso son: ¿quién ha dicho que “lo cortés no quita lo valiente”?; yo digo que “lo cura no quita la ‘sabrosura’”. El nombre de Esteban Salas es más conocido, más grandioso. Nació en La Habana, en 1725; murió en Santiago de Cuba, en 1803. También sacerdote. Hablar de Esteban Salas es hablar, sin duda alguna, de una gran sensibilidad americana y también de otro cura con “sabrosura”.

Es el siglo XIX el siglo del gran florecimiento de la música cubana. Manuel Saumell (La Habana, 1817-1870) es el iniciador del nacionalismo musical cubano. Fue el padre de la contradanza, de la habanera, del danzón, de la guajira, de la clave, de la criolla y de otras ciertas modalidades de la música cubana. Todo lo que se hizo después de él fue ampliar y particularizar elementos de la música que ya estaban plenamente expuestos en su obra. Y es aquí donde, de manera evidente y por primera vez, la música cubana refleja esa intensa y tierna relación, de madre e hijo, entre la música y el hablar del cubano, del criollo. En realidad podemos asegurar que la música de Saumell refleja el perfil exacto del criollo, creando un clima peculiar, una atmósfera melódica, armónica, rítmica, que habría de perdurar. Gracias a él se fijaron y pulieron los elementos constitutivos de una “cubanidad”, que estaban dispersos en el ambiente, para integrar un hecho musical lleno de implicaciones. Con la labor de deslinde realizada por él, lo popular –música y lenguaje en hermosa armonía– comenzó a alimentar una especulación musical consciente.[33] No concibo mis días sin Recuerdos tristes, Ave María, Lamentos de amor, La Josefina…, pero es para mí impensable una grata noche de pasión sin Los ojos de Pepa. ¡Hay, Pepa de mis amores, dónde estarás!

¿Vivir sin la trova? Imposible, por lo menos para un cubano de verdad, un cubano que le gusta “la buena música” –y, claro, todo lo bueno–, el roncito, la playa, el buchito, el puro y… Por esto es que la música de Pepe Sánchez y Sindo Garay llegan a mis oídos como la mejor expresión de la amistad, del cariño, del “amor terrenal”, a través de un lenguaje también terrenal. Lo que se toca, lo que se canta, se dice con palabras del pueblo, con palabras creadas por el pueblo, con palabras que expresan esa imaginería especial, esa creatividad mundana tan esencial que Dios ha puesto en la vida de los hombres.

Para expresar “las vibras del corazón”, “el sentimiento del alma” no hay que ser un “clásico erudito libresco”, no hay que ser un hombre “leído y escribido”. Del pueblo salió Homero: el mayor de todos los cantores de todos los tiempos. Esa es la realidad.

Con respecto al movimiento artístico del cuerpo, al lenguaje corporal artístico danzario en México,[34] a la música en este país, es necesario comentar algunas cuestiones. Independientemente de que “no vendré a bailar en la casa del trompo”, es decir, que no vendré a hacer una historia que ya ustedes conocen perfectamente, sí creo necesario recordar que no podemos conocer los pueblos sin tomar en cuenta, entre otras cosas, por lo menos algo de su historia lingüística y de su historia musical. Esta reflexión tenemos que hacerla ahora, especialmente después del espectáculo maravilloso que vio todo el mundo cuando Juan Pablo II visitó últimamente este país, dentro y fuera de la Basílica, en la que sí es verdad que vimos a nuestros indígenas bailar sus hermosas danzas, pero en muchos casos no sabíamos cómo explicar esto desde una óptica especializada, como especialistas en el tratamiento de la imagen. Si la semiótica nos ayuda a estudiar la personalidad de los pueblos, de los individuos, el comportamiento en general de los grupos, entonces no podemos olvidar que entre las manifestaciones que denotan la personalidad de una cultura están la lengua, la música, los mismos instrumentos musicales, la danza y las manifestaciones circenses, es decir el circo, sobre todo las primeras expresiones circenses de cada región, de cada país, de cada pueblo. La música no sólo es el arte de combinar los sonidos en una sucesión temporal. Las historias de la humanidad, las particularidades sociológicas y sicológicas de los pueblos, el comportamiento habitual de las personas, aparecen ampliamente expresadas en la tradición musical.[35] Así, “en México, la música indígena, que todavía se practica, la mestiza de diversas regiones y épocas, los ‘corridos’ de las revoluciones y las guerras y aún la música importada y desfigurada, materializan íntegramente la vida de México [en todos los sentidos] sintetizando nuestra vida nacional.”[36] En México hay de todo, como en botica. En cuanto a la música y el baile en este país, podemos encontrar desde los matices armónicos más finos, delicados, íntimos, sensibles, y los bailes más mesurados, hasta los matices armónicos más rápidos, fuertes, como en el Caribe. Tal es el caso del zapateado tabasqueño, que tiene una:

[...] música alegre, bullanguera, sugestiva y arrebatadora, con atractiva riqueza rítmica que invita, aún no sabiendo, a mover los pies y comunica su alegría retozona a quien lo escucha [...] Además del ritmo que se lleva con el golpear de los zapatos, acompáñase el baile con golpes de las manos, que alternan con los de los pies, sujetándose en todo al compás de la danza [...] Los movimientos del cuerpo no son tan marcados como en otros bailes que se usan por las mismas regiones tropicales, y el ritmo lo llevan con toda seguridad los pies que ejecutan a la vez variadas filigranas. El varón baila con las manos cogidas por detrás guardando respetuosa distancia, mientras la mujer lleva las manos libres o se coge con gracia la falda de sus enaguas [...] Los que bailan el zapateado gustan de hacerlo en muchas ocasiones, quizás por el calor, al aire libre; bajo enramadas cuando se hacen en las casas, o en la placita del pueblo cuando los bailes son de carácter público [...] Como buenos mexicanos, aunque de apartadas latitudes, se suelen también armar alborotos que terminan en forma trágica. Bajo los humos del alcohol, basta cualquier insignificancia, como una palabra o mirada mal interpretada; una bomba malhiriente contra alguna Dulcinea, para que se arme la más descomunal frasca, saliendo a relucir los machetes que buena cuenta dan de supuestos agravios. Común es oír decir que en tal baile llegaron a las manos los valientes del barrio o del pueblo y que resultaron algunos macheteados.[37]

Por tal motivo es que hemos resuelto reflexionar acerca del panorama musical y danzario de “la Grecia de América”, como le llamara alguna vez José Martí a México:

Ya en el s. XVIII el célebre filósofo, historiador, teólogo y políglota mexicano Francisco Javier Clavijero (jesuita, Puerto de Veracruz 1731-Bolonia, Italia, 1787), tal vez la primera gran figura de la conciencia americana, uno de los mejores historiadores de América, alaba el armonioso lenguaje corporal de los mexicanos en la danza: “Sin embargo de ser tan imperfecta su música, eran bellísimas sus danzas.”[38] Es posible que Clavijero no tomara en cuenta que un indio canta para acompañar una danza, y la danza es parte de un rito mágico o semireligioso; el indio canta para celebrar una acción, para narrar una leyenda, para festejar un regocijo familiar o social. Los cantos populares de los indios jamás han pretendido un fin artístico. El canto mágico de las fórmulas de encantamiento es originado por el instinto de conservación; los cantos religiosos de los indios –de la misma manera que los spirituals de los negros– tienen una intención puramente religiosa. Es tan bella la polifonía refinada de Debussy como la pureza monódica del primitivo; tan musical el instrumento de éste, como los del mejor artista europeo. La polifonía de los conjuntos primitivos no es imperfecta, obedece a una sensibilidad distinta, quizás más refinada que la de los hombres “de cultura”. El dominico español Diego Durán (Sevilla 1537-1588) nos habla acerca de la capacidad que poseían los nativos mexicanos para coordinar el poema, el canto y la danza:

[...] El baile no solamente se rige por el son, empero también por los altos y bajos que el canto hace, cantando y bailando juntamente, para los cuales cantares había entre ellos poetas que los componían, dando a cada canto y baile diferente sonada, como nosotros lo usamos con nuestros cantos, dando al soneto y a la octava rima y al terceto sus diferentes sonadas para cantallos, y así de los demás.

La enseñanza musical y danzaria, del movimiento artístico del cuerpo, de ese lenguaje especial que expresa el cuerpo, estaba sistematizado entre nuestros indígenas, así como la construcción y los cuidados de los instrumentos musicales, pues así lo exigía el profuso calendario ceremonial. Estas actividades estaban controladas en Tenochtitlan por el Cuicacalli, donde se preparaban cantos y bailes, y el Mixcoacalli, donde se guardaban los instrumentos. En estas actividades las personas guías –pero no las más importantes– eran el cuicapicque o compositor de cantos, el ometochtli o director de los ejecutantes, y el tlapizcatzin o constructor de instrumentos. He comentado que estas personas eran los guías, pero no las más importantes, debido a que aquí lo que parecía importar era que hubiera producción, que existiera el producto artístico, que hubiera música, que hubiera baile, que hubiera algo que fuera bueno, satisfactorio. No importaba si el autor era éste o aquél. Esto nos hace recordar a Grecia. Después de la gran Grecia, ya en el período Greco-Romano, fue cuando aparecieron los celos y las envidias entre los artistas, fue cuando el nombre del autor fue lo trascendental. Eso mismo sucede hoy.

A juzgar por lo que se conoce, la rítmica de la música indígena precortesiana era de una energía y variedad insospechada; la intervocálica, en ocasiones sorpresiva. La polirritmia parece desempeñar un papel equivalente al que las otras culturas del mundo han correspondido a la armonía o al contrapunto, producto muchas veces de los cambios y acentos impuestos por la prosodia de los poemas que la originan.

La música en las culturas precortesianas tenía diferentes connotaciones, según los ámbitos en que se desarrollaba, como estético, religioso, terapéutico, lúdico, entre otros. Diversos testimonios arqueológicos demuestran inclinación por el sonido y la música en las culturas precortesianas desde 10 000 años a.C.

Son muchos los trabajos –informes y crónicas– de los conquistadores en los que se refleja la variedad de instrumentos musicales en las culturas precortesianas. Ya en el siglo XX la cifra de investigadores que han tocado este tema desde muchos ángulos es inmensa.[39]

Al consumarse la Conquista se produjo un cambio radical en todos los aspectos de la vida de los pueblos mesoamericanos. En lo tocante a la poesía, es necesario destacar que hubo puntos de contacto entre ambas culturas: la indígena y la europea; en la música, por el contrario, ocurrió un rompimiento casi total. La primer escuela de música que hubo en México, llegados ya los españoles, fue establecida por fray Pedro de Gante en 1524. Pronto salieron de ella músicos indígenas preparados para servir en las iglesias. Motolinía nos comenta el tema en los siguientes términos:

Fue cosa de maravilla que al principio ninguna cosa entendían; en poco tiempo le entendieron de tal manera, que no sólo salieron con el canto llano, mas también con el canto de órgano, é agora hay muchas capillas e muchos cantores, de ellos diestros, que las rijen y entonan; y como son de vivo ingenio y gran memoria, los más de los que cantan saben de coro, tanto, que si estando cantando vuelven dos o tres hojas, como acontece muchas veces, o se les cae el libro, no dejan por eso el canto, mas van diciendo de coro con su compás hasta que levantan el libro [...] Algunos macebos de estos que digo, han ya puesto en canto de órgano villancicos a cuatro voces, y los villancicos en su lengua, y esto parece señal de grande habilidad, porque aún no los han enseñado a componer, ni contrapunto, y lo que ha puesto en admiración a los españoles cantores, es que un indio de estos cantores, vecino de esta ciudad de Tlaxcallan, ha compuesto una misa entera por puro ingenio [...] Hay muchos niños de hasta once o doce años que saben leer y escribir, cantar canto llano y canto de órgano, y aún apuntar para sí algunos cantos. En lugar de órganos tienen música de flautas concertadas, que parecen propiamente órganos de palo, porque son muchas flautas.

Hay que destacar que los primeros compositores locales de la Nueva España recibieron, por conducto de los españoles, la influencia de los italianos. El propio Gante, el primer maestro músico novohispano, había estudiado en la Universidad de Lovaina, por lo que traía los frescos conocimientos del desarrollo musical de la Europa de esta época. El centro musical de la Nueva España fue casi hasta finales del s. XVIII la catedral de México, de donde tomaban ejemplo las de provincia. Entre ellas las más notables por su actividad musical fueron las de Puebla, Oaxaca, Morelia, Durango y Guadalajara. El primer libro de música que se publicó en América se hizo aquí en México, se imprimió en 1556, y llevaba por título Ordinarium misae. También debemos destacar la importantísima función que tiene en estos tiempos el teatro musical –autos sacramentales, misterios y pastorelas–, que sirvió en un principio en el trabajo de conversión de los nativos.

Ya en la segunda mitad del s. XVII, aparece la magistral figura de una de las divas de la historia mundial: Sor Juana Inés de la Cruz. Esta brillante mujer no sólo reflexionó acerca de todos los aspectos que circundan la vida del hombre. Recordemos que dentro de sus labores estuvo la de impartir música en el Convento de San Jerónimo de la ciudad de México. Sabemos que escribió un Tratado de armonía, obra que ella misma menciona en un romance dedicado a la condesa Paredes. En este mismo siglo inicia su lenta decadencia la música de género religioso, para ceder paulatinamente su preeminencia a la música profana. Ignacio Jerusalem, de origen italiano, maestro de capilla de 1750 a 1760, y su compatriota Mateo Tollis della Rocca contribuyeron en gran medida al desarrollo de la música profana y al ocaso de la época de oro de la religiosa. Durante el periodo de la Colonia en México se crearon bailes que “son la expresión de diversos sentimientos, como el coqueteo, la provocación, el recato, el deseo, la alegría. Algunos de estos sentimientos se notan en el zapateado, pero, como en todos los sones de tierra caliente de nuestra patria, puede notarse aquí la parte insinuante del hombre, pero sin olvidar el respeto que a la compañera debe: la mujer tiene finos coqueteos y baila llena de rubores sin dejar ver el más pequeño atrevimiento.”[40]

A partir del s. XIX la práctica de la música se inclinó definitivamente hacia la ópera, usando francamente los procedimientos del romanticismo italiano, fenómeno que se extendió a toda Iberoamérica. De modo simultáneo y como producto directo de la Independencia, se generalizaron los intentos por utilizar la música local –sonecitos y bailables– en el teatro –zarzuela y ópera– y poco más tarde en algunas piezas de salón y de concierto. Varios ejecutantes y compositores extranjeros se radicaron en México para esta época o vivieron en el país largas temporadas. La labor más consistente, aglutinante y renovadora en la música mexicana, la realizó Carlos Cháve (1899-1978) cuando en 1928 el Sindicato de Músicos le confirió la tarea de organizar la Orquesta Sinfónica Mexicana. El prestigio de esta Sinfónica fue internacional.

La asociación entre la música y la plástica de la danza rendiría posteriores frutos y contribuiría a la expresión más representativa del nacionalismo musical en el s. XX. Tan sólo por el número de obras musicales para ballet encargadas en este período puede colegirse el esplendor que alcanzó la danza mexicana, al que también contribuyeron los decorados y las escenografías de los pintores y escenógrafos más connotados.

El cuerpo responde de manera especial a determinados estímulos musicales. Así, por ejemplo, cuando estamos en fiestas, eventos, reuniones sociales, restaurantes, cafés, bares, carnavales, teatros, cines, circos, carpas, etc., y oímos un tipo especial de música, nuestro cuerpo se dispone a reaccionar de manera positiva o negativa para el consumo de ciertos alimentos y bebidas. Según resultados de investigaciones dados a conocer en octubre de 2003 en Gran Bretaña, la música clásica en restaurantes, bares y cafés estimula el consumo de determinados platos y, en especial, de vinos, postres y café.

Respecto de la comunicación no verbal en los circos, los gestos en los circos, las formas que ha adoptado el cuerpo en los circos para la “comunicación especializada” y la creación de “ciertos mensajes plurisignificantes”, tengo a bien recordar aquí la gran importancia del circo[41] en la historia de la Humanidad. Y en América es el circo mexicano el que, desde tiempos prehispánicos, ha marcado los orígenes de este arte en el Continente (Revolledo, 2005), como muestra la siguiente imagen [...]

En los inmensos marcos de la cultura indoeuropea, las manos tienen una trascendental función al nivel del baile, de la danza. Aquí los gestos manuales en las danzas y los rituales desempeñan un papel muy valioso entre los hindúes y los budistas. A estos gestos se les han llamado mudras: un lenguaje simbólico y sagrado, utilizado en un ritual, danza, drama e iconografía. Son la llave para controlar las fuerzas cósmicas, donde la mano es una especie de universo en miniatura, representando un completo sistema cosmogónico.[42]

En las artes marciales los mudras pueden explicarse como cierta posición de las manos o actitud del cuerpo con que se representa la psiquis. Son técnicas gestuales que nos conectan con nuestro interior y la energía universal. A las manos se les da gran cantidad de significados espirituales, presentándolas como un libro abierto para conocer el mundo de la espiritualidad. Algunos mudras se utilizan para controlar los procesos involuntarios fisiológicos, es decir aquéllos que ocurren fuera de nuestra conciencia habitual. Los mudras ayudan a lograr un estado espiritual introvertido.

Existe otra esfera del tratamiento de los “gestos”, en especial de las manos. Me refiero al lenguaje de signos o lengua de signos o lenguaje de sordos o lenguaje de sordomudos o lenguaje de gestos… Este tipo de lenguaje de gestos no es una simple forma de pantomima o mimo, y tampoco es universal, es decir, que no todos los sordos o mudos del mundo utilizan el mismo tipo de lenguaje. Al nivel mundial existen unas 114 lenguas de signos. Es más, dentro de un mismo grupo de sordomudos, los de Hispanoamérica por ejemplo, también hay diferencias, algo así como dialectos o formas especiales de decir lo mismo, y para que los realizadores de comunidades diferentes de “lenguas de signos” se entiendan es necesaria la presencia de un intérprete. A los errores o equivocaciones que cometemos cuando hablamos les llamamos lapsus linguae o actos fallidos de la lengua. A los errores o equivocaciones que cometemos cuando escribimos les llamamos lapsus calami o equívocos de cálamo o pluma o escritura. A los errores o equívocos que cometemos cuando nos expresamos con las manos en el lenguaje de signos les llamamos lapsus manus.

En los últimos años los lenguajes de signos o lenguajes de sordomudos han tenido un considerable desarrollo gracias a las múltiples investigaciones multidisciplinarias que en este campo se han realizado a nivel internacional. Muestra de ello es el diccionario bi-lenguaje o diccionario de dos lenguajes o traductor del lenguaje de gestos al lenguaje verbal, como puede verse en http://www.technologyreview.com/communications/21944/?a=f y en http://www.technologyreview.com/video/?vid=205 . Otra muestra de este desarrollo de los lenguajes de signos o lenguajes de señas es el Diccionario de idioma de señas para niños/as de Nicaragua [...]

A continuación aparece una lámina de Goya, titulada Las cifras de la mano, que en 1812 pintó en la residencia de los duques de Alba. Aquí el pintor dibujó el alfabeto manual para sordos. Goya era sordo, eso todos lo sabemos, pero tal vez lo que no sabemos es que su sordera hizo que se creara la primer aula para sordos en España. El primer alfabeto para sordos lo inventó un español, Juan Pablo Bonet (1573-1639):

FERNANDO ANTONIO RUANO FAXAS
LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. EL LENGUAJE DE LAS MANOS
LÁMINA DE GOYA: LAS CIFRAS DE LA MANO, 1812

Con razón se ha dicho que las manos son como una prolongación de lo más íntimo del ser humano. ¡Con ellas podemos expresar tantos estados de ánimo, en tan variadas culturas! En el mundo moderno, globalizado, en Occidente, no es muy complicado entender a la gente a través de sus manos. El problema radica en que este lenguaje de las manos también está relacionado con ciertos grupos sociales y étnicos restringidos, y entonces ahí se pueden producir determinadas confusiones.

También es interesante el sistema numérico manual de los antiguos mercaderes romanos, que se empleó hasta después de la Edad Media [...]

Los ademanes o gestos también están relacionados directamente con el lenguaje del amor, de la sensualidad, de la coquetería, de la galantería y de la seducción.[43] De los lenguajes no verbales especializados más interesantes, hermosos, distinguidos, artísticos, realizados por las mujeres pero compartidos y decodificados por los hombres, y que tiene mayor arraigo e historia en nuestra cultura inclusive hoy, en especial en Andalucía y en las áreas iberoamericanas cálidas, está el del abanico.

El siguiente poema nos dice de qué se trata:

Me contaba mi abuelita
que en las fiestas del ayer
el abanico jugaba
un importante papel:
las muchachas casaderas
(con picardía y discreción)
enviaban sus mensajes
al Tenorio de su amor.

(Se repite)

Si una chica se abanica
sobre el pecho lentamente
es señal de que es soltera
y no tiene pretendiente.

En cambio si se abanica
algo apresuradamente;
significa, caballero,
que llana y sencillamente,
la dama es comprometida,
la dama es comprometida,
siga viaje y mejor suerte.

Si abre y cierra el abanico
y lo pone en su mejilla
le indica al afortunado
que ha gustado a la chiquilla.

Si con él toca su frente
y entorna la vista al norte,
le dice la señorita
a su príncipe consorte:
“pienso en ti de noche y día,
pienso en ti de noche y día…
principalmente de noche.”

Si la muchacha sospecha
de su amado algún desliz,
toca con el abanico
la punta de su nariz:
“Algo no me huele bien.”

Cuando la chica, impaciente,
camina de lado a lado
dando con el abanico
en la palma de su mano;
le avisa así a su Don Juan:
“¡cariñito, ten cuidado!”
pues se acerca su mamá,
pues se acerca su mamá,
la chaperona o su hermano.

(Se repite)

Si abre y cierra el abanico
señalando hacia el jardín:
“espérame allí mi amor,
pronto estaré junto a ti.”

Mas al ocultar sus labios
y mirarlo dulcemente,
envía la dama señal
que el caballero comprende;
le palpita el corazón,
queda absorto en su embelezo,
suda y tiembla de emoción,
suda y tiembla de emoción
pues le han enviado un beso.
Suda y tiembla de emoción
pues la dueña de su amor
lo ha premiado con un beso.[44]

El abanico es un conocido símbolo de alto rango o de realeza, pero es muy común verlo en la gente de pueblo. Se cree que aleja los malos espíritus y para los taoístas representa el vuelo de un pájaro y la liberación al mundo de los inmortales. Generalmente, a través de la historia de Occidente, se ha considerado un signo de femineidad y coqueteo. Se puso de moda en el siglo XVI, siendo usado por todas las damas de esa época. Este peculiar y hasta entonces desconocido complemento dio lugar a una especie de código secreto, en el que era la herramienta perfecta para expresar mensajes de amor, de forma sutil y educada. El abanico se compone de: 1. Montura o varillaje, 2. País. La montura puede ser de madera, bambú, nácar, marfil, ámbar, etc. Las varillas planas están unidas por uno de sus extremos mediante un pasador llamado clavillo o clavito. Las dos varillas exteriores de la montura, más sólidas que las restantes, se denominan guardas o guías, y son las únicas visibles cuando el abanico está plegado. Generalmente tienen dibujos o relieves muy hermosos. El país consiste en una o dos franjas de papel, tela o piel muy fina. Los griegos le llamaban ripis y los romanos flabellum.

Como en la época victoriana los estrictos códigos sociales limitaban el flirteo y la expresión verbal, las damas solían usar sus abanicos para comunicar sus sentimientos. Este es un resumen de lo que significan algunos de los populares movimientos de abanico [...]

Son muchos los pintores que han reflejado esta hermosa tradición latina de abanicarse [...]

Hay otros lenguajes del amor –heterosexual y homosexual–, de la sensualidad, de la coquetería, de la galantería y de la seducción, que se registran al nivel socioconfesional, en grupos religiosos. Estos lenguajes verbales y corporales, generalmente tabuizados y ocultos, especialmente entre los grupos en donde se exige el celibato sacerdotal y religioso, tienen una larga y compleja historia. Los lenguajes verbales y corporales sexuales del ámbito socioconfesional o religiosos están muy marcados en las llamadas “solicitaciones” (Ruano, 1993; Ruano, 1996a; Ruano, 2003e):

En esta vida todas las cosas, fenómenos y procesos del mundo circundante se clasifican, en todos los sentidos habidos y por haber; todos los grupos humanos y todas las personas son clasificados y etiquetados. Las clasificaciones valoran, separan, agrupan y reagrupan, y distinguen. Así, también se ha clasificado a los pueblos y grupos humanos a partir de una “supuesta sexualidad”, de una “supuesta potencia sexual”, de una “supuesta creatividad sexual”, etc. A veces esas “suposiciones” (?) son muy reales y concretas: ¡la práctica y la fama lo dicen todo!; a veces no. Los latinos, hombres y mujeres, siempre hemos pensado que sexualmente somos los más atractivos, los más imaginativos, los más creativos, los más divertidos, los más arriesgados…; que nuestra diversidad de ideas, métodos y formas en torno a la sexualidad, al galanteo, a la seducción y al mismo acto sexual, es, en su conjunto, un atributo exclusivo en el mundo de la sexualidad. Yo soy cubano, santiaguero, caribeño, y todo eso me lo creí hasta que comencé a investigar, hace ya unos veinte años, la sexualidad, las conductas sexuales, en los grupos religiosos, en los “curas solicitantes”, en los “religiosos peregrinos” y en los “goliardos” (Ruano, 1996a). Los resultados me confirman que hay algunos grupos religiosos que nos dejaron atrás a los latinos, a los caribeños, que nos ganaron; que son verdaderas potencias expertas y creativas de la sexualidad (Erdely y otros, 2005; Alejandre, 1997; Galván, 1859; Medina, 1887; Medina, 1903; Levaggi, 1997; García-Molina, 1999). ¡Nada que ver! ¿¡Quién lo iba a decir!? ¿¡Quién lo iba a imaginar!? ¡Cuánta creatividad, imaginación e imaginería! ¡Qué capacidad! (Ruano, 2003e).

[...] el papa Benedicto XIV, mediante su bula Sacramentum Poenitentiae, que fue promulgada en 1741, fue quien logró individualizar los distintos modos de provocación. A través de esta nueva bula, se establecieron de manera definitiva las principales características de la falta [las solicitaciones sexuales de los curas en la confesión], esto es, palabras, señas, movimientos, tactos y otras que hasta entonces habían pasado inadvertidas (Erdely y otros, 2005: 138).

Los lenguajes que se emplean en las relaciones sexuales de violadores sexuales, de abusadores sexuales y pederastas también han sido ampliamente documentos al nivel multidisciplinario. En mi texto citado (2003e) abundo al respecto, y digo, entre otras cosas [...]: http://openlibrary.org/b/OL23531218M/Hacia_una_historiografía_vergonzosa_de_las_grandes_fichas_de_la_podredumbre_social_y_moral_en_México_Marcial_Maciel_los_Legionarios_de_Cristo_y_sus_gatos_cómplices_fieles_devotos_y_encubridores. , http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/22 , http://knol.google.com/k/an%C3%B3nimo/sexo-pederastia-paidofilia-pedofilia/19j6x763f3uf8/22 [...]

Los lenguajes afectivos amorosos pueden ir de lo más elegante, sublime y fino a lo más popular y vulgar. ¿No recuerda usted la tradicional canción El orangután: http://www.youtube.com/watch?v=QWICuXv14cE ?:

El orangután y la orangutana.
El orangután y la orangutana.
Estaba el orangután meciéndose en una rama.
Estaba el orangután meciéndose en una rama.
Y pasó la orangutana comiéndose una banana.

El orangután y la orangutana.
El orangután y la orangutana.

De pronto el orangután, le dijo a la orangutana.
De pronto el orangután, le dijo a la orangutana.
Termina ya tu banana; te invito a pasear en liana.

El orangután y la orangutana.
El orangután y la orangutana.

Se fueron a vacilar al bar de la mona Juana.
Se fueron a vacilar al bar de la mona Juana.
Y entre cocos y jaranas volvieron por la mañana.

El orangután y la orangutana.
El orangután y la orangutana.

Cayóse el orangután rendido sobre la rama.
Cayóse el orangután rendido sobre la rama.
Y la pobre orangutana, los pies en la palangana.
Y la pobre orangutana, los pies en la palangana.

El orangután y la orangutana.
El orangután y la orangutana.

Los ademanes o gestos están relacionados directamente, también, con los estresores positivos y los estresores negativos. Los efectos positivos o negativos del estrés se manifiestan, entre otras cosas, en determinadas conductas positivas y conductas indeseables.[45]

Debido al deterioro que presenta una inmensa cantidad de sistemas educativos iberoamericanos, principalmente en América, y a la ficción discursiva de muchas de nuestras culturas, principalmente de sus líderes, no puede faltar aquí una recomendación muy apropiada para los disfuncionales discursivos. En este sentido puede consultarse el video “El gañán enseña cómo hablar”, disponible en http://www.youtube.com/watch?v=h9RIxIe52FM .

A través de las manos y del trabajo manual podemos crear y recrear las ideas e imágenes que concebimos, y así aparece el arte de la creación y la recreación de los objetos, de la invención y la reinvención de los objetos, la modelación de las formas, la “arquitectura y la ingeniería de los objetos”, la creatividad manual, etc. Los grupos humanos, dadas sus experiencias y necesidades espacio-temporales, crean objetos que tienen sus sellos singulares de diseño. Así, por ejemplo, podemos hablar de la creación rusa, la creación griega, la creación china, la creación egipcia, la creación española, la creación cubana, la creación árabe, la creación judía, la creación francesa, la creación estadounidense, la creación italiana, la creación brasileña, etc., en todos y cada uno de los ámbitos de la vida y la actividad de los hombres, de los seres humanos. Cada región, cada país y cada grupo social tiene sus creaciones y sus inventos particulares (Capella, 2008; Pomilio, 2003; Messadie, 1995; Fagan, 2005) [...]

 
 
 
Filólogo        e    imagólogo                  Fernando Antonio Ruano Faxas 
Philologist and Image Consultant     Fernando Antonio Ruano Faxas
Филолог     и   консультант           Фернандо Антонио Руано Факсас
  

ЯRConsultores de Imagen Social®

Hacia la calidad integral sin fronteras

  
 
 
 
 
 

http://fernandoantonioruanofaxas.blogspot.com/   

 

________________________________________________________________________________
 

[1] Flora Davis, op. cit., “El arte de conversar”, 234-242.

[2] Para considerar los tipos de texto y las complejidades que presentan los textos, véase, por ejemplo: Fernando Antonio Ruano Faxas (2004a). “La literatura y los textos. Cómo analizar y clasificar los textos”, en Diplomado en Traducción. Sociolingüística y Textología aplicadas a la Traducción. México, Universidad Iberoamericana-Educación Continua.

[3] Las negritas son nuestras. Recordamos aquí que el lenguaje político o lenguaje referido a la política o lenguaje político-gubernamental-administrativo presenta, como todo lenguaje humano, dos variantes expresivas: 1. la verbal y 2. la no verbal. En México, por ejemplo, también podemos observar, claramente, ciertas variantes de comunicación no verbal en el lenguaje político-gubernamental-administrativo, como he expuesto ya en otro de mis textos (2003f):

 

Llama la atención sobre todo, las variantes sígnicas múltiples o palabras diferentes que se emplean para expresar algo, lo que no solamente se refiere a las “palabras”, es decir a la comunicación verbal, sino también a toda una variedad de signos no verbales, es decir comunicación no verbal, que pueden expresar, de una manera u otra, y según sea el área geográfica y las variantes culturales de los usuarios, la intención comunicativa del emisor y la disposición y capacidad del receptor para “entender” su mensaje, algo que sucede con bastante frecuencia, por ejemplo, en las siempre tan cuestionadas nacionalmente e internacionalmente elecciones  mexicanas, para elegir cualquier tipo de funcionario o directivo o representante, etc., en donde, en una boleta electoral, se pueden plasmar múltiples variantes verbales y no verbales para “aceptar” o “rechazar” a los candidatos. De esta manera, un elector mexicano, que generalmente acepta a un candidato con los signos √ (paloma) o X (tache o cruz), también puede ubicar en esas boletas las siguientes palabras: “sí”, “no”, “no estoy de acuerdo”, “sí estoy de acuerdo”, “aceptado” “no aceptado”, “rechazado”, etc., incluyendo toda una serie de palabras tabúes o malas palabras y ofensas y también signos ininteligibles para los no miembros de un “grupo secreto” y ciertos dibujos o figuras alusivos, ofensivos u obscenos. 

[4] Las negritas son nuestras.

[5] Andrés Oppenheimer (1992). La hora final de Castro. Argentina, Vergara, 154-155.

[6] Ibid., 159.

[7] Recordemos que el lenguaje verbal puede ser exteriorizado o no. Cuando exteriorizamos el lenguaje verbal, entonces estamos en presencia de la “comunicación interpersonal” o “conversación interpersonal” o “diálogo interpersonal”. Pero también podemos “dialogar con nosotros mismos”, es decir tener una “comunicación intrapersonal” o “conversación intrapersonal” o “diálogo intrapersonal”, que es a lo que también se le llama“diálogo interno” y “comunicación con nosotros mismos”. Las realidades de los individuos están conformadas por estos dos tipos de lenguajes verbales: la comunicación interpersonal y la comunicación intrapersonal. Sencillamente pongámonos a pensar en los cientos y millones de individuos que por el motivo que sea pasan horas y horas en Internet, haciéndose ellos mismos y contestándose ellos mismos –independientemente de las posibles respuestas que puede darle “la máquina” o computadora– preguntas y respuestas. La comunicación consigo mismo es buena, necesaria, reflexiva…; pero también tiene su cara negativa y riesgosa. Aquí todo también tiene un límite:

 

Cuando estamos ocupados en este tipo de actividad mental [algo así como hablando consigo mismo] es como si estuviéramos comunicándonos con nosotros mismos, representando el papel del yo con nosotros mismos como público. Esta comunicación mental, dado que no implica a nadie más, parece proporcionarnos una prueba empírica de que existimos como individuos que tienen un «yo secreto», que no necesita manifestarse a las demás personas en los papeles que nos relacionan con ellos. Y es quizás significativo que muchas personas usen la frase «ser yo mismo» para referirse a situaciones en que, o bien están solos o no necesitan representar de cara a las demás personas, o en situaciones en que nadie parece exigir nada que requiera que hagan un esfuerzo para responder en la forma adecuada.

 

Es también revelador que mucha gente use la frase «Puedo relajarme y ser yo mismo» cuando hablan de su conducta en su propia casa, solos o con gente que conocen bien y con quienes están preparados para compartir algunos de sus más íntimos pensamientos y sentimientos. Hemos observado ya que la relación conflictiva con el papel desarrollado crea tensión psicológica. Si sentimos que podemos relajarnos cuando «somos nosotros mismos», quizás es porque, o bien estamos representado de acuerdo con las expectativas del papel o, alternativamente, estamos comprometidos sólo en aquellas conductas que nosotros mismos hemos determinado usando nuestras propias y secretas ideas, sentimientos y pensamientos como nuestra referencia de lo que es aceptable [...] Frases como «No era yo misma» o «No podía ser yo misma con él» revelan un sentido profundamente arraigado del yo.

 

¿Cuántas frases del lenguaje corriente podrías recordar que se refieran a ser o no ser uno mismo? Si conoces a algunas personas de una cultura de lengua distinta a la tuya, comenta con ellos si en su lengua aparecen frases que muestren este sentido del yo. Quizá tienen un significado connotativo diferente para el término yo y pueden explicarte qué significa para ellos. El comentario, incluso con personas de tu misma cultura, puede mostrar interesantes diferencias respecto a lo que significa para unos y otros «ser uno mismo».

 

Otra razón que ayuda a explicar nuestra conciencia del yo es el conocimiento de nuestro cuerpo como una entidad separada del cuerpo de los demás. Por mucho que cambiemos nuestra conducta a lo largo del día, somos conscientes de que es el mismo cuerpo físico el que desarrolla esas diferentes conductas. Podemos hacer gestos diferentes en diferentes situaciones, pero es la misma mano la que usamos en todos ellos. Utilizamos las mismas cuerdas vocales para pronunciar una amplia gama de diferentes tipos de lenguas o acentos, la misma cara expresa diferentes emociones y el mismo cerebro procesa miríadas de ítems de información que nos llegan a  través de numerosas fuentes. La conciencia de la constancia de nuestro cuerpo nos da un sentido de identidad personal, estable y continuo. Cuando sentimos daño o cólera somos conscientes de que es nuestro propio cuerpo, nuestro yo, quien experimenta estos sentimientos. Podemos expresar nuestras emociones de manera diferente en diferentes situaciones, pero nos damos cuenta de que los sentimientos permanecen identificables como propios.

 

La evidencia física de nuestro cuerpo y emociones, unido al conocimiento de que podemos realizar una actividad mental, una vida interior que no tenemos por qué revelar a nadie, nos proporciona una explicación bastante adecuada de la causa de nuestro sentido de la propia identidad. Lo que no explica es el otro concepto, el de la propia imagen –literalmente–, una imagen de nuestra personalidad que mantenemos constante incluso cuando somos conscientes de actuar «de un modo ajeno a nuestra forma de ser» [...]

 

[...] es indudablemente cierto que los adultos que carecen de una autoimagen a menudo se sienten infelices y emocionalmente perturbados (Ellis y McClintock, 1993: 134-138).

[8] Oswald Ducrot (1972). Decir y no decir. Principios de semántica lingüística. Barcelona, Anagrama; Oswald Ducrot (1984). El Decir y lo Dicho. Buenos Aires, Hachette.

[9] Roman Jakobson (1981). Ensayos de lingüística general. Barcelona, Seix Barral, 347-395.

[10] Gaetano Berutto (1979). La sociolingüística. México, Nueva Imagen, 48-53.

[11] Armando Jiménez (1991). Tumbaburro de la picardía mexicana. Diccionario de términos vulgares. México, Diana, 47.

[13] Román Gubern (2000). El eros electrónico. México, Taurus, 139-140.

[14] Todas las sociedades del mundo han tenido sus tabúes. Desde la antigüedad los hombres han establecido lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer, lo que se puede decir y lo que no se puede decir. La misma historia de la creación en la cultura judeo-cristiana es una muestra de la trascendencia del tabú, en especial lo referido a Lilith, a Adán y a Eva. El comportamiento de los hombres y, en este caso, el lenguaje corporal, también está relacionado con el tabú. Recomendamos la lectura de: James George Frazer (1996). Objetos y palabras tabú. México, FCE; Humberto López Morales (1989). Sociolingüística. Madrid, Gredos, 119-120.

[15] Entre los muchos textos que de manera sencilla explican el arte de hablar en público, están: Gastón Fernández de la Torriente (1997). Cómo hablar correctamente en público. Colombia, Norma, y Elia Acacia Paredes Chavarría (1998). Prontuario de lectura, lingüística, redacción, comunicación oral y nociones de literatura. México, Limusa, 211-244.

[16] Debido a que algunas de estas afectaciones son familiares de transmisión autosomática dominante, en algunas poblaciones llega a padecerla más de la mitad del total de los habitantes. Tal es el caso del poblado de Barranquitas, en Venezuela.

[18] Por mucha libertad que exista en el movimiento corporal de los bailarines de danza, con respecto al ballet, siempre esos “movimientos libres” tendrán sus especificidades, sus controles, como lenguaje corporal especializado al fin. Para considerar algunos de los matices del lenguaje corporal femenino en la danza, se puede consultar: Margarita Baz (2000). Metáforas del cuerpo. Un estudio sobre la mujer y la danza. México, UNAM-PORRÚA, especialmente la parte dedicada a “El lenguaje del cuerpo”, 149-169. También la revista Langages, junio 1968, No. 10, dedicada exclusivamente a los movimientos y los gestos en la danza.

[19] June Boyce-Tillman, (2003). Música como medicina del alma. España, PAIDÓS IBÉRICA.

[20] La música ha sido relacionada con muchas otras esferas de la actividad del hombre, no sólo con la imagen corporal. Al respecto puede consultarse, por ejemplo: John Neubauer (1992). La emancipación de la música. Madrid, Visor; David H. Lawrence. Haciendo el amor con Música. México, Fontamara; Leonardo Da Vinci (1999). Cuaderno de notas. España, Edimat, capítulo II, “Comparaciones entre las diversas artes: pintura, música y poesía”, 101-109. Otra área que trata el movimiento corporal derivado de la danza es la de “esfuerzo-forma”, que “es un sistema de registro del movimiento corporal derivado de las notaciones de la danza. Lo que se pretende desarrollar es una manera de deducir hechos relacionados con el carácter de un hombre, no de sus movimientos particulares sino de todo su estilo de moverse”, según Flora Davis (1995). La comunicación no verbal. México, Alianza Editorial, 20-21. “Lo verdaderamente importante para un trabajo en imagen pública es reconocer en la música un medio de comunicación, una poderosa arma que pueda esgrimirse como productora de emociones en la audiencia, sabiendo que ella actúa sobre los niveles del ello, del yo y del superyó. Por eso la música es capaz de despertar o expresar instintos primitivos y ayudar a que se manifiesten, puede contribuir a afirmar el yo, liberar o dominar las emociones y, al mismo tiempo, dar un sentido de finalidad al oyente o al ejecutante; también puede sublimar algunas emociones y satisfacer el deseo de perfección a través de experiencias estéticas y espirituales muy nobles. La música puede expresar todo el rango de la experiencia humana por su relación con los tres niveles de la personalidad del hombre. Para saber usarla como estímulo perceptual que produzca cierta emoción en la audiencia se debe tomar en cuenta que las respuestas que llegan primero son tanto fisiológicas como psicológicas. Su interacción se traduce en un efecto general donde intervienen varios factores, entre ellos los diversos elementos musicales presentes en una misma pieza; por ejemplo: la melodía, la armonía y el ritmo; el tono de ejecución o las variadas texturas de sonido de los diferentes instrumentos. Una misma melodía producirá efectos diferentes si es interpretada con el triunfalismo de una trompeta a ritmo acelerado o la tristeza de un violín en tiempo lento y lo mismo sucederá si la pieza está en tonos mayores o menores” (Gordoa, 2002: 249-250).

[21] Las negritas son nuestras.

[22] Según Howard Gardner, existen ocho tipos de inteligencia, y muy posiblemente una novena, cada una relacionada con la actividad de ciertas áreas del cerebro: 1. Inteligencia verbal-lingüística, 2. Inteligencia lógico-matemática, 3. Inteligencia espacial, 4. Inteligencia musical, 5. Inteligencia corporal-quinestésica, 6. Inteligencia interpersonal, 7. Inteligencia intrapersonal, 8. Inteligencia naturalista, 9. Inteligencia espiritual. Estas formas de inteligencia las explico más detalladamente en mi libro: Cómo trabajar con los estudiantes universitarios de Ciencias Sociales, disponible en  http://openlibrary.org/b/OL22661780M/C%C3%B3mo_trabajar_con_los_estudiantes_universitarios_de_Ciencias_Sociales._Apuntes_para_profesores_y_educandos  .

[23] Vicente T. Mendoza (1989). “Los cantos de arada en España y México”, en Irene Vázquez Valle (comp.). La cultura popular vista por las Élites.  México, UNAM, 345.

[24] Miguel Rojas Mix (1990). Cultura afroamericana. De esclavos a ciudadanos. Madrid, Anaya, 58-62.

[25] Para considerar las particularidades de la Canción Protesta, véase:  http://es.wikipedia.org/wiki/Canci%C3%B3n_protesta  . Existen muchas muestras trascendentales de la canción protesta, como por ejemplo: http://www.youtube.com/watch?v=ur3mW68ISCE  ,  http://www.youtube.com/watch?v=JlVB9erD-Vw  ,  http://www.youtube.com/watch?v=nFn6e3k7_ho  ,   http://www.youtube.com/watch?v=yEWO3lR99QQ  .

[26] El comportamiento de las personas civilizadas y educadas en los actos públicos, en los espectáculos, tiene un matiz distintivo: las buenas maneras. Acerca de este tema recomiendo consultar al clásico Manuel Antonio Carreño (1968). Manual de urbanidad y buenas maneras. México, Botas, especialmente el capítulo IV, “Del modo de conducirnos en diferentes lugares fuera de nuestra casa”, el Artículo V, “Del modo de conducirnos en los espectáculos”, 183-189, y otro texto, actual, cuya primera edición data del 2002: Arantxa García de Castro (2002). Manual de las buenas maneras. España, LIBSA, capítulo 2, “Cómo comportarse en público”, en el cine: 42-47, en el teatro y la ópera: 47-49.

[27] David H. Lawrence (1989). “Indios y diversiones”, en Irene Vázquez Valle (comp.). La cultura popular vista por las Élites.  México, UNAM, 135.

[28] Fotuto. Instrumento indocubano, llamado también guamo. Consiste en un caracol marino, grande, en forma de tubo, al que se le ha roto el extremo de la espiral, para soplar por él, produciendo sonidos roncos, de gran volumen. Producían una gran variedad de sonidos. Se ha comprobado que da las siguientes notas musicales: Do tercera octava, La tercera octava, Si segunda octava y Mi bemol segunda octava.

[29] Flautilla. Instrumento de viento. Se hacía de canuto o de hueso de aves y animales. Tenía varios agujeros y embocadura.

[30] Para considerar cómo funcionó la trata de negros, puede consultarse el siguiente video: La trata de negros, disponible en http://www.youtube.com/watch?v=kjUWDIqQOxI&feature=related .

[31] Manuel Pérez Beato (1910). Procedencia de los negros de Cuba. La Habana, Bimestre; Fernando Ortiz (1922). Los afronegrismos en nuestro lenguaje. La Habana, Bimestre; Sergio Valdés Bernal (1987). Las lenguas del África subsaharana y el español de Cuba. La Habana, Academia.

[32] Haití es un país muy hermanado con Cuba, con gran influencia cultural, racial y lingüística en Cuba, especialmente en Oriente. Haití fue el primer país latinoamericano en declararse independiente, en 1804, y el segundo de todo el Continente, luego de Estados Unidos. La influencia de Haití en Cuba no solamente fue en todos los sentidos, sino que fue trascendental: marcó la vida y el futuro cultural de todo el país, como hace constar Alejo Carpentier en su conocido libro La música en Cuba. La terrible historia de pobreza, enfermedades, criminalidad y conflictos políticos de Haití constituye un gran dolor para Cuba, especialmente para los orientales, muchos de los cuales son descendientes directos de haitianos y franceses que alguna vez estuvieron radicados en Haití.

[33] En torno a la trascendencia musical y lingüística de Saumell pueden consultarse, por ejemplo: Alejo Carpentier (1961). La música en Cuba. La Habana, Instituto Cubano del Libro.

[34] Para considerar el extenso panorama de la danza en México, recomiendo consultar los cuatro excelentes tomos que ha escrito Alberto Dallal al respecto, bajo el título de La danza en México, que ha editado la Universidad Nacional Autónoma de México.

[35] Santiago Ramírez (1977). El mexicano, psicología de sus motivaciones. México, Grijalbo, 101-119.

[36] Carlos Chávez (1989). “Nacionalismo musical”, en Irene Vázquez Valle (comp.). La cultura popular vista por las Élites.  México, UNAM, 302-303.

[37] José E. Guerrero (1989). “El zapateado tabasqueño”, en Irene Vázquez Valle (comp.). La cultura popular vista por las Élites.  México, UNAM, 319-324.

[38] Francisco Javier Clavijero (1987). Historia antigua de México.  México, PORRÚA, 243-244.

[39]  En torno al tratamiento de la música y los instrumentos musicales prehispánicos pueden consultarse los trabajos de los mexicanos Javier Romero, Vicente I. Mendoza, Samuel Martí, Pablo Castellanos, Daniel Castañeda, Rubén M. Campos, Gabriel Saldívar, Arturo Chamorro, Felipe Flores, José Luis Franco, Martha Carmona, José Antonio Guzmán, Raúl G. Guerrero y otros. Entre los extranjeros aparecen Charles Boilés, Louis Captain, Herman Beyer, Peter Crossley-Holland, Leo Frobenius, Claes Geinjertam, Auguste Génin, R. Harcout, J. Kollman, Hugo Kunike, Linda O’Brien, Marshal Saville, Edward Seler, Frederick Starr, Karl Gustav Izikowitz y otros.

[40] José E. Guerrero (1989). “El zapateado tabasqueño”, en Irene Vázquez Valle (comp.). La cultura popular vista por las Élites.  México, UNAM, 320.

[41] Acerca de la historia del circo pueden consultarse: Dominique Mauclair (2003). Historia del circo. España, Milenio, y http://es.wikipedia.org/wiki/Arte_circense .

[42] Samuel Martí (1992). Mudra. Manos simbólicas. México, Ediciones Euroamericanas; Alberto Morales (2001). Mudras. Espiritualidad en las manos. México, Yug.

[43] Una de las 4 formas de manipular es la seducción. Acerca de la historia de las relaciones amorosas y la seducción pueden consultarse: Macarena Rojo (2002). Historia de la galantería y la seducción. España, LIBSA; Maxence Brulard (1996). Gestos para seducir. El lenguaje del cuerpo para la seducción y el amor. Madrid, EDAF; M. Segura (1997). El lenguaje del cuerpo para la seducción y el amor. Madrid, EDAF; Ivonne Muñoz (2001). El talento de la seducción femenina. México, Libra; Flora Davis (1995). La comunicación no verbal. España, Alianza Editorial, “Comportamiento durante el galanteo”, 30-40; Philippe Turchet (2005). El lenguaje de la seducción: entender los códigos inconscientes de  la comunicación no verbal. Barcelona, Amat Editorial; Judi James (2004). Señales sexuales. Decodifíquelas y envíelas. Barcelona, AMAT; Mario Luna (2007). Sex code: el manual práctico de los maestros de la seducción. Madrid, Nowtilus; Neil Straus (2006). El método: al descubierto la sociedad secreta de los maestros de la seducción. Barcelona, Planeta…

 

La literatura española –y árabe– cuenta con un maravilloso texto que constituye el más bello libro de amor de la literatura árabe y uno de los más bellos de este género de la literatura española y universal. Me refiero a El collar de la paloma –en árabe Tawq al-hamama–, escrito en 1022, por el polígrafo, filósofo y poeta cordobés Ibn Hazm (994-1063). Aquí el autor nos explica sus ideas sobre el amor, su esencia, y una serie de cuestiones relacionadas con los enamorados. Recomiendo ampliamente la lectura de este material.

[44] Letra de Luciano Quiñones.

[45] Para considerar las particularidades del estrés y su relación con las conductas positivas y las conductas indeseables consúltese mi texto: Fernando Antonio Ruano Faxas (2003). Qué entender por calidad y calidad de vida en el trabajo en un mundo globalizado, en donde comento esto de manera extensa. Véase también: http://knol.google.com/k/anónimo/calidad-calidad-de-vida-y-corrupción/19j6x763f3uf8/23# .

About these ads
  1. MEXICANISMO O MEJICANISMO O MEXICANISMOS O MEJICANISMOS
  2. ¿Qué significa “cantinflear” y “cantinfleo”, quiénes cantinflean y cómo se cantinflea?
  3. ¿A QUÉ SE LE LLAMA “PRIMERA DAMA” Y “PRIMER CABALLERO” Y QUÉ PAPELES DESEMPEÑAN?
  4. México y las elecciones presidenciales del 2012. ¿Y el show del secuestro de Diego Fernández de Cevallos qué?
  5. EL PERIODISMO Y LOS PERIODISTAS EN MÉXICO PERSEGUIDOS, AMENAZADOS, SECUESTRADOS Y ASESINADOS: ENTRE EL NARCOTERRORISMO, EL GOBIERNO Y LA IGLESIA CATÓLICA MEXICANA
  6. PERCEPCIÓN, INSTINTOS Y ESTEREOTIPOS
  7. José Gutiérrez Vivó, “La voz que todo México escucha”, “La voz en español”, comenzó a trasmitir, otra vez, desde Estados Unidos
  8. CUBANISMO O CUBANISMOS
  9. REFLEXIONES IMAGOLÓGICAS EN TORNO A LOS PROTOCOLOS DE LA MUERTE
  10. Migrantes o espaldasmojadas o wet back o indocumentados o sinpapeles o balseros o ilegales… Hablemos un poco acerca de otra de las grandes vergüenzas de este continente llamado América.
  11. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE I.
  12. Abordando el tema del miedo, el temor y el terror en sus contextos situacionales
  13. LA EXPERIENCIA DEL TERREMOTO DE CHILE DE 2010
  14. La XVII Cumbre Iberoamericana en Chile: 8, 9 y 10 de noviembre de 2007. El caso Chávez, Ortega, Rodríguez Zapatero y Juan Carlos o A propósito de las nuevas elecciones 2008 en España o La trascendencia del “¿Por qué no te callas?” PARTE I
  15. México bajo el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y el PAN: entre la sangre, el miedo, el dolor, la incertidumbre, la desesperación, las traiciones, las mentiras y las migraciones de todo tipo
  16. ¿Podrán entenderse alguna vez Estados Unidos de América y América Latina? ¿Podrán entenderse alguna vez “de manera clara” México y Estados Unidos de América? ¿Usted qué cree?
  17. HABLEMOS UN POCO ACERCA DE NUESTRAS SOCIEDADES…, Y DE SEXO Y SEXUALIDAD TAMBIÉN
  18. “UNA BLANCA PARA CASARSE, UNA NEGRA PARA LA COCINA Y UNA MULATA PARA LA CAMA”. RECORDANDO UN POCO LA HISTORIA Y LA ACTUALIDAD DEL RACISMO EN CUBA.
  19. ¡ABAJO EL QUE SUBA! Sociología, psicología e imagología de la traición. El lenguaje verbal y el lenguaje no verbal de los traidores
  20. UN VISTAZO MUY POR ARRIBA, Y DESDE EL LADO GABACHO O GRINGO, AL GOBIERNO DEL MEXICANO VICENTE FOX QUESADA, “EL PEOR PRESIDENTE DE LA HISTORIA MODERNA DE MÉXICO”: DICIEMBRE DE 2000 A NOVIEMBRE DE 2006… ¿Y SUS REPERCUSIONES…?
  21. ¡Pobre Haití! ¡Pobre pueblo haitiano! ¡Los primeros y los últimos! ¡Ni los dioses quieren a Haití! ¿Y el manco Mackandal?
  22. IMAGEN PÚBLICA O IMAGEN SOCIAL
  23. SI CONSIDERAMOS LOS ALCANCES DE LA ONU Y LA OEA, ¿PARA QUÉ SIRVEN, EN REALIDAD, ESTAS ORGANIZACIONES?
  24. ¿CÓMO HABLAN Y QUÉ HABLAN LOS POLÍTICOS DE AMÉRICA?
  25. La educación y la instrucción en México. Historia y actualidad
  26. ORTOGRAFÍA DEL ESPAÑOL MEXICANO O, LO QUE ES LO MISMO, CUÁLES SON LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES EN LA LENGUA ESPAÑOLA HABLADA Y ESCRITA EN MÉXICO
  27. LA LITERATURA O TEXTO PERIODÍSTICO Y SU CLASIFICACIÓN
  28. Panorama de la incidencia del periodismo y la literatura mexicanos en los cambios sociales en diversas etapas de la historia mexicana
  29. LA GUERRA PERDIDA DE MÉXICO CONTRA EL NARCOTRÁFICO. MÉXICO EN ESTADO DE COLAPSO
  30. LA IMPORTANCIA DE LA ROPA, LOS ADORNOS Y LA JOYERÍA. TEMAS DE IMAGOLOGÍA CORPORAL O IMAGEN FÍSICA
  31. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE III
  32. TOQUEMOS EL TEMA DE LA LECTURA: LECTURAS, TEXTOS, LIBROS, BIBLIOTECAS, INTERNET…
  33. ¿POR QUÉ EXISTEN TANTAS VERSIONES DE LA BIBLIA Y DE CRISTO O JESÚS?
  34. PREDICAR CON EL EJEMPLO: PARA IMPLANTAR CALIDAD, HAY QUE SABER DE CALIDAD Y SER UNA PERSONA DE CALIDAD. ¿QUÉ PASA CUANDO SE QUIERE IMPLANTAR CALIDAD A TONTAS Y A LOCAS? PARTE I
  35. ¡Cuidado!, no nos confundamos, que una cosa es ser jefe y otra, muy diferente, es ser líder
  36. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE I
  37. PAISOLOGÍA, FILOLOGÍA E IMAGOLOGÍA ITALIANAS: PRERRENACIMIENTO Y RENACIMIENTO
  38. ¿CÓMO INTERPRETAR LA INFORMACIÓN POLÍTICO-GUBERNAMENTAL EN AMÉRICA? EL NUNCA ACABAR DE LAS MENTIRAS EN LA POLÍTICA LATINOAMERICANA
  39. MÉXICO Y LOS MEXICANOS VISTOS Y ANALIZADOS A TRAVÉS DE LA ÓPTICA DE ALGUNOS INTELECTUALES
  40. ¿POR QUÉ NOS LLAMAN LATINOS? ¿QUIÉNES SON LOS LATINOS Y CUÁL ES SU ORIGEN? ¿Y EL RACISMO QUÉ?
  41. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE I
  42. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE I
  43. Abramos los ojos de una vez: es necesario poner las cosas en claro acerca de las sociedades secretas o sociedades crípticas
  44. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE II
  45. LOS ALCANCES DE LA DEPRAVACIÓN DEL CURA MEXICANO VIOLADOR DE NIÑOS MARCIAL MACIEL DEGOLLADO
  46. NARCOTRAFICANTES Y CAPOS MEXICANOS VIVEN EN LAS ZONAS MÁS EXCLUSIVAS DEL PAÍS
  47. Un paseo por las religiones, las creencias, la magia, la brujería, la santería y todo tipo de ideas. ¿Y el sincretismo?
  48. Protected: ¿ACASO ALGUIEN PUEDE CREERLE AL CARDENAL MEXICANO NORBERTO RIVERA CARRERA?
  49. LINGÜÍSTICA EN MÉXICO
  50. ANALFABETISMO FUNCIONAL, ANALFABETISMO DE SEGUNDO GRADO O ANALFABETISMO DE GRADO SUPERIOR
  51. Educación, cultura, ciencia, técnica y fuga de cerebros en América y concretamente en México
  52. ¿A qué llamamos discurso jurídico, literatura jurídica o texto jurídico?
  53. ¿Reunión de Felipe Calderón y Barack Obama en marzo de 2011? ¿Y…? ¡Más de lo mismo!
  54. SEXO Y GÉNERO O SEXOS Y GÉNEROS
  55. ¿¡QUÉ TE CONSIDERAS INTELIGENTE!? ¿PERO DE CUÁL DE LAS INTELIGENCIAS ESTÁS HABLANDO?
  56. OPINIÓN PÚBLICA, PUBLIC OPINIÓN, ОБЩЕСТВЕННОЕ МНЕНИЕ, OPINIÃO PÚBLICA, OPINION PUBLIQUE, ÖFFENTLICHE MEINUNG, رأي عام , 舆论
  57. ¿CÓMO HABLAR CORRECTAMENTE EN PÚBLICO? LINGÜÍSTICA E IMAGOLOGÍA DEL DISCURSO HABLADO
  58. RACISMO EN MÉXICO
  59. FILMES, PELÍCULAS, DOCUMENTALES, VIDEOS ACERCA DE LOS MIGRANTES O INMIGRANTES O EMIGRANTES O ESPALDASMOJADAS O WET BACK O INDOCUMENTADOS O SINPAPELES O BALSEROS O ILEGALES
  60. ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA
  61. CUIDADO CON EL SILENCIO. EL SILENCIO DICE MÁS QUE MUCHAS PALABRAS / BEWARE OF THE SILENCE. THE SILENCE SAYS MORE THAT MANY WORDS
  62. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE VI
  63. HACIA LA CALIDAD INTEGRAL SIN FRONTERAS
  64. IMAGOLOGÍA DEL ARTE COSMOGÓNICO DE LAS SEIS SOCIEDADES QUE HAN DADO ORIGEN A LAS CIVILIZACIONES MÁS ANTIGUAS DEL MUNDO: 1. MESOPOTAMIA (ACTUAL IRAQ O IRAK), 2. EGIPTO, 3. INDIA, 4. CHINA, 5. PERÚ (CARAL) Y 6. MÉXICO
  65. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE II
  66. LA REFORMULACIÓN Y SU RELACIÓN CON LA DIALECTOLOGÍA Y LA TRADUCTOLOGÍA
  67. ¿QUÉ ES EN REALIDAD LA COMUNICACIÓN NO VERBAL?
  68. LITERATURAS, ESCRITORES Y TRADUCTORES VISTOS POR DELANTE Y POR DETRÁS
  69. ¿QUÉ DICEN LOS GESTOS? GESTOS Y ADEMANES. LOS BRAZOS Y LAS MANOS EN ACCIÓN
  70. COMUNICACIÓN NO VERBAL (CNV) Y LENGUAJE CORPORAL HUMANO.
  71. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL. PARTE II
  72. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL
  73. RUSISMO O RUSISMOS Y SOVIETISMO O SOVIETISMOS
  74. UN PANORAMA ENSAYÍSTICO ACERCA DE LOS SECUESTROS O PLAGIOS O LEVANTONES EN MÉXICO
  75. Protected: COMPLEJO DE ADONIS O VIGOREXIA. METROSEXUALIDAD, ÜBERSEXUALIDAD Y RETROSEXUALIDAD
  76. BELLEZA Y FEALDAD
  77. EL LENGUAJE CORPORAL HUMANO Y SU RELACIÓN CON LA MÚSICA Y LA DANZA. PANORAMA DE LA MÚSICA Y LA DANZA CUBANAS Y LA MÚSICA Y LA DANZA MEXICANAS
  78. COSAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR LOS CONFERENCISTAS Y ASESORES. LA FUNCIÓN DE LA CLARIDAD, LA CONCISIÓN, LA COHERENCIA, LA SENCILLEZ Y LA NATURALIDAD EN LAS CONFERENCIAS Y ASESORÍAS
  79. La sociolingüística como ciencia que ayuda a entender el comportamiento verbal y corporal de los individuos
  80. Protected: LA IMPORTANCIA DE LA VOZ EN LA COMUNICACIÓN VERBO-CORPORAL
  81. ¡MIL FELICIDADES A BRASIL, RÍO DE JANEIRO, POR LOS JUEGOS OLÍMPICOS 2016! ¿Y EL DEPORTE EN AMÉRICA LATINA QUÉ…? UN POCO AL RESPECTO Y TAMBIÉN ACERCA DEL DEPORTE, EL ARTE Y LA CULTURA EN CUBA.
  82. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE IV
  83. TABÚ Y TABÚES
  84. HABLEMOS SIN RODEOS ACERCA DE LAS FRUSTRACIONES HUMANAS Y DE LOS FRUSTRADOS
  85. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE IV
  86. CALIDAD PERSONAL / PERSONAL QUALITY
  87. Protected: HABLEMOS UN POCO DE LA RICA MÚSICA CUBANA
  88. UN PANORAMA DE LA MÚSICA MEXICANA
  89. LOS ORÍGENES DE LA CALIDAD
  90. Recordando a los pioneros del tratamiento y la investigación de la comunicación no verbal
  91. OLFATOS Y AROMAS. UN TRATAMIENTO A PARTIR DE LA IMAGOLOGÍA Y PARA LOS FINES DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  92. ANTROPOMORFISMO, FITOMORFISMO Y ZOOMORFISMO
  93. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE III
  94. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE II
  95. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE I
  96. TEMAS DE IMAGOLOGÍA Y SOCIOLINGÜÍSTICA. LA ACTUACIÓN Y LA SOBREACTUACIÓN DISCURSIVAS TANTO AL NIVEL VERBAL COMO AL NIVEL NO VERBAL
  97. ¿Cuándo y quiénes destruyeron la inmensa mayoría de la historia escrita de la Humanidad? #ImagologíaClerical #ClericalImagology #КлерикальнаяИмагология
  98. LA CONTINUIDAD Y LA INTERDISCIPLINARIEDAD EN EL TRABAJO INDEPENDIENTE DE LOS ESTUDIANTES DE CIENCIAS SOCIALES
  99. SEXO, PEDERASTIA, PAIDOFILIA, PEDOFILIA, EFEBOFILIA O INFANTOFILIA, PEDERASTIA CLERICAL, CURAS O SACERDOTES VIOLADORES SEXUALES, RELIGIOSOS VIOLADORES SEXUALES, CELIBATO, CÓMPLICES SEXUALES. PARTE 1
  100. SEXO, PEDERASTIA, PAIDOFILIA, PEDOFILIA, EFEBOFILIA O INFANTOFILIA, PEDERASTIA CLERICAL, CURAS O SACERDOTES VIOLADORES SEXUALES, RELIGIOSOS VIOLADORES SEXUALES, CELIBATO, CÓMPLICES SEXUALES. PARTE 2
  101. PROTOCOLO Y ETIQUETA O PROTOCOLOS Y ETIQUETAS
  102. REFLEXIONES EN TORNO A LA CALIDAD Y LA CALIDAD DE VIDA EN EL TRABAJO
  103. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE I
  104. REFLEXIONES ACERCA DE LA IMAGEN AMBIENTAL MUNDIAL O LA IMAGEN DE LOS “ECOSISTEMAS NUESTROS DE CADA DÍA”
  105. CONSIDERACIONES EN TORNO AL MEDIO AMBIENTE, LOS ECOSISTEMAS, LA TERRITORIALIDAD, EL LUGAR Y LOS IMPACTOS AMBIENTALES
  106. IMAGOLOGÍA LATINOAMERICANA. LOS SÍMBOLOS PATRIOS DE LOS PAÍSES LATINOAMERICANOS. MÉXICO
  107. CUIDADO CON EL SILENCIO. EL SILENCIO DICE MÁS QUE MUCHAS PALABRAS / BEWARE OF THE SILENCE. THE SILENCE SAYS MORE THAT MANY WORDS
  108. Conocer adecuadamente las sociedades y los grupos sociales para poder valorar sus culturas, sus ideologías y sus comportamientos lingüísticos y corporales
  109. ¿CÓMO HABLAR CORRECTAMENTE EN PÚBLICO? LINGÜÍSTICA E IMAGOLOGÍA DEL DISCURSO HABLADO
  110. La educación y la instrucción en México. Historia y actualidad
  111. COMIDA MEXICANA O GASTRONOMÍA MEXICANA
  112. IMAGOLOGÍA POLÍTICA / POLITICAL IMAGOLOGY / ПОЛИТИЧЕСКАЯ ИМАГОЛОГИЯ
  113. Abordando el tema del miedo, el temor y el terror en sus contextos situacionales
  114. ¿POR QUÉ NOS LLAMAN LATINOS? ¿QUIÉNES SON LOS LATINOS Y CUÁL ES SU ORIGEN? ¿Y EL RACISMO QUÉ?
  115. IMAGOLOGÍA AMERICANA: LOS SACRIFICIOS HUMANOS, LA ANTROPOFAGIA Y EL CANIBALISMO
  116. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE I
  117. Protected: FAMILIA MEXICANA: FAMILIA, EDUCACIÓN Y CULTURA SOCIAL EN EL MÉXICO CONTEMPORÁNEO.
  118. Protected: ¿QUÉ DICEN LOS GESTOS? GESTOS Y ADEMANES. LOS BRAZOS Y LAS MANOS EN ACCIÓN
  119. ¡ABAJO EL QUE SUBA! Sociología, psicología e imagología de la traición. El lenguaje verbal y el lenguaje no verbal de los traidores
  120. ANALICEMOS UN POCO LOS LENGUAJES DE LA SEXUALIDAD HUMANA
  121. HABLEMOS UN POCO ACERCA DE NUESTRAS SOCIEDADES…, Y DE SEXO Y SEXUALIDAD TAMBIÉN
  122. SEXO Y GÉNERO O SEXOS Y GÉNEROS
  123. ¿QUÉ ES UN SEMINARIO Y CÓMO FUNCIONA EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR?
  124. LA LITERATURA O TEXTO PERIODÍSTICO Y SU CLASIFICACIÓN
  125. ¿A qué llamamos literatura científica y técnica o texto científico y técnico?
  126. ¿A qué llamamos discurso jurídico, literatura jurídica o texto jurídico?
  127. UN PANORAMA DE LA MÚSICA MEXICANA
  128. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE II.
  129. Las realias y su importancia en la traducción, en la interpretación, en los doblajes, en los subtitulajes, en la creación hablada y escrita de discursos, en la lectura y en Internet
  130. ¡Pobre Haití! ¡Pobre pueblo haitiano! ¡Los primeros y los últimos! ¡Ni los dioses quieren a Haití! ¿Y el manco Mackandal?
  131. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE IV
  132. TOQUEMOS EL TEMA DE LA LECTURA: LECTURAS, TEXTOS, LIBROS, BIBLIOTECAS, INTERNET…
  133. LA CONTINUIDAD Y LA INTERDISCIPLINARIEDAD EN EL TRABAJO INDEPENDIENTE DE LOS ESTUDIANTES DE CIENCIAS SOCIALES
  134. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE III
  135. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE I
  136. SOCIOLOGÍA, PSICOLOGÍA, PAISOLOGÍA E IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBALES Y NO VERBALES DE LOS PERSONAJES CON MALFORMACIONES O DEFORMACIONES CORPORALES EN LA HISTORIA DE LA CULTURA Y EL ARTE
  137. LA IMPORTANCIA DE LA ROPA, LOS ADORNOS Y LA JOYERÍA. TEMAS DE IMAGOLOGÍA CORPORAL O IMAGEN FÍSICA
  138. EN ESTA NUEVA GLOBALIZACIÓN TAMBIÉN VIVIMOS DEL CUENTO, DEL MITO, DEL MITOIDE Y DEL MITOTE
  139. CUBANISMO O CUBANISMOS
  140. TERMINOLOGÍA, TERMINOGRAFÍA, TÉRMINOS.
  141. Migrantes o espaldasmojadas o wet back o indocumentados o sinpapeles o balseros o ilegales… Hablemos un poco acerca de otra de las grandes vergüenzas de este continente llamado América.
  142. TEMAS DE LINGÜÍSTICA Y COMUNICACIÓN NO VERBAL: ¿CUÁNDO Y CÓMO APARECIERON EL LENGUAJE CORPORAL HUMANO O COMUNICACIÓN NO VERBAL Y LOS IDIOMAS O LENGUAS O COMUNICACIÓN VERBAL?
  143. COSAS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR LOS CONFERENCISTAS Y ASESORES. LA FUNCIÓN DE LA CLARIDAD, LA CONCISIÓN, LA COHERENCIA, LA SENCILLEZ Y LA NATURALIDAD EN LAS CONFERENCIAS Y ASESORÍAS
  144. ¿CÓMO HABLAN Y QUÉ HABLAN LOS POLÍTICOS DE AMÉRICA?
  145. EL SIGNIFICADO DE LA BOCA HUMANA EN LOS MARCOS DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL, EL LENGUAJE CORPORAL Y LA IMAGOLOGÍA
  146. Un paseo por las religiones, las creencias, la magia, la brujería, la santería y todo tipo de ideas. ¿Y el sincretismo?
  147. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE IV
  148. Protected: ¡ACLAREMOS!, QUE UNA COSA ES SER ANTI-CLERICAL Y OTRA COSA ES SER ANTI-RELIGIOSO. A PROPÓSITO DEL RECHAZO DE LOS JERARCAS DEL CLERO, PERO NO DE LA RELIGIÓN, QUE SON DOS COSAS TOTALMENTE DIFERENTES
  149. OLFATOS Y AROMAS. UN TRATAMIENTO A PARTIR DE LA IMAGOLOGÍA Y PARA LOS FINES DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  150. La XVII Cumbre Iberoamericana en Chile: 8, 9 y 10 de noviembre de 2007. El caso Chávez, Ortega, Rodríguez Zapatero y Juan Carlos o A propósito de las nuevas elecciones 2008 en España o La trascendencia del “¿Por qué no te callas?” PARTE II
  151. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE I
  152. PAISOLOGÍA, FILOLOGÍA E IMAGOLOGÍA ITALIANAS: PRERRENACIMIENTO Y RENACIMIENTO
  153. Educación, cultura, ciencia, técnica y fuga de cerebros en América y concretamente en México
  154. LA EXPERIENCIA DEL TERREMOTO DE CHILE DE 2010
  155. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE II
  156. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE IV.
  157. LA IMAGEN DE AMÉRICA A TRAVÉS DE SUS POLÍTICOS Y DE SUS POLÍTICAS. PARTE III.
  158. IMAGOLOGÍA. PROGRAMA DEL CURSO El lenguaje Corporal, ANALIZADO A TRAVÉS DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL
  159. ЯRConsultores de Imagen Social® . M – Z. BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA PARA LAS ASESORÍAS, TALLERES, SEMINARIOS, LICENCIATURAS, DIPLOMADOS Y MAESTRÍAS EN COMUNICACIÓN NO VERBAL, LENGUAJES CORPORALES, LENGUAJES VERBO-CORPORALES E IMAGOLOGÍA.
  160. ЯRConsultores de Imagen Social® . A – L. BIBLIOGRAFÍA EMPLEADA PARA LAS ASESORÍAS, TALLERES, SEMINARIOS, LICENCIATURAS, DIPLOMADOS Y MAESTRÍAS EN COMUNICACIÓN NO VERBAL, LENGUAJES CORPORALES, LENGUAJES VERBO-CORPORALES E IMAGOLOGÍA.
  161. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL. PARTE II
  162. COMENTARIOS ACERCA DE LA SEMIÓTICA COMO FUNDAMENTO PARA EL CURSO DE COMUNICACIÓN NO VERBAL
  163. ORTOGRAFÍA DEL ESPAÑOL MEXICANO O, LO QUE ES LO MISMO, CUÁLES SON LOS PROBLEMAS MÁS COMUNES EN LA LENGUA ESPAÑOLA HABLADA Y ESCRITA EN MÉXICO
  164. ¿POR QUÉ EN MÉXICO (MÉJICO) FELIPE CALDERÓN HINOJOSA HA QUITADO A FERNANDO GÓMEZ MONT DEL CARGO DE SECRETARIO DE GOBERNACIÓN? LAS REGLAS DEL JUEGO DE LA POLÍTICA MEXICANA
  165. TEMAS DE IMAGOLOGÍA Y SOCIOLINGÜÍSTICA. LA ACTUACIÓN Y LA SOBREACTUACIÓN DISCURSIVAS TANTO AL NIVEL VERBAL COMO AL NIVEL NO VERBAL
  166. LA COMUNICACIÓN VERBAL Y LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. UNA INTRODUCCIÓN A LA IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBO-CORPORALES O, LO QUE ES LO MISMO, DE LOS LENGUAJES VERBALES Y DE LOS LENGUAJES CORPORALES HUMANOS. PARTE 2.
  167. IMAGOLOGÍA DEL LENGUAJE CORPORAL HUMANO. ¿QUÉ NOS DICEN LA CABEZA, LA CARA Y EL CUELLO?
  168. LA IMPORTANCIA DE LA POSTURA CORPORAL O LA CINESTESIA EN LA COMUNICACIÓN O IMAGOLOGÍA DE LA POSTURA CORPORAL O LA CINESTESIA EN SITUACIONES DE MUNDIALIZACIÓN
  169. El lenguaje del narcotráfico, la delincuencia organizada, el crimen organizado, el narcocrimen y la corrupción
  170. Filólogo e imagólogo Fernando Antonio Ruano Faxas
  171. ¿QUÉ ES LA ADULACIÓN, LAMBISCONERÍA O GUATAQUERÍA Y CUÁLES SON SUS ALCANCES?
  172. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE IV
  173. ¿POR QUÉ UNOS GANAN Y OTROS PIERDEN? HABLEMOS UN POCO ACERCA DE LAS RELACIONES SOCIALES, LA CORTESÍA, LOS PROTOCOLOS Y LAS ETIQUETAS, ENTRE OTRAS COSAS DEL BUEN GUSTO Y EL MAL GUSTO. PARTE II
  174. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE VI
  175. Imagología del falo, pene o pinga, a través de la historia y en la actualidad
  176. ¿Cuándo y quiénes destruyeron la inmensa mayoría de la historia escrita de la Humanidad?
  177. ¿QUIÉNES SOMOS LOS MEXICANOS POR DENTRO Y POR FUERA?
  178. Recordando a los pioneros del tratamiento y la investigación de la comunicación no verbal
  179. Síndrome de acoso institucional, acoso grupal, Mobbing, Bullying. ¿Qué es esto?
  180. Las actitudes mentales básicas y los lenguajes corporales y verbales en la sincronía interaccional
  181. LA COMUNICACIÓN VERBAL Y LA COMUNICACIÓN NO VERBAL. UNA INTRODUCCIÓN A LA IMAGOLOGÍA DE LOS LENGUAJES VERBO-CORPORALES O, LO QUE ES LO MISMO, DE LOS LENGUAJES VERBALES Y DE LOS LENGUAJES CORPORALES HUMANOS. PARTE 1.
  182. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE II
  183. ¡QUÉ RECUERDEN MUY BIEN ÉSOS QUE HABLAN OPROBIOS DE NOSOTROS LOS LATINOAMERICANOS! ¿Y TU ABUELA, DÓNDE TA’?
  184. LA CALIDAD EN LAS EMPRESAS DE SERVICIOS
  185. HACIA LA CALIDAD INTEGRAL SIN FRONTERAS
  186. LA IMPORTANCIA DE LA VISTA Y EL CONTACTO VISUAL EN LA COMUNICACIÓN O IMAGOLOGÍA DEL CONTACTO VISUAL EN SITUACIONES DE MUNDIALIZACIÓN
  187. LA REFORMULACIÓN Y SU RELACIÓN CON LA DIALECTOLOGÍA Y LA TRADUCTOLOGÍA
  188. Comentarios en torno a la correlación entre el léxico general y los vocabularios científicos y técnicos
  189. LA PERSONALIDAD DEL ESTUDIANTE Y LA PERSONALIDAD DEL PROFESOR COMO PREMISAS PARA LA ORGANIZACIÓN DEL TRABAJO INDEPENDIENTE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR
  190. LA LINGÜÍSTICA. PANORAMA GENERAL DE LA LINGÜÍSTICA EN LOS SIGLOS XIX, XX Y XXI
  191. INTRODUCCIÓN EN LA LINGÜÍSTICA. PANORAMA GENERAL DE LA LINGÜÍSTICA DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA EL SIGLO XVIII
  192. ¿POR QUÉ LA GENTE NO SE ACEPTA Y SE RECHAZA CON TANTA FRECUENCIA, Y SI SE ACEPTA LO HACE HIPÓCRITAMENTE? HABLEMOS UN POCO DE LA SINCRONÍA INTERACCIONAL Y SU FUNCIÓN EN LA COMUNICACIÓN HUMANA
  193. Lingüística y filología: diferencias entre estas dos ciencias y su relación con la traductología
  194. La lexicografía: el arte de hacer diccionarios
  195. ¿Qué es lexicología?
  196. El Vaticano y Benedicto XVI están preparando su viaje al Reino Unido (Gran Bretaña, Inglaterra) en septiembre de 2010. ¿Cómo y por qué? El asunto está feo
  197. PANORAMA DE MÉXICO EN EL SIGLO XXI. LOS PRINCIPALES PROBLEMAS DE MÉXICO. PARTE III
  198. LAS CREENCIAS, LAS RELIGIONES, LOS CULTOS Y LOS MITOS Y SU RELACIÓN CON LAS SOCIEDADES, LAS CULTURAS Y LOS COMPORTAMIENTOS. PARTE II
  199. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE V
  200. CALIDAD, CALIDAD DE VIDA Y CORRUPCIÓN. PARTE III
  201. LA CALIDAD EN MÉXICO / THE QUALITY IN MEXICO
  202. CALIDAD DE VIDA EN EL TRABAJO / QUALITY OF WORKING LIFE
  203. RUSISMO O RUSISMOS Y SOVIETISMO O SOVIETISMOS
  204. ¿Cuáles son los primeros escritos en lengua española? ¿Cuándo se escribió por primera vez en lengua española?
  205. ¡ASÍ ANDAMOS…, ENTRE SECRETOS, FALSEDADES, MENTIRAS Y MEDIAS VERDADES…! PERO, TIEMPO AL TIEMPO…
  206. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE V
  207. A propósito de la imagen pública: ¿por qué las personas a veces no se entienden bien? Las cosas que hacen que la comunicación verbal y la comunicación no verbal sean un problema. PARTE II
  208. José Gutiérrez Vivó, “La voz que todo México escucha”, “La voz en español”, comenzó a trasmitir, otra vez, desde Estados Unidos
  209. Apuntes, notas y comentarios de imagología clerical. Hablemos un poco acerca de la mierda: Marcial Maciel Degollado, la Legión de Cristo y los Legionarios de Cristo
  210. PANORAMA IMAGOLÓGICO DEL SISTEMA LINGÜÍSTICO ESPAÑOL O IMAGOLOGÍA DE LA LENGUA ESPAÑOLA
  211. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE V
  212. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VI
  213. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VIII
  214. CÓMO TRABAJAR CON LOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CIENCIAS SOCIALES O LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES. PARTE VII
  215. ¿A QUÉ LLAMAMOS DISCURSO HABLADO O DISCURSO ORAL O TEXTO HABLADO O TEXTO ORAL, Y CÓMO SE CLASIFICA?
  216. LENGUAJE CORPORAL O LENGUAJES CORPORALES O COMUNICACIÓN NO VERBAL O CNV O LENGUAJE NO VERBAL
Follow

Get every new post delivered to your Inbox.

Join 446 other followers